Overlord, Max Hastings

La Segunda Guerra Mundial continúa produciendo anualmente una ingente cantidad de estudios, libros y películas que a veces son incontables. Entre la mucha morralla, hay publicaciones increíblemente útiles. En este nivel se encuentra «Overlord» del conocido autor y reportero Max Hastings. Publicada originalmente en 1984, la obra ha envejecido tremendamente bien manteniendo toda su frescura en los hechos que aborda. El volumen se adentra profundamente en los sucesos que rodearon el antes y después del famoso Día D que Hollywood tanto nos ha proyectado en multitud películas.

El libro se compone de doce capítulos y una gran selección de anexos que ayudaran a conocer de forma pormenorizada a los ejércitos contendientes. Hastings inicia el recorrido de su estudio con una recapitulación de cómo se llegó a formalizar Overlord. Con los estadounidenses insistiendo en invadir Francia cuanto antes y los británicos pidiendo cautela. A partir de aquí, el relato toma velocidad hasta el final. La conquista de las cabezas de playa es el primer paso para luego internarse en la campiña francesa. Hastings, como de costumbre, añade una gran selección de testimonios y recuerdos de los combatientes que le dan mucha consistencia al texto y a la narración.

Así vamos a poder leer lo que pensaban los hombres, de un bando u otro, lo que vivieron, cómo lucharon y también cómo murieron. Tras los desembarcos, que fueron exitosos pero dispares, pasamos a la guerra en el continente. Los alemanes, en inferioridad humana y material, lograron detener el avance extendiendo la batalla de Normandía durante la mayor parte del verano. La derrota era inevitable, pero las mermadas divisiones germanas retrasaron lo que pudieron las puntas de lanza Aliadas. No obstante, la gran cantidad de recursos puesto sobre el campo de batalla desbordaron las defensas alemanas sin remedio.

El autor dedica sendos apartados al armamento y equipamiento de ambos ejércitos. La conclusión es clara, los alemanes tenían mejores armas tecnológicamente hablando pero menos recursos. Mientras, los Aliados disponían de armas de calidad mediocre pero en mucha más cantidad. Asimismo, la efectividad táctica de los Aliados fue dudable al menos al principio. Las pérdidas eran grandes, sobre todo en material como carros de combate. Posteriormente una mejora en el apoyo aéreo y de artillería aumentó las capacidades de lucha de las divisiones. Max Hastings es muy crítico con sus propios compatriotas, que nunca lograron una ruptura al estilo de las conseguidas por los estadounidenses. A lo largo de las páginas vamos viendo como finalmente Estados Unidos logra tener la preponderancia en la alianza.

A finales de agosto, los dos aliados consiguen romper el frente alemán avanzando por toda Francia consiguiendo en apenas una semana la liberación completa de la tierra de De Gaulle. Los errores en las operaciones fueron evidentes, entre los que lamentablemente destacó por encima de ellos el fuego amigo que creó bajas innecesarias. Los alemanes, a pesar de la ruptura, lograron retirarse en buen orden hacia el norte aunque tocados al tener que abandonar material cada vez más escaso.

Técnicamente la obra esta maravillosamente bien editada. El libro contiene mapas, imágenes y unos anexos que completan muy bien todo el conjunto. La magnífica traducción de Hugo A. Cañete le da esa chispa añadida puesto que sin una buena traducción al castellano el relato flojearía. La tipografía, importante, es correcta y la lectura amena y adictiva. Overlord es de estos libros de los que cuesta despegarse para dejar de leer.

  • Editorial : LA ESFERA DE LOS LIBROS, S.L.; N.º 2 edición (17 marzo 2021)
  • Idioma : Español
  • Tapa dura : 584 páginas
  • ISBN-10 : 8413840236
  • ISBN-13 : 978-8413840239

Reseña publicada originalmente en Archivos de la Historia.

 

6 pensamientos en “Overlord, Max Hastings

  1. Qué pesados son los americanos siempre refocilándose en esa victoria…
    Que si que fue épico, que sí que liberaron Europa (bueno, Francia, Bélgica, Holanda y un cacho de Alemania… Sin contar la parte que los franceses se liberaron a si mismos… la parte de Italia que quedó de propina… y España que quedó atrás). Es como si quisieran que la narrativa de la guerra empezara en este punto y terminara en las Ardenas. Llegan los salvadores y resisten el contraataque de los malos. Luego Hitler se pega un tiro, y cuanto menos se hable de los rusos, mejor…

    • Pues, aunque sea británico Hastings, sí, parecía superado ese complejo de protagonismo tras el fin de la Guerra Fría, pero deben de quedar rescoldos…
      Y que razón tienes por desgracia, con lo de “…y España que quedó atrás»…

    • ¿Qué tuvo de épico desembarcar frente a divisiones alemanas de tercera fila mal equipadas y desmoralizadas en las que se incluían rusos alistados a la fuerza?

      • Lo tuvieron complicado en Omaha. El resto fue más llevadero.
        Lo complicado vino en las semanas posteriores. Ahí no s les puede quitar mérito.

        • Que sí, que si que Alemania nunca tuvo más del 25% de sus fuerzas desplegadas en el Oeste y eso sin necesidad de añadir que la flor y nata de las divisiones panzer estaba muerta y enterrada.

  2. A mi me ha gustado. Pensaba que estaría algo «sobre pasado» pero no, quitando alguna cosilla menor. Y ni que decir que mucho mejor que el de Beevor sobre el Día D.

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