
Abril de 1937, apenas había transcurrido un mes desde el final de la batalla de Guadalajara dónde los republicanos frenaron con éxito la ofensiva contra Madrid lideradas por las tropas italianas, los ánimos estaban por todo lo alto, la confianza parecía haber impregnado a los mandos gubernamentales y para ello qué mejor manera de mantener ese espíritu de victoria que la de golpear de nuevo a las fuerzas nacionales. ¿Dónde y cuándo se llevaría a cabo dicha iniciativa? El lugar sería el cerro de Garabitas en una zona comprendida entre la carretera de Extremadura- Casa de Campo- y cuesta de las Perdices, que pertenecía al II Cuerpo de Ejército, cuyo jefe, el coronel Emilio Alzugaray, sería el encargado de desarrollar dicha operación. Sigue leyendo



































