San Martín, Demetrio Ramos Pérez

el libertador del Sur

Un  criollo de salud precaria y voluntad de hierro, nacido en la margen derecha del río Uruguay, que sufrió bautizo de fuego a los trece años y entregó casi la mitad de su vida al servicio de la Corona española, decidió un día dejarlo todo y regresar a su tierra natal para sumarse a las luchas patrias. En ese nuevo escenario, José de San Martín fue protagonista decisivo: aportó su capacidad de estratega y de organizador, y se puso al frente de los heroicos ejércitos que libraron las batallas fundamentales para emancipar Perú, Chile y Argentina.” (Contraportada)

Si se tuviera que escoger una palabra que abarcase y definiese la trayectoria vital de San Martín esa sería decepción. Y en cierto modo se puede afirmar que ese desconsuelo le sobrevino inicialmente por herencia paterna. Su padre, palentino como la madre, vio frustrados sus anhelos en el Virreinato de la Plata, aquella tierra en la que “mucho podría hacerse… si dejaran hacer”, si no fuera por las trabas y los formalismos de la ineficiente y rígida burocracia colonial.

Y las decepciones se sucederán para San Martín durante toda su carrera militar en España: primero fue la forzosa entrega de la plaza africana de Orán en 1792 pese a que los defensores no se veían derrotados; luego vino la guerra contra la Convención y el doloroso y amargo trueque, sobre todo para los americanos, mediante el que se recuperaba, allá por 1795, el territorio invadido por los revolucionarios franceses en el norte peninsular a cambio de  la parte española de la isla de Santo Domingo; después aconteció en 1796 una alianza “contra natura” al apoyar España a la Francia republicana y “ateísta”; y, como remate desilusiónate, vivió, el rioplatense, el desastre naval de Trafalgar, que “dejaba a la América española inerme”.

Esta cascada de despropósitos no hizo más que mostrar a San Martín la progresiva debilidad de la vieja y rancia metrópoli; en cambio, percibió la sangre joven y el genuino vitalismo “hispánico” en la defensa de Puerto Rico (1797) y, sobre manera, se percató del espíritu de lucha y de supervivencia americanas en los éxitos porteños ante las intentonas británicas de invasión de Buenos Aires y Montevideo (1806-1807). Pero las gotas que colmaron el vaso sanmartiniano fueron la ocupación napoleónica, la guerra de liberación (recuérdese que él destacó en la campaña de Bailén) y los desordenes que acaecieron en la Península Ibérica entre 1808 y 1811. Sin duda, todas estas vicisitudes labraron un cambio de voluntad en nuestro personaje que lo abocaron a retirarse del ejército español, retornar a Buenos Aires y decantarse e implicarse en la emancipación americana.

En tres fases suele describirse esa progresiva implicación;

a)    el meteórico ascenso, que abarca desde la creación del famoso Regimiento de Granaderos a Caballo hasta el comienzo de la organización del futuro Ejército de los Andes en Mendoza (1812-1815);

b)    “la gran iniciativa sanmartiniana” que buscaba consolidar un gran y única nación en América del Sur lo que conllevó el épico “cruce de los Andes” para materializar así la independencia de Chile y alejar la amenaza Realista por el oeste. Mientras tanto la guerra civil entre centralistas y federales se extendía en El Plata (1816-1819);

c)     la segunda “iniciativa” consistía en liberar al correoso y fidelista virreinato del Perú. Lo logra. No obstante, los “centralistas porteños” buscaron implicar al poderoso Ejército que dirigía San Martín en las luchas civiles contra los federalistas pero D. José siempre quiso mantenerse al margen y concentrarse en la labor emancipadora (1820-1824).

Las penosas luchas fratricidas en El Plata y el Interior y el críptico encuentro con Simón Bolívar en Guayaquil fraguan la última gran desilusión del General San Martín, lo cual lo lleva a un exilio voluntario a Europa hasta 1828, año en el que se anima a volver a Buenos Aires pero, dada la grave situación interna y dado el inminente recrudecimiento de la guerra civil entre unitarios y federales, decide exiliarse definitivamente en Francia. Fallece en el año 1850.

Su idea de unas Provincias Unidas de Suramérica, bajo la posible fórmula de una monarquía constitucional de raigambre incaica, no cristalizó. Don José consideraba impracticables otras estructuras de estado porque veía todavía inmaduro al pueblo americano. Fue todo ello, quizás, la mayor decepción de su existencia, la que le provocó mayor insatisfacción y amargura en sus postreros años.

Documental cortometraje de 47´sobre la acción de San Martín en América al mando de la primera unidad profesional: el Regimiento de los Granaderos a caballo.

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6 pensamientos en “San Martín, Demetrio Ramos Pérez

  1. Muchas gracias por el halago, que viniendo de Urogallo reconforta aún más.
    Y sí, el libro es minúsculo (125 pág.) pero es muy completo y está muy bien escrito; y luego se puede pasar a obras más extensas, si interesa el tema.

  2. Interesantes la reseña y el tema.Ya puestos, podría alguien nombrarme alguna de esas “obras mas extensas” que le parecieran interesantes?.Agradecido

  3. Gracias, Hammerbund. No soy ningún experto pero algunas obras de interés mencionadas con frecuencia en las bibliografías son:

    – Nueva historia del cruce de los Andes, Pablo Camogli
    – Los libertadores, Robert Harvey
    – José de San Martín, Félix Luna
    – San Martín: soldado argentino, héroe americano, John Lynch
    – El Libertador José de San Martín, Samuel Medrano
    – Historia del Libertador don José de San Martín, José P. Otero
    – José de San Martín. El Libertador cabalga, A. Pérez Pardella.

    Saludetes

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