Tesmpestades de Acero, Ernst Junger

La Primera Guerra mundial, una guerra en la que no me hubiera gustado estar ni de lejos, ni de invitado de excepción. He podido oler el nauseabundo hedor que se respira en el aire. He podido sentir los pies pesados por el fango, por el barro, los charcos y los restos de cuerpos desperdigados por todo el campo. He podido ver las ratas saltando de aquí para allá…, he sentido el infierno en la tierra!.

El autor me ha trasmitido lo que esos hombres vivían antes de caer como chinches en ataques infructuosos. Pero había que hacerlo, había que seguir al lider que marca el ataque, no importa cuantos nichos de ametralladoras hayan enfrente, cuantas granadas tiren, en el momento de seguir al que guía el ataque la locura se apodera del regimiento, la noción de poder perder la vida se pierde y se baja al mas básico de los instintos y se actua de forma irracional contra el enemigo, arramblando con todo a su paso.

Los amigos en las trincheras son efímeros, si acaso puden durar un par de asaltos. La lista se hace cada vez más larga. Pero esto se va convirtiendo en lo habitual. Se pierde por completo el apego, la tristeza por la muerte de un camarada, de un amigo. Da igual, otros vendrán, total para lo que vamos a durar, muchos con solo asomar la cabeza por la trinchera era su último momento, el de recibir un balazo. Otros saltaban por los aires por el constante fuego de artillería, constante, machaconamente constante, día y noche. Los nuevos soldados que llegaban al frente, en cuanto escuchaban el silvar de un obús se tiraban al suelo y asistían atónitos como los veteranos ni se inmutaban, por el silvido ellos ya sabían que ese obús no caería en su trinchera. Hasta eso se volvió cotidiano; el sonido de la muerte, si pasa de largo o no, de que calibre era o que tipo de cañón lo ha disparado. La vida en las trincheras pasa entre alcohol, tabaco y asaltos.

Lo que si me ha llamado la atención es un dato histórico que desconocía del regimiento de fusileros nº 73 Alemán y es que su nombre era Gibraltar. Estuvo ese regimiento Alemán defendiendo la plaza contra Españoles y Francese entre 1779 y 1783, de ahí su nombre. Cuanto menos curioso, teniendo en cuenta quien es el dueño de la plaza.

La “aventura”, por llamarla de alguna manera transcurre en Bélgica. En esta parte del frente se da cuenta que los ocupantes, los soldados alemanes están en bastante peor situación que los ocupados belgas. Se da cuenta de la ineptitud de algunos mandos, de la distancia que separa los cuarteles generales del frente real, cuarteles donde se toman decisiones nada realistas, a veces imposibles, elevando el nivel de exigencia de los soldados a niveles insospechados, más allá de lo razonable. Pero la vida y la guerra siguen transcurriendo, va viendo la evolución de la misma, la aparición de nuevas armas, los tanques, los gases, los ataques envolventes pero también queda algo de humanidad en todo este desastre. Humanidad al organizarse algunas treguas con el enemigo para recoger los muertos o los heridos, a pesar de todo, esto se solía respetar y se tenía un respeto mutuo entre los distintos contendientes.

No quiero extenderme más, hay que leer este libro para recibir esa transmisión de emociones. Al final termina la guerra como Capitán y cosido a heridas, más de 14 agujeros y cicatrices recorriendo su cuerpo, como si fuera una representación en su carne del terreno que estuvo pisando durante 4 largos años. Sencillamente, un testimonio impresionante.

Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788483104002
Colección: TIEMPO DE MEMORIA
Nº Edición:1ª , Tusquets Editores
Año de edición:2005
Plaza edición: BARCELONA
    

 

 

8 pensamientos en “Tesmpestades de Acero, Ernst Junger

  1. ¡Bien por Shangri_la, excelente reseña!. Claro que después viene el problema, puesto que tan buenas exposiciones dejan muy poco campo para comentarios, ¿que más se puede decir, sino reafirmar lo interesante que resulta el libro?.
    Está bien escrito, el estilo es muy ameno, de esa amenidad absorbente, que no permite dejar de leer. Creo que es un libro indispensable para quien quiera tener una idea de como es la guerra a nivel del suelo, lejos de los tecnicismos y justificaciones propios de los libros escritos por oficiales superiores o historiadores que miran el partido desde arriba y no desde la cancha.
    Muy interesante también encuentro el hecho que se trate de una reedición, mi ejemplar tiene sus buenos 40 años. Pero no puedo dejar de notar que la portada está adornada por un casco ¡francés!, ¿ignorancia o ironía?, mejor no sigo.
    Como estudio de la Primera Guerra Mundial a nivel de trinchera, creo que los libros que hay que leer son el de esta reseña, que es “Tempestades de acero”, “El fuego” de Henri Barbusse y “Adios a todo eso” de Robert Graves, también agregaría un cuarto, “Memorias de un oficial de infantería” de Siegfried Sassoon. Ojalá alguien esté pensando en reeditarlos (en castellano me refiero, porque en inglés siempre están).
    Saludos.

