
Tras la capitulación de Francia en Compiegne, mismo lugar en el cual los alemanes capitularon 22 años antes, el 23 de Junio de 1940, se produjo la visita a la capital gala de Adolf Hitler en la que sería su primera y única visita a Paris. Era un sueño hecho realidad para él. La capital de Francia rendida a sus pies y a su voluntad, lo que siempre había soñado. Tras la ocupación de Polonia y la sorprendente y fugaz caída de Francia, Hitler se sentía cada vez más poderoso y más confiado en sus posibilidades de conquistar Europa. Sigue leyendo








