Un artillero de trinchera, Constantino Georgacopulos Teja

Un artillero de trinchera

La presencia española en el frente ruso está sin duda marcada por una peculiar unidad de la Wehrmacht, la división 250, aquella compuesta por unos miembros a los que la Guerra Civil española marcaría sus vidas para siempre, son los divisionarios que conformarían la llamada División Azul.

Serían unos  45.000 hombres los que irían pasando por la Blau durante sus dos años de presencia real en el frente Norte, Leningrado fue su gran punto de referencia. A pesar de ser un número muy reducido, si eso lo contraponemos al total de fuerzas implicadas en el frente del Este, la gran cantidad de libros de memorias es una constante desde que aquellos aventureros regresaron de Rusia, actualmente esta dinámica continúa con gran éxito, estas nuevo libro de recuerdos divisionarios es una buena muestra de ello.

Nuestro protagonistas esta vez es el divisionario Constantino Georgacopulos Teja, como podéis haber comprobado por su primer apellido su padre era griego y su madre española, él nació en Mahón pero se crio en Valencia y se sintió siempre un valenciano de pro. Constantino pertenecía a lo que hoy llamaríamos clase media, es decir, tenía sus estudios universitarios, era Maestro Nacional, además fue un “camisa vieja”….a lo mejor muchos os preguntaréis qué quiere decir esto, se les llamaba de esta manera a todos aquellos miembros de Falange Española que habían pertenecido a la organización desde su fundación, así que Constantino estaba bregado en la lucha callejera tan frecuente en aquellos tiempos complicados del final de la II República española. Siendo miembro de Falange, seguidor de José Antonio Primo de Rivera estaba claro que su vida no iba a ser precisamente tranquila. Cuando estalló la Guerra Civil acabó englobado en las fuerzas republicanas, su deseo de pasarse a zona nacional no tuvo éxito así que cuando acabó esta se dio la paradoja, muy comentado por él durante todo el relato, de que aquel “camisa vieja” parecía que tenía que comenzar de cero de nuevo. Ahí es cuando la División Azul hace su acto de presencia y da la oportunidad  a nuestro protagonista de luchar contra el comunismo, algo que no pudo realizar durante la contienda española.

Georgacopulos es el típico soldado que realizando el servicio militar, estaba destinado en el Regimiento de Artillería nº 44 de Barcelona, aprovechó la oportunidad de alistarse más fácilmente para combatir en Rusia, el hecho de pertenecer al arma de artilleros le condujo a acabar ligado a la Artillería divisionaria, una unidad que tenía como lugar de reagrupamiento el cuartel de Artillería de Calatayud( Zaragoza), que junto al de Logroño, en este caso se reubicaban las unidades de infantería, servirían como lugares de Deposito, de ambos sitios saldrían lo que se denominó Batallones de Marcha. Constantino saldría desde Calatayud el 16 de septiembre de 1942 en el 16º Batallón de Marcha, si os habéis dado cuenta la fecha de salida es relativamente tardía, a finales de 1942 ya se sabía que la campaña de Rusia no sería un paseo triunfal y que eso de desfilar por las calles de Moscú no parecía que fuese a ser tan fácil, además el número de bajas españolas demostraba que ir a Rusia no era ninguna fiesta, pero los relevos siguieron a buen término y la convicción de luchar contra el comunismo era una máxima en la gran mayoría de divisionarios . Todos conocemos que estas unidades tardías han recibido siempre críticas en el sentido de que se ha querido demostrar su poco apego voluntario, por decirlo de alguna manera, podría estar en parte de acuerdo. La guerra se estaba poniendo muy fea y ya se sabía que ir a Rusia no era una bicoca, pero hay que entender que la División Azul fue una consecuencia de la Guerra Civil española, la gran mayoría de divisionarios eran anticomunistas, una gran mayoría de ellos católicos, Constantino lo era y muy ferviente, y prácticamente no había divisionario que no hubiese tenido un familiar muerto en la Guerra de España. Sin entender esto no se puede llegar a comprender la génesis y desarrollo de la División Azul. El caso de Constantino es un ejemplo. Camisa Vieja, un hermano en las filas socialistas que acabó asesinado, parece ser, por miembros del PCE en Francia durante la IIGM, católico practicante, su perfil encaja perfectamente con la mentalidad con la que fue creada la División.

