
Enero de 1937, los intentos por parte de las tropas nacionales de capturar Madrid frontalmente han fracasado. La cada vez mejor formación militar de las milicias republicanas unida a la entrada en acción de las nuevas armas traídas de la Unión Soviética han logrado lo que hace unos meses parecía misión imposible, frenar a las bien preparadas y pertrechadas tropas de regulares y legionarios. Sigue leyendo




