RUBICON

Un hombre se dispone a tomar su desayuno en una lujosa mansión de New York. De repente, de entre los periódicos, el hombre ve un trébol de cuatro hojas. Echa un último vistazo al exterior, donde su mujer y sus nietos juegan en la nieve y se pega un tiro en la cabeza.

Así comienza Rubicon, la serie de conspiración, espionaje y terrorismo de la cadena norteamericana AMC: una sola temporada de 13 episodios, un clásico, un excelente elenco de actores (especialmente el que interpreta al malo malísimo Truxton Spangler) y una ambientación que se sale un poco de lo normal en estos temas. Como ha escrito Jorge Carrión en Teleshakespeare, su libro sobre las series norteamericanas actuales, a diferencia de las narraciones de espías que trascurren en escenarios globales, Rubicon “apenas se mueve de los despachos del American Policy Instituye, un centro de análisis e interpretación de datos sobre política internacional, con sede en New York. Un think tank: un depósito de ideas y de las personas que pacientemente las alumbran”. En vez de metrópolis fragmentadas o escenarios exóticos, la serie opta por espacios mínimos, por la claustrofobia enmoquetada, por el transporte a pie o en tren en vez de persecuciones en automóvil (…) La primera subversión que la serie lleva a cabo, por tanto, es espacial. Empequeñece el mundo. Convierte la conspiración en un asunto que se dirime entre escasas paredes, entre personajes escasos. Casi todos ellos brillantes lectores”.

Como Jorge Carrión indica, el modelo de Rubicon no es el cine de espías puedeletodo, estilo 007, sino el de las películas de conspiroparanoia al estilo de Los tres días del Cóndor, The Parallax Wiew, Todos los hombres del presidente y tantas otras. Los protagonistas, con alguna excepción -¡y qué excepción- son analistas que intentan impedir un atentado islamista en Estados Unidos. De hecho, el protagonista principal, Will Travers, perdió a su mujer en el atentado contra las Torres Gemelas. Poco a poco, las evidencias van llevando a los analistas del API hasta… Y hasta aquí puedo leer; habrá que ver la serie. Armaros de Coca-Colas, desconectad los teléfonos. Bienvenidos al mundo del American Policy Institute.

Ahora que el cine se ha convertido en pasto de efectos especiales, de remakes insoportables y de cutradas imperiales y que la política, ese otro tipo de narración de la realidad, se parece cada vez más a las películas de los hermanos Marx, el cine de calidad se hace en Europa y los dramas seriales en Estados Unidos, donde en 2007 los guionistas de TV se declararon en huelga tras constatar que estaban haciendo ganar millones a las cadenas y ellos no cobraban ni una décima parte de un ejecutivo cuya idea de la TV se quedó en La casa de la pradera. Las series tienen un impacto global mucho más importante en la conciencia del público actual que las películas: fenómenos como Lost, Los Soprano, Breaking Bad o Broadwalk Empire lo demuestran. He decidido reseñar Rubicon porque, junto con la magnífica Homeland, es una serie de gran actualidad y, si nada lo remedia, será aún más pertinente volverla a ver si Israel y Estados Unidos se empeñan en arrasar Irán solo para que Obama tenga su guerrita y los Estados Unidos la llave definitiva del petróleo de Oriente Medio que puede hacer sudar tinta china a Europa y, valga la redundancia, a China, su otro competidor. No hay más que ver el final de Rubicon para darse cuenta de que no es oro todo lo que reluce. El mismo título de la serie es esclarecedor en ese sentido: ¿no fue el cruce del Rubicon por las tropas de César, desoyendo el mandato del Senado, la sentencia de muerte de la República romana y el comienzo de la tiranía?

Saludos y buenas lecturas

3 pensamientos en “RUBICON

  1. Dirás buen visionado Leiva, jejeje.

    Yo estoy a medias de la serie The Company,de la cuál ya os reseñe aquí el libro.
    Totalmente de acuerdo contigo,no hay discusión en que las series norteamericanas están muy,muy por encima en calidad que el 90% de las peliculas made in USA.
    Breaking Bad,Lost,Los Soprano,The Walking Dead (al menos para mi)..y sobretodo House y Mad Men,estas dos últimas son para mi de un nivel,un escalón, por encima del resto.

    Esta de Rubicón no la tenía controlada,¿¿entiendo que ya se ha estrenado en España??
    La verdad es que por tu reseña,Leiva,parece que apunta alto.La tendré en cuenta para sacarme el mal sabor de boca de Terranova.

    Saludos.

  2. Debería añadirse también que es una serie extremadamente leeeenta. Los primeros capítulos parecen anodinos, que no pasa nada, pero, poco a poco, vas viendo como las piezas van encajando; osea que nadie se desanime, y aguantad hasta el final.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *