La Expedición del Maestre de Campo Bernardo de Aldana a Hungría en 1548, Fernando Escribano Martín.

La Expedición del Maestre de Campo Bernardo de Aldana a Hungría en 1548
Edición de Fernando Escribano Martín.

No dejan de sorprenderme la cantidad de hechos de armas, campañas y aventuras por las que pasaron los señores soldados españoles de los siglos XVI y XVII, desde Castelnuovo a Cornualles o de Argel a la Montaña Blanca. La última sorpresa me la he llevado con este libro, que es una adaptación de un manuscrito archivado en la biblioteca de El Escorial que relata los hechos de armas del Tercio Viejo español de Nápoles, el del Maestre de Campo Juan de Aldana, que es enviado por el emperador Carlos I a los confines de Austria y a tierras húngaras en 1548.

La empresa tiene su origen en los múltiples problemas por los que estaba atravesando el Rey de Romanos Fernando, hermano menor de Carlos I y gobernador de los territorios de los Habsburgo en Hungría. Fernando había nacido en Alcalá de Henares y había sido educado por su abuelo Fernando el Católico. A partir de 1558, con la abdicación de su hermano, se convirtió en el Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.

Los dominios húngaros, debido a las ingerencias otomanas y a las intrigas de los señores feudales, habían sido divididos en tres territorios: Uno occidental bajo el control de Fernando, uno central bajo el dominio turco y uno oriental, Transilvania, semi independiente y títere de los otomanos. Fernando, ante la desintegración de la estructura del estado pide a su hermano un Tercio de Españoles para enfrentarse a los nobles díscolos y para mantener bajo control la presencia turca.

El texto es muy detallado respecto a las acciones que tienen lugar durante el tiempo que el Tercio está en Hungría y lo hace con un objetivo concreto: ser la cronología de los hechos que habrán de servir de descargo en juicio planteado a Aldana en Viena por las intrigas de un siniestro personaje italiano llamado Castaldo que llegó posteriormente con refuerzos.

Los españoles son tomados como semidioses y acampan en las afueras de Viena durante un tiempo. Fernando no quería que las tropas españolas anduvieran muy lejos pues teniéndolos cerca él y su Corte se sentían seguros.

Se producen una serie de asedios y conquistas que devuelven la tranquilidad a los territorios húngaros occidentales, se afianza la frontera contra los turcos y se maniobra con éxito en las montañas transilvanas, donde había importantes minas de oro y otros metales preciosos.

La narración de los hechos de armas es muy detallada y pone de manifiesto la superioridad militar y el arrojo casi temerario de los soldados españoles ante las murallas de las ciudades asaltadas. También se ponen de manifiesto detalles de la organización militar de aquellas tierras, donde los nobles se negaban a integrarse en unidades de infantería, y se echaban las manos a la cabeza cuando se enteraban de que los españoles sí lo hacían. Poco importaban los criterios de eficiencia militar, a poco que se tuviera sangre azul, los soldados húngaros eran forzosamente jinetes.

Si hay que ponerle un pero a la edición, será uno que no afecta en absoluto al texto, lo que en sí ya es una suerte. Se trata del estudio introductorio de Escribano Martín, que para no alargarnos en exceso, es muy endeble en alguno de sus bloques. Para muestra, baste un botón: hablando del vocabulario militar dice “En el siglo XVI los tercios españoles eran la mejor arma de guerra que funcionaba en Europa”, o que “la pica era una lanza que medía cinco metros y medio de largo, asunto importante porque aparece como referencia de medición.”, que siendo verdad, no deja de ser una descripción un tanto naive, surgiéndome la duda de si sabrá para que sirve.

En definitiva, un libro muy recomendable para los amantes de los Tercios y de las formas de hacer la guerra en la edad Moderna.

Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9788478133574
Nº Edición:1ª, Miraguano Ediciones
Año de edición:2010
Plaza edición: BARCELONA

29 pensamientos en “La Expedición del Maestre de Campo Bernardo de Aldana a Hungría en 1548, Fernando Escribano Martín.

  1. Leyendo esta agradable reseña Verdoy, me he acordado de otra, que me dejó marca, aquella realizada por Leiva, “Auge y Caída de las Grandes Naciones”. No en vano lo compré, además esa edición que Urogallo decía que tenía, con la foto de un petulante Kaiser…

    Veo una estrecha relación entre aquélla y ésta (me niego,por ahora, a suprimir estas tildes que la RAE quiere eliminar), en tanto en cuanto este libro es una muestra maś del porqué de la ruina de aquel vasto imperio.

