Novedad Inédita Editores Mayo 2010

Presentamos un nuevo lanzamiento de Inédita Editores:

A menudo, las operaciones terrestres en la Segunda Guerra Mundial se asocian con una manera de hacer la guerra, la Blitzkrieg, con tropas en constante y rápido movimiento. Sin embargo, muchas de las principales batallas fueron, como ha ocurrido siempre a lo largo de la historia, largos y dolorosos asedios. Ese es el caso de Stalingrado o Leningrado.

En ¡Asedio!, Patrick McTaggart, analiza seis de los asedios menos conocidos de la Segunda Guerra Mundial en el Frente del Este: la amarga defensa de Brest Litovsk por los rusos en 1941; el helado infierno de Cholm –que soportó durante meses los numerosos ataques rusos; las complejas operaciones destinadas a capturar la fortificada península de Sebastopol; la defensa de Budapest; la tragedia de Königsberg y la cruenta resistencia de Breslau que aguantó hasta después de la rendición oficial de Alemania en mayo de 1945.

Fruto de una exhaustiva investigación, el libro recoge numerosos testimonios personales de ambos bandos y se complementa con abundantes y excelentes mapas y fotografías de la época.

Ficha del libro

….ya disponible para pedirlo

 

El Factor Humano, John Carlin

 
“Una nación no debe juzgarse por cómo trata a sus ciudadanos con mejor posición, sino por cómo trata a los que tienen poco o nada.” (Nelson Mandela)

En 1948 se da inicio a la segregación racial más radical del siglo XX, después de la locura de Hitler, en un país, Sudáfrica, en el que más del 70% de la población era de raza negra. Esta segregación se conoce como el Apartheid. Nelson Mandela fue uno de los activistas más “contundentes” contra el apartheid, y por ello ingresó, en 1962, en la prisión de Robben Island, una diminuta isla a pocos kilometros de la costa sudafricana. Pero en todos los años que Mandela estuvo privado de libertad, fue capaz de convertir el odio y el rencor en amistad y amor, y así desde su celda consiguió ganarse el cariño y confianza de muchos altos dirigentes del gobierno sudafricano, inluido su presidente, P.W Botha, más conocido como kokodril, feroz defensor del apartheid. Asi llegamos a 1990, 27 años más tarde Mandela es puesto en libertad, y 4 años después se convierte en presidente de Sudáfrica. La desunión entre blancos y negros seguía patente y Mandela tejió una astuta estrategia en la que se jugaba todo a una carta para evitar una futura guerra civil, para unir a negros y blancos, para que Sudáfrica alcanzase la redención. Esa carta era el deporte, concretamente la final del Campeonato del Mundo de Rugby, que precisamente se disputaba en Sudáfrica en 1995. Sigue leyendo