
El año 1525 representa un año de inflexión, o incluso el comienzo de un nuevo orden, en cuestiones que van de lo geopolítico a lo puramente militar. Y no es de extrañar, pues fue la batalla de Pavía la que sentó definitivamente las bases de ese cambio. La victoria imperial cerró de forma rotunda a Francia las puertas de Italia después de décadas de guerras entre la nueva España de los Reyes Católicos y el reino de Francia.
Con la ascensión al trono imperial en 1519, el joven Carlos tuvo que preocuparse también por la estabilidad de los laxos vínculos de los estados imperiales del norte de Italia, lo que aunó los esfuerzos y las sinergias de las dos coronas recién heredadas para poner freno de forma concluyente a las ambiciones del rey de Francia y a las maniobras del Papado. Sigue leyendo








