WATERLOO, Peter Hofschröer

1815. La campaña de Waterloo. Una victoria alemana.

El ejército de Wellington en la campaña de 1815 se componía, prácticamente en tres tercios exactos, de tropas alemanas ( Sobre todo de Hannover y Brunswick ) de tropas británicas ( Nativas de Gran Bretaña e Irlanda ) y de tropas del nuevo reino de Holanda ( Holandesas y Belgas ) Pero de estos tres grupos, el alemán era el más numeroso.

En Waterloo, quién vence a Napoleón no es Wellington en solitario. Napoleón es derrotado por una coalición Británica y Prusiana, donde las tropas prusianas, dirigidas por Blucher, son 100% alemanas. Así pués, lo correcto es decir que una fuerza mayoritariamente alemana al mando de Wellington y Blucher derrota a una fuerza francesa al mando de Napoleón.

Y este libro, de un modo exhaustivo hasta el detalle, se dedica a apoyar lo que considera una evidencia contrastada por los hechos: Que Waterloo fue una victoria alemana.

Y para conseguirlo, naturalmente, no basta con destacar los logros alemanes, hay que desmontar las mentiras y malentendidos difundidos por los ingleses, con Wellington a la cabeza, desde el mismo día en que se inicia la campaña. Y se desmontan en base a documentos, memorias y una rigurosa cronología, casi hora por hora de esos días decisivos.

Con esto, el libro, que llega a narrar incluso acciones a nivel de compañía por parte de los prusianos, se convierte en una obra que no puede considerarse en solitario. La descripción de los movimientos franceses es sumaria, Napoleón casi no aparece y por tanto, no lo hace D´Erlon y su C.E “itinerante”, con lo que la comprensión de la batalla de Ligny es imposible. Pero esta es la base del libro: Es una obra destinada a un público que conoce a un cierto nivel el desarrollo de la campaña de Waterloo ( Es decir, a un público básicamente anglofono, puesto que la obra fue apadrinada por David G.Chandler para ayudar al mejor conocimiento en Inglaterra de las campañas napoleónicas ) y al que se pretende entregar nuevo material con el que cuestionar el conocimiento previo, pero no crear el conocimiento sobre la batalla, que se presume bastante completo, y sobre todo basado en la visión anglo-francesa de esa campaña.

Naturalmente, en castellano no hay ninguna obra previa de casi 900 págs sobre Waterloo, sino libros sueltos, que por muy meritorios que sean ( Como el de Barbero ) no pueden competir en exhaustividad con este.

DATOS DEL LIBRO

  • 17.0×24.0cm.
  • Nº de páginas: 896 págs.
  • Editorial: ARIEL
  • Lengua: ESPAÑOL
  • Encuadernación: Tapa dura
  • ISBN: 9788434467866
  • Año edicón: 2005
  • Plaza de edición: BARCELONA

10 pensamientos en “WATERLOO, Peter Hofschröer

  1. Coincido plenamente que es una obra para los ya iniciados ó para los más fans de Prusia. Ninguno de ellos será defraudado. Cierto es que por el precio que me costó bien merece la pena tenerlo. Y como dice el autor: Waterloo (la victoria prusiana)

    (Los pro-británicos absténganse de comprarlo para evitar sarpullidos.)

  2. Es cierto que los alemanes son decisivos en esta batalla y es cierto que rompieron a los franceses en Plancenoit pero también es cierto que el Cuerpo de Ejército de Grouchy andaba por ahí, despistada, y que los ingleses resistieron los embates de la infanteria d’Erlon o de la Caballería de Grouchy. Todo es importante y nada es importante pero es cierto que no había en la bibliografía española un texto de tanta envergadura sobre el papel prusiano en la batalla.

  3. Se agradece el análisis, Urogallo, sobre este libro que siempre me pareció de interés pero cuyo volumen intimida.

    Anonadado me hallo con lo de “desmontar las mentiras y malentendidos difundidos por los ingleses, con Wellington a la cabeza, desde el mismo día en que se inicia la campaña”; pensaba que sólo lo habían hecho en la Península Ibérica…
    😉

    Por cierto, que subvalorada esta la rotunda y mastodóntica derrota napoleónica en la Batalla de Leipzig (1813) a causa de Waterloo…¿no os parece?

