
«War fix» posee un guión falto de carne, pero muy bien llevado a las viñetas por parte del, entonces, novato Steve Olexa, con un estilo cercado al manga, con escasez de viñetas por página, con mucha fuerza visual gracias al blanco y negro y a una lectura cuasicinematográfica
Esta autobiografía de un periodista anodino que toma la decisión de abandonar su cómodo puesto en el periódico local y convertirse en reportero de guerra me ha traído el recuerdo de que yo mismo me plantaba, en 1991, delante el televisor, a contemplar la extraña danza internacional del conflicto en Kuwait. Sentado en mi silla, me quedaba boquiabierto, como hechizado por esas imágenes de cohetes cayendo aquí y allá en mitad de una noche transfigurada por el velo verdoso de los sistemas de visión nocturna, de tanques retorcidos por el fuego, de ruinas que medraban en el horizonte. La guerra en directo.