
«Yo, Agamenón hijo de Atreo, hijo de Pélope, descendiente del rey Zeus a través de treinta generaciones, ostento el reino y la gloria de Micenas. Que la Dama en Su misericordia me conceda sabiduría y prosperidad».
Con estas palabras, el propio Agamenón conjura su coronación de Micenas, la tierra que lo vió nacer y crecer, la tierra en la que se formó como héroe y cuyo padre era el rey, la tierra de la que tuvo que huir para después de años de luchas, batallas y sangre ser coronado como su legítimo rey. Sigue leyendo







