Operación León Marino, Hitler y la invasión de Inglaterra , Peter Fleming

La obsesión de un desembarco alemán en la costa sureste de Inglaterra, fue algo que siempre planeó en la conciencia del pueblo británico durante los dos primeros años de guerra. Viendo todo lo acontecido con una perspectiva histórica que nos hacen ver los hechos de una manera más clara podemos pensar que en este sentido, fue una de las pocas ocasiones en las que tanto los dirigentes británicos, como la población, perdió los papeles y se dejó llevar por lo caótico de la situación del momento en el que iban derrota tras derrota, y la superioridad alemana se hacía patente en todos los aspectos.El libro que reseño aquí, nos muestra a la perfección todos los aspectos que envolvían la denominada Operación León Marino, ideada por el OKM (Alto mando de la Kriegsmarine), y que tenía como objetivo la invasión terrestre de Gran Bretaña. Un proyecto de invasión que siempre ha estado en entredicho debido esencialmente a dos factores. El primero de ellos referente a las reticencias de Hitler, que confiaba en que podría hacer rendir a los ingleses de otra manera que no fuera un desembarco anfibia  que absorbería buena parte de los recursos militares alemanes. En segundo término, para llevar a cabo esta operación, era imprescindible un dominio aéreo total de la Luftwaffe sobre lo cielos del Canal y de Gran Bretaña, algo que no parecía que fuera tan sencillo, tal y como se demostró a lo largo de 1940 durante la conocida batalla de Inglaterra.

Peter Fleming nos narra de manera inmejorable todos los hechos que rodearon a esta Operación, y los efectos indirectos que de su planificación se desprendieron y que lograron elevar a niveles de histeria colectiva, la vida diaria de los ciudadanos británicos. La visión de los acontecimientos por parte de los dos protagonistas principales, Hitler y Churchill, la guerra psicológica, marítima y aérea, el papel desempeñado por el  espionaje, la política de internamiento de extranjeros en Gran Bretaña, la figura de Jorge VI, o discernir si de haberse llevado a cabo la operación, tenía posibilidades de éxito o era algo que resultaba imposible, son solo alguno de los aspectos que el autor toca en el libro.

Este libro, desgraciadamente descatalogado actualmente, es indispensable para cualquier aficionado a la segunda guerra mundial en el Frente Occidental, ya que si no recuerdo mal, es el único monográfico en nuestra lengua dedicado a esta operación que de haberse llevado a cabo podría haber cambiado muchas cosas en el desarrollo de la guerra. Un libro muy recomendable.

Título: Operación León Marino, Hitler y la invasión de Inglaterra.
Autor: Peter Fleming.
Editorial Juventud
Fecha y plaza: Barcelona, 1960.

6 pensamientos en “Operación León Marino, Hitler y la invasión de Inglaterra , Peter Fleming

  1. Ostras, Felipe II, Napoleón, Hitler… a estos payos los quieren invadir siempre… En fin, una pena que el libro esté descatalogado, porque es interesante.En los Diarios de Orwell también se habla del peligro de invasión, de la Home Guard y de todo el ambiente. Churchill estaba muy preocupado porque los alemanes se decidieran a hacer el salto, pero como tú dices, parece ser que Hitler no se decidió, porque pensaba rendir a Gran Bretaña en el frente diplomático. En mi opinión, no conocía a los ingleses: tercos en la defensa y demasiado orgullosos para rendirse ante un personaje como Hitler, que a fin de cuentas no era más que un parvenu. Fue el profundo desconocimiento de la política mundial de los nazis lo que, paradóicamente, provocó su atrevimiento al comienzo de la guerra y las torpezas estúpidas que cometieron. Solo un individuo como Hitler podría haber conseguido unir a Norteamérica, Gran Bretaña y la URSS en una alianza, que podía ser contradictoria, pero que no dudó un solo momento en luchar a muerte contra Alemania y lo que una victoria de Alemania representaría. Por eso, esos meses que van desde mayo a julio de 1940 son (Luckacs dixit) los más decisivos de la Segunda Guerra Mundial.

  2. Un libro muy interesante, creo recordar que había un Osprey dedicado al tema, no?. Una pena que esté descatalogado. De todas formas, siempre he pensado que es el típico tema dado a la especulación más absoluta, quizás en su día hubo algún borrador o plan trazado para dicha invasión, aunque no se dieran las circunstancias reales para poder acometer dicho plan. El mero hecho de tener el plan ya da pábulo para disparar miles de hipótesis. Y es que no hay que olvidar que los alemanes llegaron a París muy justitos y se debió más al desmoronamiento de los franceses que a la “gran maquinaria” bélica alemana.

