Navío Santísima Trinidad, Marcelino González

Un Coloso de su tiempo

Con frecuencia a los españoles les falla la memoria en cuestiones históricas o, simple y llanamente, las desconocen o, en el peor de los supuestos, incluso las menosprecian o tergiversan. Pues bien, en el caso de nuestra historia marítima la situación es aún más sangrante, y eso que estamos rodeados de agua salada por casi todas partes… Con la reseña que sigue me propongo aportar un minúsculo grano de arena centrándome en un “protagonista” de la historia naval de la época de la vela; el navío de línea Santísima Trinidad.

Quizás sea uno de los pocos nombres de barcos que retengamos en la mente los españolitos, junto a los de las naves colombinas o la fragata blindada Numancia, y tal permanencia se deba al inolvidable autor de Trafalgar, don Benito Pérez Galdós, aunque del buque no se conozcan más que cuatro vagas anécdotas. Pues os aseguro que tuvo una azarosa e intensa vida náutica y marcial.

El presente volumen, de 104 páginas, se subdivide en seis capítulos, un glosario, una breve pero sólida bibliografía y un índice. El 1er capítulo nos introduce en los antecedentes históricos y repasa someramente el desarrollo de la Armada a lo largo del s.XVIII; arquitectura naval, impulsores varios –Gaztañeta, Jorge Juan, Gautier, Romero de Landa-, Carlos III… En el 2º se detalla la construcción y las numerosas características de este navío de 1ª clase “extra”(los más poderosos), de forma ordenada y accesible; desde su primer delineante, hasta su artillería, procedencia de las dotaciones, primeras reformas, etc. El 3º de los capítulos narra la vida operativa del Trinidad en sus primeros años desde su botadura en el magnífico y productivo astillero de La Habana (1769); esto es, Independencia de EE.UU. y guerra contra Inglaterra: asedio a Gibraltar, correrías por el Canal de la Mancha, la captura “del gran convoy” en las Azores, ni más ni menos que 52 mercantes ingleses con tropas y pertrechos militares… -¡Qué callado se lo tenían, ehh!-.

El capítulo cuatro prosigue con el indeciso combate del cabo Espartel, la segunda reforma del barco, la costosa batalla de cabo San Vicente –el regreso a Cádiz fue una auténtica odisea-, la tercera y última reforma… En el capítulo 5º nos aproximaremos a los momentos más aciagos y penosos para el Trinidad; su previsible fin en la campaña de Trafalgar; se cierra esta parte con “un análisis del barco” hecho a modo de recapitulación. El sexto y capítulo final es una miscelánea de curiosidades: planos, modelos, cuadros, dibujos, sellos, etc. relacionados con el navío.

Además de las ilustraciones, planos y retratos habituales, la obra consta de dos conjuntos de ocho páginas a color con cuadros, maquetas, un bonito perfil de López Caeiro y, lo más destacable, tres planos tácticos sobre las evoluciones de las flotas en la lamentable batalla de Cabo San Vicente, en 1797.

El capitán de navío en la reserva, Marcelino González, que en el 2004 (fecha de publicación) era subdirector en el Museo Naval de Madrid, nos describe la trayectoria “vital” del navío más grande, poderoso, robusto, admirado y deseado de su tiempo, pero afirma que también estaba lleno de deficiencias marineras que posiblemente se debieran a que durante su construcción estuvo en manos de tres delineantes distintos y poco coordinados… o se debiera a las prisas en su construcción… A pesar de todo ello y de algunos mandos ineptos nuestro coloso, durante 36 años, “cumplió con toda dignidad sus cometidos”.

El precio, 25€, hizo que tardara en decidirme a adquirirlo, pero nunca me he arrepentido.

Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788493379353
Nº Edición:1ª La Espada y la Pluma
Año de edición:2005
Plaza edición: MADRID

24 pensamientos en “Navío Santísima Trinidad, Marcelino González

  1. La joya de la armada española y envidia del Mundo entero. Hasta los propios p. ingleses en Trafalgar admiraron el casco con sus con 116C y 59m de eslora.

