Pelotón Rojo, Clinton Romesha

¿Por qué amamos la Historia Militar? Puede parecer extraño comenzar una reseña planteándonos esta cuestión, pero si os decidís a leer este libro que voy a presentar ahora obtendréis la respuesta, y no me cabe duda que será en sentido positivo.

Clinton Romesha, es nuestro principal protagonista y autor de este relato que vivió en primera persona; ingreso en el Ejército en 1999 participando dos veces en la guerra de Irak en apoyo de la Operación Libertad Iraquí y en Afganistán en apoyo de la Operación Libertad Duradera. En el momento del ataque al Puesto Avanzado de Combate Keating, escenario del relato, era uno de los staff sergeant del Escuadron Bravo, logrando un reconocimiento que muy pocos soldados han obtenido en las guerras de Irak y Afganistán: la Medalla de Honor del ejército norteamericano. Este honor solo ha sido otorgado a doce excombatientes participantes en las mencionadas contiendas.

¿Dónde sucedió todo? Afganistán, 9 de octubre de 2009, posición avanzada de Keating en la provincia de Nuristan, una zona tremendamente complicada por su orografía, montañas escarpadas, zonas boscosas y cañones profundos junto a una población siempre sospechosa que hacían de este puesto un verdadero cóctel molotov. Órdenes de Washington: abandonar progresivamente el puesto debido a la dificultad inherente para su defensa. ¿Problemas derivados de esta decisión gubernamental? La logística se va reduciendo gradualmente, por lo que si con todos los medios posibles resultaba complicada que esta base fuese operativa si a eso le añadimos la reducción de efectivos la situación no podía ser más compleja. ¿Cuántos soldados se encontraban allí aquella mañana de octubre del 2009 en Keating? El Black KnigthTroop estaba formado por tres pelotones de primera línea: el Azul, el Blanco y el Rojo. Disponían también de una sección de plana mayor, sanitarios, observadores avanzados y operadores de radio, aparte de las dotaciones de morteros, mecánicos, cocineros y demás personal de apoyo. Apenas 70 u 80 hombres que serían atacados, según el autor, por más de 300 talibanes durante catorce horas infernales causándole 8 bajas entre los hombres del pelotón y unas 150 al enemigo. Ubicados en el fondo de lo que podríamos denominar un barranco, sin una lógica muy entendible para una posición defensiva, con unas grandes dificultades en las líneas de abastecimientos y a más de 30 minutos de un posible apoyo aéreo parece una heroicidad haber aguantado tanto tiempo allí, pero también da una muestra de lo que podrían esperarles si los talibanes decidían ocupar dicho puesto. El 3 de octubre de 2009 lo comprobarían. Fueron catorce horas narradas casi minuto a minuto, un asedio que se acerca más a los que hemos vivido muchas veces visionando las películas de indios y vaqueros pero en pleno siglo XXI. Asediados, atrapados por los francotiradores, y en este último caso literalmente, hombres que no pueden ni avanzar ni retroceder si no quieren ser alcanzados y donde casi esperan la muerte en un metro cuadrado, o simplemente sin poder salir de los Humvee blindados, la guerra en toda su crudeza y una actitud admirable de aquellos hombres que cumplieron con su deber hasta el final.

¿Qué puede hacer diferente este relato con respecto a otros similares que hayamos leído? En mi modesta opinión un par de puntos: lo reducido del personal ubicado en la base donde ponemos nombre y apellidos a los soldados y, algo más importante todavía, además de las fotografías de estos hombres se acompaña a lo largo y ancho de todo el relato una descripción de sus personalidades y de su vida diaria en Keating. Este es el gran logro de Clinton Romesha lograr que el lector empatize con estos hombres normales y corrientes, con sus miedos y esperanzas, con sus quehaceres diarios de jóvenes despreocupados por la política de altos vuelos y decididos a cumplir con la misión ordenada a pesar de cuestionarse en más de una ocasión su estancia allí. Estas cosas que pueden parecer superfluas consiguen atraparte y acercarte hacia estos soldados pensando que no son tan diferentes a ti, que no hacen cosas que tú no harías, en definitiva, no están tan alejados de nosotros como pudiera parecer.

El relato, en primera persona, es de una autenticidad que impresiona, hay poco tiempo para las florituras, rápidamente comienza la acción, a partir de aquí y según vas avanzando en su lectura y te vas metiendo en la piel de estos soldados ya no hay vuelta atrás, vas a seguir leyendo hasta el final pasando momentos de inquietud, tensión, y desazón ante las bajas de esos hombres con nombres y apellidos. Reconozco que durante uno de los episodios donde Romesha describe las últimas horas de uno de sus compañeros heridos y la impotencia del personal sanitario por sacarlo adelante he llegado a emocionarme, ¡pobres muchachos! Morir tan lejos de su familia, de sus amigos, ver cómo se te va la vida en aquellas inhóspitas tierras no deja de conmoverme. Si un libro de Historia Militar consigue esto ¡qué más podemos desear! El estilo es insuperable, es la visión de un soldado con toda su autenticidad, no busca contarnos la batallita de turno sino plasmar al papel qué sucedió aquella mañana de octubre del 2009 en tierras de Afganistán con todo el realismo posible. Lo consigue sin ningún género de dudas.

Me gustaría acabar esta reseña como lo ha hecho el propio Clinto Romesha, mencionando a los hombres caídos esa dura jornada: Sargento Justin Gallegos, jefe de equipo; Especialista Chris Griffin, explorador; Sargento Josh Hardt, jefe de equipo; Sargento Josh Kirk, jefe de equipo; Especialista Stephan Mace, explorarador; Sargento Vernon Martin, mecanico jefe; Especialista Michael Scusa, explorador; Soldado de primera Kevin Thomson, servidor de mortero. Si leéis el libro entenderéis este final.

 

  • Tapa blanda: 400 páginas
  • Editor: Crítica (30 de mayo de 2017)
  • Colección: Memoria Crítica
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8417067019
  • ISBN-13: 978-8417067014

 

Un pensamiento en “Pelotón Rojo, Clinton Romesha

  1. Enhorabuena por la reseña David.

    Lo leí a principios de agosto y es de lo mejorcito – en temática militar – que he leído en años.

    ¡Adrenalina pura!. Como muy bien dices el estilo de Romesha te “engancha” de la primera a la última página y logra que empatices con cada uno de esos soldados que no esperan ver la luz del día siguiente. A mí me vinieron a la memoria episodios como los de Dien Bien Phu o Black Hawk derribado.

    Impresiona los medios que el ejército de EEUU (cuyos mandos decidieron desmantelar el puesto avanzado de combate Keating sin mantener el perímetro defensivo – minas y alambradas – al día, a lo que hay que unir su pésima ubicación rodeado de montañas desde donde los talibanes freían a los defensores) tuvo que poner en marcha para rescatar a los supervivientes y fallecidos. Los medios aéreos empleados son todos los disponibles y la potencia de fuego devastadora. Aún y así, únicamente el coraje y la disciplina de Romesha y el resto de miembros de su pelotón pudo evitar que los aniquilaran a todos, aún habiendo rebasado el perímetro defensivo, con un incendio que avanzaba descontrolado por el campamento y con una enfermería colapsada.

    Un libro para no perderse.

    Saludos.

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