    Quizás sea por mis escasos conocimientos, comentados un día entre tú y yo, Verdoy, que me parece una campaña exótica pero muy atrayente.

    Saludos.

  2. Gracias por la reflexión Isidoro. Lo cierto es que el estar continuamente apagando fuegos ha sido el sino de aquellos que han dominado y dominan el mundo. Debe ser una de las constantes universales, igual que los machos dominantes de las manadas se desgastan manteniendo su prestigio y privilegios hasta que un pretendiente acaba ocupando su lugar.

    También es interesante apreciar el inmenso contraste que se aprecia entre una unidad moderna, entrenada y disciplinada como era el Tercio de Aldana, y la organización en prácticamente mesnadas medievales de las milicias de aquellas lejanas tierras fronterizas.

    O la facilidad en la gestión de los asuntos políticos que obtuvo de repente Fernando, incluso contra los turcos de Budapest, por el solo hecho de tener un Tercio español acampado en las afueras de Viena.

    saludos

  3. Felicidades por la reseña Verdoy.Se agradece ver alguna que otra reseña que no sea de la 1ª o 2ª Guerra Mundial,eh pero que nadie se me ofenda,que todos tenemos nuestras preferencias.

    No sé si porqué en este país tenemos el dudoso “mérito” de no ensalzar las cosas importantes de nuestra historia,pero da la sensación que los Tercios Españoles no han tenido el reconocimiento mundial que se merecen.
    Si hiciesemos en Novilis un ranking de las mejores unidades militares de la historia,yo al menos tendría claro las 3 primeras:
    1.-Legiones Romanas
    2.-Falanges Macedonias
    3.-Tercios Españoles

    ¡A votar!

    Saludos!

  4. Es poco y de difícil salida comercial lo que se edita en España sobre la unidad militar española mas exitosa de todos los tiempos. Bienvenida esta edición que hay que comprar rápidamente pues seguramente la tirada habrá sido corta y pronto la editorial la estará saldando en el Carrefour o en los libreros que se dedican al libro de ocasión.

  5. Yo creo que los tercios sí que han tenido por parte de los historiadores serios el seguimiento, el reconocimiento que se merecen y un análisis serios de sus posibilidades y limitaciones. Pero creo que un cuerpo militar o una forma de haer la guerra no se entiende sin el ambiente que la rodea y comparar una forma de hacer la guerra con otra de una época completamente diferente es curioso desde el punto de vista de pasar el rato, pero nada más. Yo por ejemplo soy jugador de DBA, un reglamento con figuras, y a veces en los campeonatos o partidas muy friquis se enfrenta a ejércitos que no podrían enfrentarse realmente (aztecas contra samurais; gendarmería borgoñona contra hititas) y a mí francamente no me gusta nada. Si enfrentáramos a los tercios españoles contra los legionarios romanos pues lo más probable es que se produjera una malformación espaciotemporal de Hofstader (como diría Sheldon, de The Big Bang Theory) que nos íbamos todos a hacer puñetas a un agujero negro.
    Ahora, no me resisto a votar, añadiendo otro candidato a los mejores soldados: los mamelucos egipcios. Permanecieron imbatidos entre la época de las cruzadas y la expedición a Egipto de Bonaparte. Derrotaron a cruzados, otros árabes, mongoles y media docena de fuerzas militares más.

  6. Me lo has quitado de la boca Leiva. Libros como los de Julio Albí de la Cuesta o Juan Giménez Martín entre otros demuestran que los Tercios si tienen su hueco y su estudio serio. El problema es que desgraciadamente no interesan al gran público y me temo que muy poco al especializado.

  7. Leiva, que me dices de los arqueros ingleses,los de arco largo que decidieron unas cuantas batallas,ellos solos,en la Guerra de los Cien Años.
    Ves, de estos tenemos libros para dar y regalar!

  8. Gracias Xavi http://www.lorenzosanchezvidal.com!

    Yo diría que entre los especialistas y a nivel académico, la infantería española de esos siglos está muy reconocida. Sin embargo, en los libros para el gran público, y me refiero siempre al extranjero, es sistemáticamente ignorada, aun cuando hay dos siglos que no se podrían explicar sin ella.

    Por ejemplo en Osprey hay todo tipo de estdios sobre lansquenetes, suecos, polacos, guerras inglesas (Flodden, guerra civil inglesa), etc. El año pasado salió el de los ejércitos católicos (que se refiere solo al imperio austriaco). Y sin embargo, lo único que hay por ahí español es la invencible, los conquistadores y poco más.

    El colmo es la colección de Tácticas Bélicas, en cuyo tomo relativo a la Edad Moderna, apenas si deja un espacio residual para los Tercios.

