
A finales del siglo XIV las hordas de los pueblos turco-mogoles nómadas de las llanuras asiáticas conquistaron una cantidad de territorio equivalente a la extensión de Estados Unidos en Asia Central. Su caudillo era Tamerlán (derivado del persa Timar-i-lang o Timur el cojo), un noble musulmán de la tribu de los Barlas que llegó a emular al mismísimo Gengis Kan en sus conquistas.
Nació en la actual Uzbequistán en 1336, y como y hiciera Gengis Kan, logró aglutinar a las tribus nómadas turcas y mogolas de Asia Central y convertirse en su líder. Siempre había tenido los ojos puestos en China y se aprovechó de la decadencia de los descendientes de la dinastía de Gengis para hacer su sueño realidad. Hasta aquí el lado épico, porque para llevarlo a cabo no dudó en saquear, destruir, exterminar o esclavizar a todos los pueblos que se encontró en su camino desde Ankara a Delhi y desde Samarcanda al mar de Aral. Sigue leyendo