    Lástima que aquel día el Arcángel San Miguel sólo contemplara nuestra derrota. Maldito Villeneuve.

    Cordiales saludos,

    Europa Napoleónica
    http://europanapoleonica.blogspot.com/

  2. Recuerdo esa editorial, tenía el de el sitio de Menorca.

    Sobre ese convoy que mencionas, fue una mala época para los convoys ingleses perdieron ese doble convoy en 1780 ante Córdova (supuso más de 140 millones de reales, equipo naval, armamento y ropa para varios regimientos y 6 nuevas fragatas para la Armada).
    Y al año siguiente los franceses les capturaron el convoy que traía parte del gran expolio de las antillas holandesas (un acto vergonzoso incluso para la época, pero que no les reportó nada).

  3. Ahhh!!, maravillosa nave, obra maestra de su tiempo, reina de los mares. Yo tengo otro libro sobre el Santísima, un poco más técnico quizás que habla sobre su construcción y sus características más que sobre sus singladuras. Felicidades por el libro y la reseña Tasos.

  4. Si no me fallan las cuentas, el convoy apresado por el gran Córdova sigue siendo a día de hoy el convoy más grande y con más valor apresado jamás.

  5. Imagino que lo sabéis, en el puerto de Málaga hay una réplica del Santísima Trinidad a tamaño real. Se puede subir y pasear por la cubierta, tomar una coca-cola en la cafetería de la segunda cubierta o comer en el restaurante (castillo de popa).

    Bueno, llamarle réplica es mucho llamar, pero al menos uno se hace una idea de lo imponente del navío. Tiene sus 4 puentes, sus portezuelas para los cañones, el espejo, el castillo, el mantelete, los pales (Trinquete, Mayor y Mesana) así como sus jarcias y aparejos, simulados pero los tiene.

    http://www.photaki.es/foto-castillo-de-popa-del-santisima-trinidad-en-malaga_117931.htm

    Una interesante visita si pasáis por Málaga.

  6. Hombre Tasos, magnifica reseña. El Santísima Trinidad, palabras mayores. Mira que les dio caña a los ingless. Los ingleses, los muy cucos (como siempre) tapando y escondiendo sus vergüenzas históricas… Mucho vacilaron cuando fue eliminado el Santísima Trinidad, pero bien que se pudrieron por dentro con las veces que el Santísima Trinidad (los españoles) les infringiera derrotas o capturas.

    Un saludo.

  7. Muchas gracias por los comentarios.
    -Europa napoleónica; los ingleses estaban obsesionados con capturarlo, recuerda sino Cabo San Vicente, pero ni en Trafalgar pudieron. Se lo quedó Poseidón. 😉

    -APV; es muy apropósito tu apunte. En esa época los ingleses estaban rabiosos y ahogados, arremetían contra todo el mundo; fue una lástima que no se aprovechase mejor la guerra “mundial” que provocó la emancipación de los futuros EEUU.

    -Navegante; ¿a qué libro aludes? ¿es accesible? En este el capítulo casi más extenso se refiere a su construcción y características técnicas, armamento, dotación…y es muy comprensible.

    -Rodrigo; pues me encantan esas cuentas que echas…¡qué lastima que no se difundan más!

    -Javi; si voy a Málaga ya se qué visitar.

    -JF; muy amable; me llamó la atención en el libro que pese a sus bondades, el barco era torpe en la maniobra, se escoraba excesivamente con viento poco más que moderado, daba tumbos demasiado bruscos por proa… y eso que lo embonaron (mejoraron) por tres veces.
    El gran Mazarredo, si no recuerdo mal, aconsejó convertirlo en batería flotante tras Cabo San Vicente, pero el prestigio y el orgullo pudieron más.Era “el Escorial de los mares”.
    Saludos.

  8. Joder, de lo que se entera uno en este foro. Comer en el Santísima Trinidad II debe de ser una gozada para la imaginación de los comensales. Respecto al barco debió ser como el Bismarck de la época y siempre me alegró que los piratas ingleses, la pérfida Albión, no lo pudieran apresar para convertirlo en un barco bajo su bandera.
    Siempre me he preguntado por la poca incidencia que tuvo en Trafalgar pese a lo imponente de su artillería y empaque militar. ¿fue la táctica del combate?¿el mando del barco?¿la habilidad inglesa?¿la torpeza en la maniobra de dicho ingenio naval?

  9. Vicent, si vienes por aquí ya sabes donde podemos comer.

    El problema fue un poco de todo, los ingleses lo hicieron bien rodeando al Santísima entre 3 o 4, por otro lado el fallo de la estrategia general de la batalla por parte del mando francés y por último y centrándonos en el barco, el problema fue la falta de experiencia de la dotación. La leva forzosa y masiva con que se dotaban a los navíos de la época con gente totalmente profana en las labores marinas básicas y guerreras, dejaba el barco en pocas y malas manos.

  10. En resumen y síntesis las dificultades del Trinidad estaban en todo lo que dice Javi; además la táctica inglesa de cortar en perpendicular la línea enemiga solía inmovilizar al navío atacado, pues una buena andanada por la popa, el punto más débil, podía destrozar timón y palos y hacer gran destrozo y sangría; cuando el Trinidad vapuleaba a alguno de los que lo rodeaban, se retiraba aquel inglés y venía otro de refresco; también su mole lo hacía un blanco facilísimo…pero aguantó lo suyo.
    La poca preparación de las dotaciones fue en aumento progresivo bajo Carlos IV y Godoy.

  11. Hola, lo mío no es la guerra naval napoleónica, pero por lo que he podido entender de Trafalgar y de lo poco que he leído sobre el tema, Nelson ganó la batalla precisamente porque no tenía ninguna táctica, sino simplemente cargar contra el centro, convertir los enfrentamientos en combates individuales y a partir del momento en que todo el mundo comenzó a disparar ya no habría manera de maniobrar ni de coordinar nada. De hecho, ganó Nelson porque se las arregló para utilizar una buena parte de sus navíos, mientras que Villeneuve y Gravina apenas consiguieron utilizar la mitad de sus unidades. El Santísima Trinidad siempre me ha parecido el Yamato del siglo XIX, muy grande y catedralicio, pero obsoleto para la época frente a las unidades más ligeras o la guerra aérea. Por cierto que este verano, en Greenwich, tuve la ocasión de ver la guerrrera agujereada del gran Horacio, con sus condecoraciones cosidas. Parece ser que su salud mental estaba terriblemente quebrantada debido a sus múltiples heridas y sus excesos de todo tipo y si no muere en Trafalgar hubiera sido poco después.

  12. Bueno, realmente Nelson si tenía una táctica, no fue la primera vez que usaba la táctiva de cortar por el centro perpendicularmente la línea enemiga. Para hacerlo un poco gráfico, lo habitual en las batalla navales de la época era hacer dos lineas paralelas e ir zumbándose andanadas unos a otros, intentado siempre ganar el viento e intentando cortárselo al contrario. Lo que hizo Nelson fue olvidarse de la linea paralela con la formación francoespañola e ir a todo trapo cortando por el centro, gráficamente sería una T. Además, cuando observó que la formación francoespañola estaba muy mal coordinada, con mucho espacio entre los barcos y casi dividia en dos por las malas indicaciones del almirante gabacho, (no se merece ni que ponga su nombre) que estuvo dudando hasta el último momento, pues eso hizo que la táctica de Nelson fuese mucho más efectiva.

    Por otro lado indicar que la mayoría de los navíos gabachos huyeron y dejaron tirados a los de siempre que se emplearon, aun sabiendo que estaban perdidos, hasta la última andanada.