  2. La verdad es que los libros quenos acercan a la primera guerra mundial ponen los pelos de punta. Ya no solo la guerra terrible en las trincheras tan bien descritas en títulos como este o como el de la batalla de Verdún, tambien en la guerra aérea y la marítima. Aunque bueno, menos mal, en la marítima hubo un paréntesis de tanta brutalidad y se vió algo más de humanidad.

  3. Estoy de acuerdo con Ulises, excelente reseña Shangri_la. Ciertamente cuantos más libros vamos leyendo sobre la Gran Guerra más nos damos cuenta de lo cruel y brutal que resultó. Hubo alguien que comentó que no se editaban muchos libros de esta contienda comparados con los que salen sobre la 2º G.M, ahora si se están editando y reeditando cada vez más títulos y conforme nos vayamos acercando al 100 aniversario no quiero ni imaginar todo lo que va a salir, claro que saldrán cosas buenas y no tan buenas.
    Saludos.

  4. A modo de reflexión, y abusando un poco del espacio de Shangri_la, creo que es importante considerar de donde es que nos llega la literatura referente a la Primera Guerra Mundial, que en su tiempo fue La Gran Guerra. Vemos que lo más abundante nos remite al Frente Occidental y proviene de fuentes alemanas y británicas, principalmente. Pero no es demasiado lo que encontramos respecto del Frente Italiano, con sus interminables Batallas del Isonzo, menos aún sabemos de los movimientos en el frente balcánico, que para los europeos occidentales no serán muy importantes, pero que para servios, búlgaros, rumanos y turcos fue una lucha de vida o muerte, donde etnias completas cambiaron de nacionalidad, para bien o para mal, convirtiéndose de un día para otro de dominadores en dominados o viceversa.
    ¿Y el Frente Oriental?, ¿donde están los testimonios de rusos, austríacos y húngaros, por ejemplo?. Creo que he leído suficiente (no demasiado, por supuesto) acerca de las trincheras del Frente Occidental, me gustaría conocer más acerca de esa guerra desconocida, pero no menos bárbara.

  5. Yo tambien estoy de acuerdo con Ulises acerca de cuatro libros básicos que hay que leer sobre la 1 Guerra Mundial. Yo conocí a Junger hace muchos años acerca de un libro que publicó acerca de sus experiencias en la Legión Extranjera antes de la guerra (se fugó de su casa para ir a la Legión como Beau Gest) y el gran libro que detalla Shangri-la que leí hace muchos años en la edición de tapa negra de Tusquets. Luego he leído las memorias del París de la II Guerra Mundial y uno que se llama “Los acantilidos de mármol”. La bondad de las Tempestades de Acero es su verismo y que está escrito por un oficial alemán que comandaba Sturmtruppen (tropas de asalto) en la gran ofensiva de marzo del 18. Yo
    Yo, junto a este libro, leería los de Erich María Remarque “Tres camaradas” o “Sin novedad en el frente” que yo tengo editados por Bruguera hace mas de 15 años, no se sí hay alguna edición posterior.
    Para Ulises decirle que hay un libro muy bueno sobre el frente oriental que se llama “Capitán Ronan” del que se ha hecho una película y que está editado por Inédita que tambien ha publicado hace poco uno sobre la batalla de Verdún.

  6. “Capitán Conan” de Roger Vercel, sí puede ser una opción, pero narra acciones de la post-guerra. Preferiría encontrar algo escrito por un húngaro, un búlgaro, un rumano, un turco, que seguramente lo hay pero jamás sería considerado digno de ser traducido al castellano y por ende publicado.

  7. Sobre la Primera Guerra Mundial leí hace años, en una edición antigua que tenía un amigo, las memorias del General Ludendorff, jefe del Estado Mayor alemán durante la guerra. Son muy interesantes y es una pena que no se reediten.

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