Nothing but victory. The Army of the Tennessee 1861 – 1865, Steven S. Woodworth

Esta es una historia distinta de la Guerra Civil Americana. Esta es una historia en la que no aparecen ni Robert E. Lee ni el Ejército del Potomac, donde no sale Virginia, ni Maryland, y donde la batalla de Gettysburgh no fue el punto álgido de la guerra.

Esta es la historia de quienes ganaron la guerra civil para el norte.

El Ejército de Tennessee.

Y como reconozco que estas afirmaciones pueden resultar un tanto agresivas, voy a dar algunas, que no demasiadas para no ser aburrido, explicaciones.

Hablando primero del libro, narra la historia del que fue el ejército organizado más relevante al oeste de los Apalaches, empezando por el reclutamiento de sus regimientos y la toma de la ciudad de Cairo, en la confluencia del Mississippi con el Ohio, cuya conquista y conversión en base de operaciones va a definir una de las grandes diferencias entre el frente del oeste y el del este: el control de los grandes ríos: Mississippi, Ohio, Cumberland y  Tennessee, que marcará la diferencia ya que gracias al control ejercido por la marina fluvial unionista en estos cauces la llegada de refuerzos y suministros se efectuará en gran parte más allá de la influencia de la caballería irregular sudista.

Esta campaña de control fluvial empezó cuando los confederados se instalaron en Columbus, en el entonces neutral estado de Kentucky, que había servido como colchón entre ambos beligerantes y que a raíz de esta acción se decantará por la causa federal. A partir de entonces el general al mando del “Distrito de Cairo”, un tal Ulises Simpson Grant, empezará a moverse hacia el generalato supremo de los ejércitos de la unión, y hacia la victoria, haciendo hablar de sí mismo por primera vez a raíz de la toma de dos puntos clave: Fuerte Henry, que cerraba el acceso río Tennessee arriba; y Fuerte Donelson, que cumplía la misma función sobre el río Cumberland. Desde allí todo el estado de Tennessee y el Norte de Alabama estarán a tiro de sus fuerzas.

A estas acciones siguió la brutal campaña de Shiloh, donde Albert Sidney Johnston, el único general sudista capaz de oponerse a Grant, murió desangrado a causa de una herida. Una batalla en la que la primera jornada de combate se había decantado a favor del sur, mientras que la segunda, el 7 de abril de 1862, será un gran triunfo para nuestro ejército protagonista. Empezaba la conquista de la confederación.

Tras esta batalla y una campaña entre Corinth y Decatur, Grant decidió marcar para su ejército un nuevo doble objetivo, uno muy complejo: la toma de Vicksburg y el control del Mississippi. Para lograrlo sus tropas sufrirán el duro invierno de 1862-63 y una larga campaña basada en batallas brutales, colosales trabajos de ingeniería y una atrevida acción de la marina fluvial, que permitirán a los hombres del Ejército de Tennessee, cansados, empapados y hartos, pasen por fin a la seca orilla este del río, listos para empezar la campaña de verdad: Jackson, Champion´s Hill y el gran asedio.

Dos acontecimientos coincidieron entonces en el tiempo: la victoria de Gettysburg, obtenida el 3 de julio por el Ejército del Potomac, y la caída de Viksburgh, ese mismo día a todos los efectos, cuando el General Pemberton, al mando de la plaza, solicitó la rendición, aunque la fecha oficial de toma de la ciudad fue el 4.

El primero marcó la imaginación colectiva y la historia de la guerra. El segundo fue, sin embargo, mucho más trascendente a efectos prácticos, pues mientras el ejército de Virginia del Norte (derrotado en Gettysburgh) consiguió retirarse para luchar otro día, la conquista del cauce del Mississippi partió la confederación en dos, abriendo a las acciones unionista el centro de los territorio confederoados, mientras que quedaba totalmente destruida una parte importante de su estructura económica. Sin embargo la guerra económica acababa de empezar.

En septiembre, mientras nuestro ejército se recuperaba, nuevos acontecimientos tenían lugar en la falda oeste de los Apalaches que van a obligarlo a ponerse en marcha de nuevo hacia un teatro de operación más al este. El rapapolvo sufrido por el Ejército de Cumberlande en la batalla de Chickamauga fue una derrota importante para la unión, en el centro de su dispositivo, y las fuerzas que se retiraron de allí y fueron cercadas en Chattanooga hicieron necesaria una importante operación de rescate. Para llevarla a cabo se decidió emplear a nuestro Ejército de Tennessee, ya al mando del general  William Tecumseh Sherman.

Primero fue la batalla en las nubes, poético nombre para la acción que derrotó a los confederados y empezó a empujarlos hacia el sur; y luego la campaña de Atlanta, una acción cuyo recuerdo el viento no podrá llevarse nunca.

En Atlanta empezará la última campaña de nuestro ejército protagonista: la “marcha hacia el mar”, cruzando Georgia y Carolina del Sur, y luego la marcha hacia el norte, por la otra Carolina, en dirección al asedio al que Grant y el Ejército del Potomac estaban sometiendo a la capital confederada. Esta última acción de la guerra fue la culminación de la ofensiva económica pues su fin, mucho más estratégico que cualquier otro de la guerra, fue arruinar la economía del sur: plantaciones, cosechas, infraestructuras, viviendas. Sherman demostró a todos y cada uno de los ciudadanos del sur que ya no estaban a salvo, que su ejército podía llegar a cualquier parte, y arruinarla. El resultado final de su paso devastador y de su llegada al frente del este fue la rendición del Ejército de Virginia del Norte del General Lee.

Contadas las acciones principales que se narran en las alrededor de 700 páginas que tiene este ensayo, me gustaría dedicar un párrafo a mi segunda explicación. Los últimos estudios geoestratégicos parecen ser bastante concluyentes a la hora de reducir la importancia del frente del este en la guerra civil americana. Encajado entre los Apalaches y el mar, surcado por diversos cauces fluviales que transcurren de oeste a este, es decir, a través de la ruta de avance, y flanqueado por el valle de Shenandoah, que obligaba a los unionistas a dividir sus fuerzas para controlar los dos pasillos mientras que permitía a los confederados concentrarse en cualquiera de los dos lados para derrotar a fuerzas inferiores, el frente del este fue el escenario de la mayor serie de derrotas que tuvieron los federales durante la guerra; y cuando consiguieron obtener la superioridad, se convirtió en el escenario del asedio más complejo y costoso de toda la contienda, obligando a los unionistas a depender de largas líneas de comunicaciones, que se vieron sometidas a los constantes ataques de las fuerzas del General John Sigleton Moshby, el “fantasma gris” de la confederación, entre otros. Pero esta es otra historia.

Y para terminar vuelvo al libro para dar mi opinión sobre el texto en sí. No es demasiado fluido pues los múltiples extractos de cartas de soldados y oficiales lo traban un poco y le roban otro tanto la voz al narrador. Sin embargo el nivel de detalle es importante pues en casi todas y cada una de las acciones oímos hablar de los regimientos que participaron en ellas, y no solo de brigadas y divisiones (lo que hace que sea aún más sangrante la ausencia de mapas concretos, por cierto). Finalmente, aunque es indudable la simpatía del autor por la unión, tampoco es demasiado criticable pues el Ejército de Tennessee, protagonista de la historia, fue un ejército unionista; y en ningún momento disminuye por ello la calidad del análisis de los hechos narrados, que no se limitan tan sólo a la batalla sino que se detienen también en los politiqueos, o no, de los jefes militares, en las condiciones de vida de los soldados y en los acontecimientos que se produjeron en los lugares de origen de estos cuando llegaban a casa las noticias de las victorias, o las listas de bajas.

En resumen, si a mí me interesara la guerra civil americana tanto como a vosotros, lo leería sin dudarlo.

Opino.

  • Hardcover: 784 pages
  • Publisher: Knopf; 1ST edition (October 25, 2005)
  • Language: English
  • ISBN-10: 0375412182
  • ISBN-13: 978-0375412189
  • Product Dimensions: 9.4 x 6.2 x 2.1 inches
  • Shipping Weight: 2.4 pounds

5 pensamientos en “Nothing but victory. The Army of the Tennessee 1861 – 1865, Steven S. Woodworth

  1. Sencillamente genial, Koening. Una espléndida reseña que me ha transportado hasta la Guerra Civil Americana. Mi más sincera enhorabuena.

  2. Interesante.

    Sólo un detalle, deberías matizar al principio que es el ejército unionista, porque hay un ejército con el mismo nombre (y también interesante) sudista.
    En inglés se nota el matiz de diferencia entre Army of Tennessee confederado y Army of the Tennessee unionista.

  3. José, Javier, muchas gracias por el comentario.

    APV, tienes toda la razón, sin embargo por un lado no quise enredar, y por otro creo que queda claro que se trata de “quienes ganaron la guerra para el norte”. Y Braxton Bragg no fue tan paquete como para eso. Jeje.

    Saludos.

  4. Elaborada y agradable reseña, Koenig.
    Ya se sabe, “unos crean la fama -frente del Este- y otros cardan la lana” -frente del Oeste-.
    Saludos.

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