    Saludos

  4. La batalla de mayores dimensiones de la epopeya napoleónica fue la de Borodino, de la que este año se cumplen 200 años. Waterloo fue importante porque fue la última y Napoleón fue vencido por los ingleses que llevan vendiendo muy bien sus hechos de armas desde Merlin hasta Arhnem.

  5. Muy cierto Tasos. ¿Y sabes quién escribió el Osprey correspondiente?

    Te aseguro que no te sorprenderá el descubrimiento.

    Aunque el buen autor se olvida del asunto, lo cierto es que en 1815, haber derrotado a Wellington solo habría supuesto un ajuste de cuentas moral para los franceses. Los ingleses se habrían largado por patas, embarcándo en Amberes y punto.

    Después, los grandes ejércitos austriacos y rusos, y el ejército prusiano, que solo se retiraría al interior de Alemania, seguirían su campaña de asalto simultaneo, apoyadas por el ejército español que también se estaba preparándo, con lo que la importancia de Waterloo, incluso de haber vencido Napoleón, habría sido anecdotica.

    Leipzig es la gran batalla. La batalla de las naciones.

    Pero claro, entre los 330.000 aliados no había un solo inglés…lo que deja claro que esa batalla ni siquiera existió.

  6. Hace un par de años me topé con este libro en la Fira del Llibre Antic de Barcelona (que por cierto está un poco mustia este año) a muy buen precio. En realidad Ariel publicó juntos dos libros del mismo autor y el resultado es este tocho, que yo no he leído entero, aunque recuerdo que era muy interesante precisamente todo lo que no estaba relacionado con la batalla de Waterloo, por ejemplo la campaña en la frontera de Francia, con asedios y pequeñas acciones, así como la persecución posterior a la derrota, que casi nunca se trata. Las ediciones en inglés, respectivamente de 1998 y 1999, en Greenhill, son The Waterloo Campaign Vol. 1. Wellington his German Allies and the Battles of Ligny and Quatre Bras y 1815 – The Waterloo Campaign Vol. 2. The German victory, from Waterloo to the fall of Napoleon. En inglés están en bolsillo (curiosamente, no están traducidos al alemán, por la sencilla razón de que en Alemania, a diferencia de aquí, la mayor parte de la gente lee y habla inglés de manera bastante fluida, lo que le evita estas inconveniencias y limitaciones). Lo que no me gustó nada de la edición española es que Ariel juzgó necesario que cada vez que se mencionaba un regimiento, división o brigada, el asesor de la editorial recordara a qué cuerpo, etc pertenecían, solapando una especie de orden de batalla (me imagino que era el que todos copian, el de Nafziger, gran amigo del autor), en las notas. Esto hacía la lectura muy pesada, toda vez que el autor ya incluía órdenes de batalla detallados al final, por si querías consultarlos, y sus propias notas, que eran para puntualizar o añadir cosas, es decir, para lo que son las notas a pie de página.
    Como dice Urogallo, la intención de Peter Hofschröer es poner en su sitio la actuación tanto de Wellington como del ejército prusiano y de los contingentes alemanes y de los diferentes principados que participaron en la batalla. El estilo narrativo es muy sencillo y las fuentes consultadas originales y pasmosas por su número. Una cosa bien curiosa es que la idea de escribir el libro surgió cuando estaba trabajando como documentalista para un juego de ordenador sobre Waterloo y se dio cuenta de que, como suele pasar siempre, todos los que escriben sobre Waterloo se limitan a dar por válidas algunas de las afirmaciones que se hicieron al principio y que nadie se ha tomado la molestia de poner en duda o revisar, lo que es, en esencia, la tarea de un historiador. Hofschröer lo hace con gran presteza, y el resultado es en realidad una narración detectivesca sobre los entresijos políticos y estratégicos de la campaña, aunque siempre desde el punto de vista aliado. Un resumen de sus conclusiones puede leerse en http://www.bbc.co.uk/history/british/empire_seapower/three_commanders_01.shtml. No hay que olvidar que Hofschröer es un académico británico, una especie zoológica que permite disidentes de todo tipo, hasta los que dicen que fueron los prusianos los que vencieron. Pero como dice Viçent, todos lucharon lo mejor que pudieron (¡hasta el tonto de Grouchy!). A los soldados de Picton o de Bylandt, de Nassau o de los Guardias de Coldstream, que aguantaron las cargas y la brutalidad de la lucha, vete tú a contarles las estadísticas y las bajas globales o los kilómetros que anduvieron.
    En cuanto a qué hubiera pasado de vencer Napoleón en la batalla (lo que, por cierto podía haber pasado), es difícil saberlo. Lo que es seguro es que hubieran muerto más soldados de ambos bandos, por lo que hay que celebrar que acabara allí la cosa de una vez. Todo lo demás es silencio, como decía Hamlet.
    Quisiera hacer dos puntualizaciones sobre los comentarios. Borodino fue una batalla gigantesca, pero Leipzig fue en efectivos, duración y extensión mucho más grande. En la primera combatieron unos 130.000 franceses contra 120.000 rusos. En la segunda, los efectivos aliados rondaban los 430.000 hombres, enfrentados a 195.000 franceses. No obstante, tanto Borodino como Leipzig (las dos campañas en las que estuvieron enmarcadas) fueron las verdaderas derrotas de Napoléon. Waterloo fue como una especie de aria trágica cantada al final de una interminable ópera, llena de recitativos dramáticos (la metáfora no es mía, sino del historiador británico Fuller).
    En segundo lugar, no hay que olvidar que Napoleón se embarcó en la campaña de Rusia porque creía que obligando al zar a aceptar sus Sistema Continental, derrotaría a Gran Bretaña de manera indirecta, de manera que de alguna forma Gran Bretaña, que además financió a Prusia en 1813, y animó con su política exterior todas y cada una de las coaliciones antifrancesas, está en el origen de la derrota napoléonica. No hay que pasar por alto también el tremendo desgaste producido en España a sus fuerzas. Esto es lo que Napoleón no podía solucionar: era capaz de derrotar a un ejército en una o dos batallas (como sucedió hasta 1809), pero luego las campañas eran demasiado costosas y su tiempo se había acabado.

