
Obra profusamente comentada, es una síntesis excelente de los hechos que marcaron el devenir de la España del s. XX, tras una despedida sangrienta a la centuria anterior y al Imperio
El Desastre del ’98 supuso un quebranto en la sociedad e Historia de España. Un hito que se restringe práctica y erróneamente a una única fecha: el 3 de julio de 1898, cuando seis buques de guerra de la Escuadra del almirante Pascual Cervera son cazados como ratones a la salida de su madriguera por alrededor de ciento veinte gatos salvajes y hambrientos, de garras afiladísimas. Un hecho heroico y suicida. Una acción militar que recibió calificativos de todo tipo, más o menos elogiosos y otros tantos peyorativos. Entre estos últimos destacarían aquellos nacidos del magín de los que vieron la contienda desde el otro lado de la barrera de un periódico que transmitiera las noticias recibidas por telegrama y escuchadas por entre los sillones del Congreso; y es que la salida del puerto de Santiago de Cuba, a pleno sol, pasadas las 0930 horas de aquella mañana de julio, obedeció a la necesidad de acallar las constantes críticas de una opinión pública exacerbada que puso al buen almirante y a todos sus hombres a caer de un guindo. También estaba el hecho de la predecible y pronta capitulación de la plaza (que dataría del 17 del mismo mes, cuando las guarniciones contaban con munición suficiente para aguantar un solo día más de combate; guarniciones que, como el Ejército español de Oriente en pleno, mostraron su disconformidad ante semejante «bajada de pantalones»), lo que podría conllevar la deshonrosa captura por el enemigo de la escuadra completa e intacta.
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