¿Qué papel jugó nuestro protagonista en Rusia? Bueno, estuvo en Artillería, hecho que le dio un acceso y una convivencia más prolongada con sus compañeros germanos, a veces sus unidades estaban relativamente cercanas y eso hizo que convivieran mucho más juntos que sus compañeros infantes. Constantino tuvo la muerte muy cerca, vio y padeció las bajas de sus compañeros, se enamoró como cualquier joven de su época de las “pañencas” nombre con el que bautizaron los divisionarios a las mujeres ya fuesen polacas o rusas, y también pudo comprobar por sus propios ojos la terrible existencia de los Judíos de la zona, presos de los germanos.

Las memorias contiene anécdotas muy buenas, desde luego Constantino no deja de comparar al infante español y su “relajada” disciplina con la de su homologo alemán. Comenta por ejemplo que estando trabajando en un pueblo en ruinas su compañero alemán le pregunta por la ubicación del retrete….Constantino mira a su alrededor como diciendo… ¿necesitas retrete entre todas estas ruinas?…pues bien, parece que los alemanes solían realizar un agujero muy cerca de los bunkers parece aliviar sus necesidades y cuando estaba lleno lo tapaban y volvían a  abrir otro cercano.  Pues bien, según cuenta Georgacopulos los españoles eran más pudorosos en ese sentido y se alejaban más de la cuenta en ocasiones para realizar sus necesidades habiéndose dado más de un disgusto por ese motivo. El respeto a las normas no parecía estar entre las prioridades de los divisionarios, trabajar con la gorra ladeada, el cinturón desabrochado y la camisa abierta, recomendaciones de llevar a cabo una tarea por la noche y sin embargo hacerlo de día ante la incrédula mirada de los germanos, caminar por encima de las trincheras en vez de hacerlo por dentro de las mismas etc…De todas formas también todo esto se ve compensado por un sincero compromiso con la lucha anticomunista, ellos estaban allí voluntarios…y eso era muy valorado…..no se puede uno desligar de la realidad contemporánea que vivieron aquellas generaciones criadas en la guerra y en un mundo donde el ascenso y consolidación de los fascismos representaba una ruptura total con el orden establecido. La guerra y su final puso las cosas en su sitio, pero hombres como Constantino Georgacopulos nunca abnegaron de su presencia en el frente de ruso, de su implicación en la contienda contra el comunismo de Stalin….y así lo hicieron hasta el final de sus días.

ISBN:9788460654438
Editorial: Vicente J. Sanjuán Ediciones
Fecha de la edición:2015
Lugar de la edición: Alicante. España
Encuadernación: Rústica
Medidas: 24 cm
Nº Pág.: 222
Idiomas: Español

4 pensamientos en “Un artillero de trinchera, Constantino Georgacopulos Teja

  1. Soy el editor del libro y no tengo mas que agradecer a David L. su objetiva y ponderada recesión de la obra y al foro Novilis por publicarla.
    Solo tengo que añadir al comentario de David L. que el libro contiene una introducción biográfica al autor de las memorias a cargo de Pablo Sagarra en la que explica quien fue el hombre y como le llegaron las memorias a sus manos que acabaron pasando a mi taller de impresión. Carlos Caballero, uno de los máximos especialistas mundiales en la DA y profesor de historia con muchos libros publicados, me hizo la anotación del texto y escribió un texto para esta edición explicando el origen y el mecanismo de los batallones en marcha que salían de España para cubrir bajas hasta el mismo año 1943 y que permitieron que la DA pudiera estar en primera línea todo el tiempo en que participó en la SGMm, algo que las divisiones alemanas no podían hacer pues cuando eran diezmadas tenían que ser retiradas de línea para cubrir bajas y equipamientos.
    Mi intención con estos libros es recuperar la memoria oral de los que participaron en dicha unidad de combate y ver la DA desde una perspectiva cruzada desde la voz de sus integrantes. Siempre con ediciones anotadas por historiadores especialistas y con introducciones biográficas así como con anexos fotográficos y documentales inéditos aportados por el archivo familiar. De esta manera la memoria queda expuesta a la luz pero contrastada por los datos históricos que aporta al texto el historiador experto.
    Reitero, gracias a David L. por la glosa del libro y a Novilis por publicarla. A vuestra disposición.

  2. Gracias a ti Visan, los aficionados al estudio de la División Azul, entre los que humildemente me encuentro, siempre agradecemos publicaciones referentes al tema. Ya que has mencionado el mecanismo de los Batallones de Marcha me gustaría resaltarlo porque es una ayuda muy importante para situar cada reemplazo en su tiempo y lugar, además de ser un muy buen sistema para mantener el flujo de soldados hacia el frente con regularidad.

    Saludos.

  3. Bueno David, en el libro que tu has comentado hay un estudio muy exhaustivo acerca de los batallones en marcha o de marcha que se constituían con las reservas para cubrir bajas en el frente. Este sistema de reemplazo venía muy bien para el retorno de los que habían ido en julio de 1941 y habían cumplido 9 meses de servicio en el frente. Es algo que tenía la DA en exclusiva y que permitió que pasaran por ella 47.000 voluntarios sin ser retirada de primera línea.
    La polémica ha venido porque se ha considerado la existencia de dos Divisiones Azules: la primera que es la que parte en julio de 1941 y que se entiende compuesta mayoritariamente por falangistas y voluntarios genuinos y las otras divisiones azules (2ª DA) que es la compuesta por los batallones de relevo en los que había mas conscriptos que puramente voluntarios. Esta es una cuestión muy ideologizada puesto que los que intentan desvalorar o criticar el franquismo utilizan la DA como ariete y dibujan a un voluntario “obligado a serlo” (valga el oxímoron), aventureros, cazadores de doble paga (cobraban de la Wehrmacht y del ejército español a la vez) o comunistas emboscados dispuestos a pasarse al otro bando a las primeras de cambio. Por todo ello se suele contrastar la primera DA con la segunda. En el texto explica Carlos la proveniencia de los soldados de los batallones de marcha que no eran militares conscriptos en su gran mayoría sino que venían de los banderines de enganche constituidos por las Falanges provinciales o que eran voluntarios de primera hora que no habían podido partir en julio de 1941 y se les vuelve a reclamar para constituir estos batallones de marcha. Además, según Carlos Caballero cuenta en este artículo, a los divisionarios se les pasaban pruebas de capacitación física y se revisaban sus antecedentes penales o su posición ideológica durante la GC para que no se les colaran ni enfermos graves ni posibles desertores. Incluso en el campo de entrenamiento de Granfenwohr en Baviera devolvieron voluntarios por tener enfermedades veneréas o por mal comportamiento continuado.
    El mismo Constantino se fue ya bien avanzada la guerra germano-soviética, en el 1942, y se fue convencido como voluntario para luchar contra el comunismo ya estando cumpliendo el servicio militar y con posibilidad de opositar a Maestro Nacional pues tenía la carrera de Magisterio. El fue otro de los voluntarios que se quedo a las puertas en 1941 y partió cuando lo reclamaron. Estas memorias las escribió para explicarle a su mujer, mucho mas joven que él y que todavía vive, lo que había sido la DA y porque estaba tan a gusto en la Hermandad de la DA que había en Valencia, ciudad donde acabó su vida laboral como Maestro Nacional.

  4. El Epílogo donde Carlos Caballero se centra en explicar detalladamente qué eran los Batallones de Marcha de la División Azul es sumamente interesante. Personalmente, he disfrutado enormemente sobre las numerosas menciones que hace el divisionario Constantino Georgacopulos Teja hacie Calatayud, ciudad donde se emplazaría un deposito con entidad de Batería, tal y como refleja también Carlos Caballero, para agrupar allí los reemplazos destinados a Artillería. Soy de Calatayud y hasta que no empece a indagar un poco sobre la historia de la División Azul desconocía que mi ciudad había albergado tal función en el entramado divisionario.

    Saludos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *