
Los Balcanes. Esa cuna de inestabilidad, encrucijada de étnias y religiones en pleno corazón de Europa cuyas convulsiones siempre han mantenido al viejo continente en un disparadero. Durante la Segunda Guerra Mundial, tanto los alemanes como los rusos sabían que quien controlase ese territorio tendría una ventaja estratégica. Los alemanes habían conquistado los Balcanes en una de sus guerrar relámpago, pero los rusos sabían que si conseguían mantener la tensión guerrillera, fuerte y constante, mantendrían un buen número de Divisiones para mantener el control de estos territorios. Sigue leyendo