
Estamos ante uno de esos procesos expansivos históricos que siempre sorprenden a propios y extraños por la dimensión de la extensión de sus conquistas como por el origen humilde de los conquistadores y su perduración a lo largo de los siglos pese a la fractura del sistema en un mosaico de estados y facciones hasta nuestros días. La expansión del Islam en el periodo de los Califas Omeyas es hacia oriente y hacia occidente, en resumidas cuentas hacia el mundo conocido.
Poco después de la muerte de Mahoma, tras la fitna o primera guerra civil en la que muere Alí, el yerno del profeta, surge una entidad política fuerte y situada más al norte, en territorio romanizado, que dará lugar al califato de Damasco y al primer califa Omeya en 661, materia que es objeto del primer artículo Muawiya y Alí. Las razones de un enfrentamiento. Es el comienzo de un periodo de consolidación y expansión del Islam que se aprovecha de diversos factores, como un imperio bizantino débil, una buena red de comunicaciones romanas y una fe que es capaz de aglutinar a las belicosas tribus nómadas de la península arábiga, los soldados de Alá, a los que el número les dedica un artículo propio. Sigue leyendo


