  7. Sí, Urogallo, lo sé y lo tengo -de Ediciones Del Prado- y el original de “Lützen & Bautzen 1813”, ambos del Sr. Peter Hofschröer.
    Por cierto, el asunto bien merecería una revisión y ampliación por parte de Osprey con dos o tres Campaign como el caso de “Operation Barbarossa”. Aunque en abril de 2013 “Desperta Ferro Moderna” nos dará una buena satisfacción.

    Y bueno, ya lo apunta Leiva, la mayor batalla napoleónica fue Leipzig por “efectivos, duración y extensión” y resultados, diría yo, sin olvidar los tremendos desgastes y pérdidas de la “Campaña de Rusia” y de “La úlcera española”. Waterloo fue, por así decirlo, la guinda que coronó la definitiva derrota de “el Corso”. Una victoria francesa sólo hubiera prolongado las agonías y el fin de Napoleón, deduzco yo sin entrar en ucronías.

    Ah, se me olvidaba, Uro, en la Batalla de las Naciones había ingleses; una novedosa batería lanzacohetes británica con el Cuerpo de ejercito sueco -Ejército del Norte-.

    Saludetes.

  8. Lo tenía de antaño y me asustaba el tamaño/volumen del libro pero me lo llevaré este verano a Waterloo para leerlo allí mientras que recreo la batalla de reenactor escocés en Hougomont.

  9. Tochete. Reconozco que no lo he leído nunca entero pero sí que en su día fue una ráfaga de aire fresco frente a la historia que nos han contado siempre los hijos de la Gran Bretaña…

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