
«Es el peligro del momento el que hace siempre más grande al hombre y es por eso por lo que a menudo se observa como una temeridad aquello que, en última instancia, es el único camino para la salvación y, por consiguiente, lo más prudente».
Con esta aseveración concluye Clausewitz, este gran teórico sobre la guerra y el comportamiento humano en el campo de batalla, la razón de Bonaparte y su particular visión de la guerra en su intento de conquistar Rusia. En otras palabras, lo que hacía audaz y exitoso a Napoleón en sus campañas era el actuar de forma fulminante, de forma «temeraria» contra el enemigo en golpes de mano que barrieran a sus ejércitos de un plumazo, arrinconar a sus dirigentes políticos y firmar rápidamente la paz. Ese mismo método intentó usar en Rusia, lo más temarario era al fin y a la postre lo más prudente pues una campaña metódica era del todo imposible en un país con la extensión de Rusia y con su particular climatología, pero su plan no resultó. Sigue leyendo →