
Me apostaría algo a que más de uno y una, al leer la palabra “Eldridge”, ha sufrido un fogonazo, un flash, un relámpago, o como lo queramos llamar, en su mente y lo ha asociado a estas otras: “Experimento Philadelphia” o “Proyecto Rainbow”, juzgando y sentenciando: “otro artículo sobre este manido tema”. Bueno, mi intención no es volver a reiterar las declaraciones de Carl Allen aka Carlos Allende, supuesto testigo de la prueba desde la cubierta de su buque, sino traer a discusión dos aspectos que los amantes del misterio, y de este en particular, suelen esgrimir a la hora de tratar el mismo: la teletransportación o bilocación (¿cuál fue al final?) y la “pronta” y “extraña” venta a la Marina de guerra de Grecia del destructor de escolta en 1951.
Javier Yuste González