
En esta nueva novela, volumen número veinticuatro de la Saga Marinera Española, el autor reproduce un cambio histórico en la navegación: el paso de la vela al vapor como propulsión principal de los buques. Un paso titubeante, lento y con altibajos, precedido de ciertos balbuceos, como habían sido los vapores de ruedas usados en los ríos. Pero de navegar en corrientes más o menos contenidas, como eran las fluviales, a navegar en mar abierto, el paso es gigantesco, y las consecuencias, enormes. La importancia de no depender de los vientos, inestables y cambiantes, o de las corrientes; de poder dirigir la embarcación en cercanía de la costa y con vientos contrarios, etc., es enorme: implicaba un giro copernicano en los usos, la planificación y los tiempos de la navegación. Se comenzó combinando ambos sistemas, vela y vapor, aunque adaptando la vela a las ruedas y las chimeneas, cambiando la tradicional forma de los buques por otra quizás menos airosa, pero mucho más eficaz. Luis Delgado nos cuenta con bastante claridad todos esos cambios por boca de sus personajes.






