
La epopeya del San Ignacio de Loyola, más conocido por “El Glorioso”, es una historia que tenía que ser contada. Porque es una historia épica, llena de heroicidad, honor, valor, astucia, … durante varios combates librados en una abrumadora inferioridad numérica. Si hubiera sido anglosajón ya tendría su superproducción cinematográfica al estilo de “Master and Commander”. Y es que es importante que se vayan dando a conocer las gestas de nuestra Armada, que no son pocas, y que injustamente han sido o siguen siendo olvidadas; o lo que es peor, damos por buenas las versiones aportadas por nuestros contrincantes. Lo curioso en este caso es que haya tenido que ser un capitán del Ejército de Tierra el que haya acometido este proyecto, pero bueno, este dato es simple anécdota porque el resultado es igualmente bueno. Y es curioso también que haya sido un reto lanzado en su día por Arturo Pérez-Reverte y un almirante al excelente pintor Augusto Ferrer Dalmau para que pintara “El Glorioso”. Y a raiz de su aceptación es cuando a Agustín Pacheco se le enciende la lucecita para escribir esta hazaña. Todo bastante rocambolesco. Sigue leyendo























