
“Larga, dolorosa, mortífera, la Gran Guerra mostró cómo se mataban unos a otros millones de hombres que todavía la víspera juraban ‘guerra a la guerra’. Fueron compañeros de armas de aquellos a quienes acusaban de ser militaristas, patrioteros, belicistas, e igualmente de millones de otros hombres que hicieron la guerra por deber o incluso sin saber muchos por qué”. Así comienza este magnífico libro del historiador francés Marc Ferro sobre la que iba a ser la “última de las últimas” guerras, la guerra en la que se jugaba el destino de Europa, pero que sin embargo había comenzado con el magnicidio de un archiduque austriaco en Sarajevo que nadie –ni siquiera su tío, Francisco José, o quizás el menos aún que otros- sintió especialmente, y que costó la vida a veinte millones de seres humanos. Sigue leyendo







