“Una nación no debe juzgarse por cómo trata a sus ciudadanos con mejor posición, sino por cómo trata a los que tienen poco o nada.” (Nelson Mandela)
En 1948 se da inicio a la segregación racial más radical del siglo XX, después de la locura de Hitler, en un país, Sudáfrica, en el que más del 70% de la población era de raza negra. Esta segregación se conoce como el Apartheid. Nelson Mandela fue uno de los activistas más “contundentes” contra el apartheid, y por ello ingresó, en 1962, en la prisión de Robben Island, una diminuta isla a pocos kilometros de la costa sudafricana. Pero en todos los años que Mandela estuvo privado de libertad, fue capaz de convertir el odio y el rencor en amistad y amor, y así desde su celda consiguió ganarse el cariño y confianza de muchos altos dirigentes del gobierno sudafricano, inluido su presidente, P.W Botha, más conocido como kokodril, feroz defensor del apartheid. Asi llegamos a 1990, 27 años más tarde Mandela es puesto en libertad, y 4 años después se convierte en presidente de Sudáfrica. La desunión entre blancos y negros seguía patente y Mandela tejió una astuta estrategia en la que se jugaba todo a una carta para evitar una futura guerra civil, para unir a negros y blancos, para que Sudáfrica alcanzase la redención. Esa carta era el deporte, concretamente la final del Campeonato del Mundo de Rugby, que precisamente se disputaba en Sudáfrica en 1995. Sigue leyendo →