  3. Me voy a permitir, con mucha humildad eso si, discrepar un poco con respecto a como llegaron los alemanes a París.

    Si bien la segunda parte de la campaña de Francia fue un tanto más complicada porque el ejército francés ya había aprendido como resistir el ataque de las formaciones acorazadas alemanas (dicho sea simplificando al extremo), lo cierto es que en Junio la Wehrmacht tenía potencial militar de sobra para acabar con las fuerzas armadas francesas.
    ¿Hubiera podido tardar la campaña tres meses, o seis, en vez de quince días más? Es posible aunque se me hace difícil ver como hubieran resistido tanto los franceses, sobre todo con un porcentaje importante de su sector industrial y de su población en manos de los invasores.

    Con respecto a la Batalla de Inglaterra, se me ocurre que el plan de “lograr el dominio del aire previo a la invasión” fue una salida obligatoria causada por la falta de potencial aeronaval alemana.
    Por un lado porque Göring siempre se negó a que la marina tuviera fuerzas aéreas propias, y consecuentemente la marina nunca experimentó con acciones aeronavales.
    Por otro porque en el verano-otoño de 1940 ambos servicios seguían negándose a colaborar.
    Creo -conjeturo- sin embargo, que, teniendo en cuenta que un Ju-87 era capaz de “clavar” una bomba de 250 kg sobre un blocao, no hubiera sido tan imposible que hiciera otro tanto sobre un buque de la armada real. Consecuentemente provocar una gran batalla aeronaval sobre el Canal de la Mancha hubiera sido la mejor opción, aunque sólo fuera porque las pérdidas que los alemanes podían aceptar en aviones en ese momento era mucho más elevadas que las pérdidas de buques que podía aceptar la Royal Navy.
    Sin embargo optaron por perder aviones a cambio de “bienes” reemplazables a menos plazo(principalmente aviones, infraestructuras y fabricas), y perdieron precisamente aquello que los ingleses conservaron casi siempre: pilotos.

    Opino claro.

    Un saludo.

  4. Estoy de acuerdo con tus aclaraciones, Koenig. No sé si conoces un libro de Karl-Heinz Frieser, titulado El mito de la guerra relámpago. Está en francés (editorial Belin) y vale la pena leerlo, porque pone en entredicho muchos de los mitos sobr la guerra acorazada alemana en 1940. Se trata de un estudioso militar alemán moderno y el libro es sorpredente.
    En cuanto al planteamiento de Seelöwe, yo creo que si se hubiera planteado la batalla en el Canal (tipo Creta) nadie sabe qué hubiera pasado (no sé si el autor del libro reseñado habla de ello o no). En todo caso, creo que Seelöwe fue descartada prácticamente enseguida porque Barbarossa estaba ya en la mente de Hitler nada menos que en julio de 1940. Hitler ni siquiera participó en el planeamiento de Seelöwe (algo que hizo activamente tanto en Fall Blau como en Barbarossa), dejándolo todo a Jodl y a Reader. Los motivos eran políticos: rendir a Gran Bretaña diplomáticamente (a través de Halifax, por ejemplo) significaba no tener que pelear en dos frentes (la pesadilla alemana desde 1914). Pero Hitler sabía que “a enemigo que huye, puente de plata”, es decir, que si no se deja a un enemigo atrapado una salida, es probable que haga algo a la desesperada: la Royal Navy podía haber ido a Canadá y continuar desde allí la lucha; Mosley no hubiera tenido el mismo éxito en Gran Bretaña que Tisso o que otros títeres fascistas en el Este. Apasionante tema. Recomiendo The Duel, del gran maestro John Lukacs, desgraciadamente no traducido al castellano.

    Saludos

    Saludos

  5. Si, he leído el libro de Friesser, imprescindible por varios motivos.
    En primer lugar porque en su momento certificó un cambio en el estudio de la campaña del 40. La alejó del catastrofismo que tanto había abundado en la historiografía post-bélica. En Francia magnificando los logros de la resistencia frente al desastre militar del 40. En el Reino Unido minimizando la participación de la BEF en la campaña. Y en Estados Unidos exagerando la necesidad de intervención que había llevado a que decenas de miles de soldados murieran en favor de Europa y del principio “primero Hitler”.
    En segundo lugar, he dicho certificó porque esta tendencia existía en la historiografía francesa desde hace una veintena de años, tal vez más, pero resulta sumamente importante que haya sido expuesta por un historiador alemán, menos sospechoso de “chauvinismo” (pro francés,claro). Dándole además una dimensión internacional.

    Aún así sigue habiendo libros muy interesantes y muy buenos, hay que decirlo, que defienden la tendencia contraria. Así el “Dunkirk” de Sebag-Montefiore, que empieza diciendo que el autor va a explicar como la derrota del 40 fue culpa exclusiva de los franceses. Y en cierto modo lo logra: enviando a la sección de notas las victorias francesas y las derrotas británicas que acontecieron durante la campaña.

    Un saludo.

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