Tres meses con las fuerzas de choque, Carlos Montenegro

(DIVISIÓN CAMPESINO)

Valentín González “El Campesino”, un nombre bien conocido cuando se habla de la Guerra Civil Española. Currante toda su vida, comunista convencido. Sus méritos y valentía al comienzo del conflicto le llevaron a la comandancia de la 46ª división. Tenía fama de cruel entre sus propios soldados y oficiales, más aún entre los prisioneros; sus propios compañeros Líster y Modesto le tenían en baja consideración, por bravucón. Fue el típico personaje que provocaba admiración entre los que le conocían de oídas, y pavor y desprecio entre muchos de los que le rodeaban. El propio autor llega a Madrid con una gran admiración de “el barbas” (como le llaman sus soldados), y termina encontrando grandes defectos en su persona.

Carlos Montenegro, según la introducción del propio libro, cubano hijo de emigrantes españoles, gallegos, gente de derechas y católicos. Él no se interesó en política hasta salir de la cárcel donde cumplió condena por asesinato a navajazos. Entonces se  empezó a arrimar a los círculos comunistas, a la vez que escribía algún relato y comenzaba a trabajar para periódicos de corte antifascista. Decidió embarcar hacia Francia para pasar la frontera por Portbou.

Y aquí es donde comienza la narración propia de “Tres meses con las fuerzas de choque”, en un viaje hacia el sur en el que el autor se va familiarizando con la sociedad española. En Madrid se aloja en un hotel y toma contacto con compatriotas suyos, tanto periodistas como voluntarios. De la capital nos ofrece una visión distinta de lo que solemos encontrarnos en otras obras, puesto que en esta los madrileños aparecen acostumbrados a la guerra y viven casi con normalidad.

De Madrid viaja a la zona de Guadalajara donde se está organizando una ofensiva. Aquí Montenegro nos muestra los preparativos, el reconocimiento del terreno, la espera para entrar en acción… Finalmente la ofensiva es cancelada y puede verse a un “Campesino” frustrado y decepcionado. La parte principal del ensayo transcurre en Teruel, en el río Alfambra, donde trasladan a la 46ª para una ofensiva puntual que relaje la presión sobre la capital de provincia. Es la parte más intensa del relato, donde se nos muestra la guerra más de cerca a pesar de que el autor nunca va en vanguardia. Aquí muere el comandante de brigada Candón, que es la persona con la que convive todo el tiempo el autor, aunque quien aparezca en el título sea “Campesino” por motivos propagandísticos y comerciales, es de suponer.

Realmente el libro no aporta gran cosa al panorama editorial sobre la Guerra Civil, no tiene un ápice de objetividad ya que el objetivo fundamental es la propaganda, con una visión bastante sesgada del panorama de aquella época; una obra escrita por un periodista muy apasionado y ferviente defensor de la causa republicana, gran admirador de líderes como Líster o Rojo, y muy crítico con las potencias occidentales por la no-intervención. Huelga decir la opinión que le merece el bando franquista.

El estilo es ligero, con frases cortas y sencillas, sin rodeos. Los capítulos están subdivididos en muchos apartados que hacen que la lectura sea aún más ágil.

Por último, al final del libro podemos encontrar el relato titulado “Aviones sobre el pueblo”, del mismo autor, en el que se nos muestra la cara trágica de los bombardeos sobre la aviación civil representados por un abuelo y sus nietos de una ciudad indeterminada. Un relato igualmente propagandista, escrito antes de su viaje a España que pretendía sensibilizar a la opinión pública y mandatarios defensores de la no-intervención en la guerra española. Una pequeña obra de 18 páginas con gran componente dramático y visceral, donde la rabia y el odio son coprotagonistas junto con el anciano.

Editorial: Ediciones Espuela de Plata

Nº páginas: 240 pags
Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788496133747
Nº Edición: 1ª
Año de edición: 2006
Plaza edición: SEVILLA

8 pensamientos en “Tres meses con las fuerzas de choque, Carlos Montenegro

  1. Gracias Tasos; tanto como de refilón… no, pero sí es cierto que con quien pasa la mayor parte del tiempo el autor es con el jefe de una de las brigadas. A “Campesino” no le ve tanto y nos va contando algunas anécdotas salteadas, poco más. Objetividad a la hora de hablar de él poca, como en toda la obra. Aún así no esconde un par o tres de comentarios que no dejan en buen lugar a “Campesino”.
    En cuanto a si se incluyen detalles de la vida en el frente, buena pregunta Roger: sí, unos cuantos, quizás ese sea uno de los aspectos más interesantes de la obra.

  2. Buena reseña teiter,muy curiosa la vida de su autor.Al menos ha sabido reconducir su vida,aunque hay libros peligrosos que te pueden “matar” de aburrimiento,jeje.

  3. Tengo el libro, aunque no lo he leído todavía, y me interesó por el hecho de que fuera un voluntario cubano antifascista en 1936. Desde luego este tipo de libros de vivencias, y más los relatados por voluntarios nunca son objetivos, es más, son una muestra más de militancia sólo que esta vez dejan las armas y plasman al papel su particular visión del conflicto. Por otra parte, la editorial Ediciones Espuela de Plata, tiene una buena oferta de libros referentes diversos aspectos de la Guerra Civil española a precios muy económicos. Yo tengo un par de ellos:

    1) El Tribunal Revolucionario de Barcelona, 1936-1937, de Eduardo Barriobero y Herrán, 2007

    2) La Odisea de la Brigada Abraham Lincoln, Peter N. Carrol, 2005

    Un saludo.

  4. El libro de Peter Carroll es genial, un excelente estudio de lo que fue la participación norteamericana en las brigadas internacionales, y en concreto en la Lincoln. No sólo se centra en las cuestiones militares, sino que profundiza un poco más en las motivaciones y en las consecuencias que para estos voluntarios supuso su participación en la Guerra Civil española. Son casi 600 páginas de material y me costó 20 euros, visto como están los precios por ahí no me pareció una mala inversión. El libro merece la pena.

    En cuanto al mencionado sobre el Tribunal Revolucionario de Barcelona, todavía no lo he leído, son apenas 300 páginas, pero creo que también merecerá la pena su lectura. Esta crónica de la actuación de ese tribunal revolucionario está escrita precisamente por quien fue su presidente, el jurista Eduardo Barriobero. Fue editado en los primeros meses de 1937, así que estamos ante un documento de primera mano para intentar conocer cómo se dirimía la justicia en aquellos tiempos en donde la revolución primaba sobre el orden.

    Un saludo.

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