    Aquí en España la cosa está cambiando gracias a divulgadores como Lainez, o estudios más serios como los de Gimenez Martín o Albi, pero todavía hay mucho que hacer para que estén reconocidos fuera para el gran público.

    saludos

  9. Pues creo que por fin Osprey estaba preparando un número temático sobre los Tercios, creo haberlo visto en algún sitio, pero hablo un poco de oídas e igual estoy confundido con otra cosa. Por supuesto, en perfecto inglés.

  10. Javi, en perfecto inglés británico o a lo mejor americano… Después de todo el humor que no falte.

    Las “políticas” anglosajonas hacia lo español (Imperio español sobre todo…) las conozco hace ya unos años…

    Esperemos que el autor/es español/es que “trabajen” para Osprey u otras tengan “carta blanca…” cuando traten asuntos de esta índole, aunque sean escritos en el idioma de Shakespeare.

    Un saludo.

  11. Jajaja JF eso de “carta blanca” para autores españoles en Osprey me recuerda haciendo un símil futbolístico a periodistas aficionados del Barça trabajando en el diario Marca.

    Leiva,es cierto que comparar unidades militares,con siglos por medio de distancia,no es muy riguroso,pero no me digas que seria divertido enfrentar a los Tercios contra los arqueros ingleses medievales,o a las legiones romanas con las falanges macedonias,por ejemplo.Hace unos años apareció para PC el juego de estrategia,Empires,en el que se podían llegar a enfrentar unos Sherman contra un grupo de Caballeros Medievales!!!

  12. No creo que los arqueros ingleses (que solo eran una parte de los ejércitos medievales ingleses y muchos de ellos eran brabanzones o franceses) fueran un cuerpo militar decisivo. En ocasiones fueron derrotados por la caballería feudal, incluso durante la guerra de los Cien Años (Formigny, por ejemplo). En Italia, una compañía inglesa al mando de Hawkwood tuvo un cierto impacto en algunas batallas entre comunas, pero enseguida volvieron a sus cabalgadas rápidas. La última época de la Edad Media (1300-1500) es un proceso muy interesante porque se están ensayando a tientas muchos sistemas de combate que finalmente confluyen en la infantería armada con picas y arcabuces (más picas que arcabuces en el caso de los suizos; más arcabuces que picas, aunque en un proceso de larga duración, en el caso de la infantería española). El innovador más influyente es Gonzalo de Córdoba y también Pescara. ¿Por qué? Porque unen un talento operacional sin igual con la capacidad de adoptar las técnicas defensivas italianas y además cuentan con un buen material humano (el nucleo de la infantería veterana española en Italia en esta época lo constituyen los veteranos españoles licenciados del ejército de César Borgia y muchos veteranos de la guerra de Granada). No hay que olvidar que Castilla salía de casi treinta años de guerras civiles y escaramuzas con los granadinos y que además la milicia concejil española permitía que los nobles no considerararan humillante servir en las tropas a pie. Un proceso similar ocurría en el Imperio, con Maximiliano I
    , cuya herencia borgoñona lo puso en contacto con las milicias flamencas, y cuyo desarrollo y rivalidad con los suizos llevó a la creación de los cuerpos de lansquenetes.

    Hay que tener en cuenta que los cuerpos de infantería medievales y renacentistas nos caen más simpáticos que los caballeros medievales por una especie de prejuicio popular moderno: representan al hombre común enfrentado al poderoso caballero montado, engreido y rancio. La infantería representa la época moderna, el aventurero emprendedor, el self made man. En su época, sin embargo, no representaban más que escoria, una plaga de langostas.

  13. Puestos a comparar guerreros de todas las épocas, creo que los mejores son los reclutas españoles de la Mili… Si os dieran a elegir entre formar junto a una centuria de César o un pelotón de fusileros armados con CETME de 7,62 mm y una ametralladora MG42 a tope de munición, ¿con cuál os quedais?
    Bueno, ahora sin bromas: si he de comparar entre unidades legendarias, ¿cuál elijo?… Los legionarios de Druso o los legionarios de Varo? ¿Me quedo con los soldados de Rorke Drift o los de Isandwhana? ¿Con los Tercios de Gravelinas o los Tercios de Rocroi? Y hablando de Tercios, no hemos de caer en la tentanción, al estilo Osprey con los ejércitos anglosajones, de quedarnos con todo el mérito de los Tercios. Nuestros compatriotas eran tan solo un 15% de los contigentes, los más valiosos, sí, pero tan solo una minoría. El esfuerzo principal recaía en mercenarios alemanes, pero sobretodo en valerosos soldados valones y especialmente italianos. No en vano 3 italianos salvaron Flandes: Filiberto de Saboya, Farnesio y Spínola.

  14. Ciertamente, los súbditos españoles del Rey Católico, apenas llegaban al 15% del total de efectivos, pero era el 15% que ganaba las batallas; junto a los italianos, eso sí, que aunque siempre compitiendo con los españoles por las posiciones más expuestas en el campo de batalla, no dejaban de ser primos hermanos vistos con ojos de aquella época.

    saludos

  15. Es que ahí hay una diferencia muy clara. Los mercenarios alemanes eran de conveniencia. Se alzaban regimientos de un día para otro con paisanos meramente por la paga.

    Frecuentemente se daba el caso de que los funcionarios reales, llamados comisarios de muestras, encargados pasar la muestra, es decir, de alistar al personal y darle la primera paga, no llegaban a tiempo, con el resultado de desbandadas y rapiñas que podían asolar regiones enteras.

    Los soldados españoles e italianos eran profesionales de la milicia, señores soldados, con estatus de hidalguía, y tenían un prestigio y un honor que mantener. Por ello eran muy profesionales y poco dados a los motines o a las revueltas, y en caso de hacerlo, que motivos numerosos les dieron los Austrias, lo hacían después de ganar las batallas.

    También hubo regimientos de valones semejantes a los españoles e italianos, como por ejemplo el regimiento del Coronel Francisco Verdugo, gobernador de Frisia y de otras regiones de los países bajos en el último tercio del siglo XVI.

    saludos

  16. Buenas, perdonad que me meta en la conversación, puesto que en verdad tengo poco nuevo que añadir.
    Pero me ha llamado mucho la atención el comentario de Verdoy, porque yo tambien me llevé una gran decepción con el libro “Tácticas Bélicas”. Dios, es que no habla casi nada de los españoles. Y es que vereis, ya no es sólo por sentirse español, es que si nosotros estuvimos en todos los fregados y ahora es casi imposible encontrar nada de los tercios en ninguna parte, ¿qué historias nos están contando? A saber qué otros grandes ejércitos o formaciones militares están completamente olvidadas porque no les interesa a los anglosajones publicar nada sobre ellas.

    Y no es sólo eso. En muchos libros de “divulgación”, cuando se habla de Pavía se dice “tropas imperiales”, obviando que muchos eran españoles. O en Lepanto dicen “los soldados de tal y tal”, y no dicen nada de los españoles. También es muy típico encontrar este pasotismo en muchos libros del estilo: Las 100 batallas de la Historia. Pues casi en casi ninguna aparece ningún español. Todo lo más te cuentan Tenochtitlan , y es para añadir poco más o menos lo siguiente: y ganaron los españoles porque lo tenían chupado. Incluso cuando uno se pierde por una librería o biblioteca y encuentra un libro sobre barcos (no se, atlas ilustrado de la navegación, o por el estilo), todo son Clippers, cutters, te hablan del Victory de Nelson, del Endeavour de Cook, y si dicen algo de algún barco español es lo siguiente: “y los barcos de la gran Armada eran grandes, toscos e inútiles, reflejo de la soberbia de los españoles y tal y tal… …

    Es mas, hablando de libros sobre hechos de armas narrados por testigos directos: hay un libro que se llama “Diario del Gran Asedio de Malta”, de Alessio Balbi Corregio, un soldado italiano que estuvo en la defensa de Malta, y te cuenta de forma muy amena , y cruda, lo que fue aquello. Y no se corta en decir que al final aparecieron las naves de socorro enviadas por el rey Felipe II (al que le dedica unos cuantos epíteos elogiosos).
    Pues bien, hace tiempo, viendo un documental en el Canal Historia estaban hablando de este asedio, y se centraban sobre todo en las armas usadas por atacantes y defensores (que si un tipo de lanzallamas primitivo, que si bolas de pinchos que si tal y que si cual). Como os podreis imaginar, el “especialista” que narra es un inglés. Y el hombre usa el libro de Balbi Corregio para contarnos la acción.
    Pues he aquí que , cuando está acabándose el documental, y yo ya me estaba relamiendo de pensar: y ahora llegan los tercios y levantan el asedio, coge el tipo y ni corto ni perezoso dice : “y así es como resistieron los caballeros de Malta, hasta que la llegada del invierno obligó a los turcos a levantar el asedio”. Con un par de huevos. Si eso no es manipulación, ¿entonces qué es?
    Muchas gracias y ¡perdonad por el rollazo!

  17. Los anglosajones han descubierto la sopa de ajo y la tortilla de patatas, por lo que todo lo que hagan los latinos no les importa nada. Cuando leo libros como Oman, Delbruch, etc. o compendios más amenos como el de Tácticas Bélicas, siempre hacen lo mismo: hablan de los lansquenetes y después pasan a comentar las reformas de Gustavo Adolfo y Cromwell: en medio no hay nada. Bueno, sí, el poderío de los ejércitos del rey de España que durante 80 años dieron zambomba a media Europa. Ahora no me acuerdo qué rey español -quizás Felipe IV- dijo “Todos contra Nos, y Nos contra todos”, y también leí que “es un triste sino de esta monarquía que todos combaten contra nosotros, y todos al mismo tiempo”. Y es cierto: pensemos que, por ejemplo, Holanda peleó contra Inglaterra, Francia contra Inglaterra, etc. -bueno, hasta la época napoleónica- pero el rey de España combatió contra todos y a la vez: turcos, franceses y holandeses -los ingleses firmaron la paz en 1604-. Simplemente los anglosajones nos obvian porque su mercado no está interesado en nosotros, y encima su ego les impide reconocer que durante el siglo XVI y parte del XVII fuimos los señores de Europa. Sobre el tema de los motines: los españoles sí se amotinaron, y mucho, pero casi siempre era después de ganar la batalla -al revés que alemanes, valones e italianos-: justamente lo hacían porque creían que el Rey les daría lo que les debía una vez que lo habían sacado del atolladero: así lo hicieron en 1576 -y la rebelarse el ejército perdimos la oportunidad de liquidar a los rebeldes holandeses- y también en 1605, en la campaña de Spínola en el Ijssel, justo después de derrotar definitivamente a Nassau y su ejército de campaña. Sin embargo, la Monarquía, corta de miras con aquellos hombres que morían por un rey que no estaba a la altura -esto es al estilo Perez Reverte- les dio la espalda y siguió exigiendo más y más a cambio de nada, de la honra de quedar mutilado. Ni siquiera los grandes generales quedaron al margen de tal humillación: Romero, Ayala, Farnesio, Spinola, etc. fueron generales que enfermaron y murieron a lomos de su caballo y en campaña. “Faltan cabezas”, se lamentaba Olivares, pero la Monarquía no ayudaba en nada.

  18. Estoy de acuerdo APV. Es que pasan directamente a las reformas de Suecia. Pero a los suecos les vencimos en Nordlingen con todas las de la ley. Es decir, que no creo que se viniera abajo todo el tinglado porque fuera España un pais reaccionario a las nuevas costumbres (hablando en el tema militar), sino simplemente porque estábamos en guerra contra todo el mundo a la vez, y al final es que ni económica ni demográficamente podiamos mantener ese ritmo.

    Pero ya no es sólo la época de los Austrias. Es decir, de verdad que yo no se absolutamente nada de la época de Carlos II. En mi cerebro esa etapa es una laguna. Y durante los Borbones, hasta Carlos IV, no es que tenga mucha idea tampoco. Así que se ha establecido el convencimiento en mucha gente de que este es un pais decadente desde Felipe II. Y no es así.
    Aunque aquí estoy mucho mas falto de información. Es decir, si no se habla casi nada de los tercios, cómo se va a hablar de la España del XVIII? (lo digo porque no tengo ni idea de esta época, un poco de Blas de Lezo, la intervención en la Independencia americana…) Pero si cuando nos invade Napoleón aún éramos una potencia, qué pasa con todo el siglo XVIII?
    Pues eso, que me da rabia. Ale,ya me he quedado un poco más tranquilo. Pero me podríais recomendar algún libro de la época de los borbones?

  19. muchas gracias por las recomendaciones! Sobre el de Trafalgar si que había oido hablar. Pero el de la guerra Romántica no tenía ni idea de que existiese. Y parece que este último está agotado completamente. No sabreis donde conseguirlo? (aunque sea de una manera… ejem… un tanto irregular…, como la descarga)
    De todas formas, muchas gracias de nuevo!

  20. Breve pero contudente reseña, Verdoy. Curiosa y atrayente obra.
    Estoy con Leiva; eso de mezclar cuerpos o guerreros de forma anacrónica no acaba de convencerme.
    Y para que nuestra historia tenga mayor estima fuera yo creo que primero debemos apreciarla nosotros y de hecho yo creo que en ese aspecto se está avanzando aunque muy lentamente.

    Lezo: el siglo XVIII es el gran olvidado y de forma injusta, cuanto más profundizas en él más te atrae. En este blog hay varias reseñas sobre libros que tratan esa época. Date una vuelta.

    Saludos

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