  13. Ciertamente Tasos le hicieron repetidas reformas al navío en 1770, 1778 y 1795 siendo dudoso considerar que lo mejoraron.
    Realmente el Santa Ana o el Príncipe de Asturias eran más marineros.

  14. Ahí le das en el clavo, Javi -moderador-,Nelson ya había roto las tácticas clásicas con otras maniobras por ejemplo en Abukir, 1798; pero antes que él en Trafalgar utilizó esa misma maniobra de romper la línea perpendicularmente:
    -Rodney contra los franceses en Las Santas o Dominica,1782 y Duncan en Kamperduin contra los holandeses en 1797.

    Algunos navíos franceses se emplearon relativamente bien en comparación con otras ocasiones, salvo los cuatro de Dumanoir que huyeron descaradamente.

    APV; es cierto, las mejoras en el Trinidad fueron ínfimas pero se intentaron; el problema era de estructura del casco, no tenía solución.
    El Santa Ana y el Príncipe de Asturias eran excelentes y formaban parte de un conjunto de 12 navíos de 1ª clase bastante buenos que eran más marineros y maniobreros: el Mejicano, el Conde de Regla, el San Hermenegildo, etc. Disponían de 112 a 116 cañones.

  15. Si no ando despistado el Trinidad fue el único de cuatro cubiertas (desde 1797) de la historia de la vela. Inicialmente fue diseñado con tres cubiertas para portar 116 piezas de diverso calibre, aunque solía llevar 112 o 114 hasta el año 1795, momento en el que se le añaden 130; 136 en 1797 y 140 en 1804. Estos incrementos artilleros aumentaban la inestabilidad del barco, es decir, empeoraban uno de sus defectos.
    La 1ª reforma seria fue en 1778, lo de 1770 no fue más que la reparación en Vigo de unas averías de la travesía desde La Habana a Ferrol.

  16. En 1770 en Vigo sólo se hicieron algunas reparaciones y cambios en las vergas; sería al llegar a Ferrol cuando se examinarían los defectos encontrados en el viaje inagural y se iniciaría una reforma. En 1778 se volvió a reformar.

    En todo caso un navío sobrevalorado y bastante defectuoso, de que servían las 4 cubiertas si una no podía disparar.
    Como ya he señalado me gustan más los 3 puentes de esa serie posterior.

  17. Sí, quizás al Trinidad lo envuelve cierta “mitología”, pero el barco respondió relativamente bien, entre otras cosas gracias a esas mínimas mejoras, aunque con el dinero invertido se hubiera podido construir otro sin los defectos estructurales del casco ya comentados; pero claro, el prestigio, el orgullo, la apariencia intimidatoria y la generación de envidia -los rivales desconocían esos defectos- pudieron más.
    Y desde luego que los “reales” de tres cubiertas y 112 cañones eran “la perfección española”, la culminación de la arquitectura naval del s. XVIII, en buques de 1ª clase.
    Saludos.

  18. Sí, pero “un elefante” al fin y al cabo, con lo bueno y lo malo que ello conlleva. Las otras potencias no lo sabían.

    ¡¡¡Ojalá se publicasen más monográficos de este estilo sobre otros grandes protagonistas navales de la historia de España, del XVIII y de otros siglos!!!

  19. Bueno la misma editorial tenía otros: el crucero Reina Regente, el crucero acorazado Cardenal Cisneros, la fragata Numancia, nao Santa María y Martir de Trafalgar (del mismo autor que el libro que se reseñó aquí, trata del papel del Santísima en Trafalgar).

  20. Es cierto, tengo sin leer el del Cardenal Cisneros y el interesantísimo sobre la fragata Numancia; ¿has leído el de “Martir en Trafalgar”? ¿qué tal está?
    Otros navíos de línea también merecerían un monográfico: el Real Felipe, varios de los “reales”, los ildefonsinos, el Glorioso, algún Jorge Juan, etc., etc.
    ¡¡¡Es una pena que la colección Barlovento no siga con más títulos!!!

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