Memorias del Mariscal Alexander

Los libros de memorias son siempre interesantes ya que no dejan de ser los relatos de los hechos narrados en primera persona y por uno de sus protagonistas alguien que estuvo en ese momento tan importante; las hay muy extensas, ahí podemos leer las de Von Manstein, Guderian, Montgomery, etc.., y las hay más breves, no por ello menos apasionantes. En el caso que nos ocupa hoy, las Memorias del Mariscal  Alexander, estaríamos hablando de una exposición no demasiado amplia, apenas 220 páginas, pero muy bien sintetizadas en tres grandes bloques: Desierto, Dunquerque-Birmania, y la última dedicada a Italia.

Para no extenderme mucho en su biografía, la cual podéis ojear muy fácilmente, dejo aquí en grandes líneas su trayectoria de mando:

Comandante Supremo Aliado en el Mediterráneo, dirigió la planificación del repliegue de las Fuerzas Aliadas en Dunquerque, en marzo de 1942 asume el mando como general en jefe en la campaña de Birmania, militar de sólida preparación y rápido estratega tomó el mando de las Fuerzas británicas en Egipto durante la campaña que terminó con la derrota del ejército italo-alemán en Túnez. Después de la campaña de África fue designado jefe del ejército de Tierra durante la invasión de Italia, convirtiéndose rápidamente en Comandante Supremo Aliado en el Mediterráneo. Una vez conquistada Sicilia, sus órdenes eran distraer y retener el máximo número de divisiones alemanas para evitar su participación en otros frentes.

Bien, ¿Qué nos traslada a los aficionados las memorias del Mariscal Alexander? Lo primero, y me gustaría destacarlo, es la sencillez en la narración, Alexander no intenta ocultar ni desviar la atención hacia temas menores, aborda claramente las principales cuestiones a las cuales tuvo que hacer frente, además de describirnos cómo transcurrieron los acontecimientos nos ofrece también una muy buena caracterización de muchos de los grandes protagonistas de la Segunda Guerra Mundial: Ike, Montgomery, Winstón Churchill, Stalin, Macmillan, Tito….y podría seguir con la lista.

¿Su papel en el Desierto como comandante en jefe? La primera medida del mariscal Alexander, que había sustituido al General Auchinleck en agosto de 1942, fue la de  restaurar la moral de los hombres indicándoles que no habría más retiradas previstas, la batalla se libraría sobre el terreno que ocupaban, Montgomery apoyó dicha táctica, así que había que empezar reorganizando el 8º Ejército, base fundamental de las FFAA británicas en el África Norte. La táctica de “pega y huye” fue eliminada, iniciándose un intensivo programa de instrucción formándose un Cuerpo de reserva que debía consistir principalmente en divisiones de blindados. La Batalla de Alam Halfa fue su primer  gran toque de piedra, el plan consistía en resistir con la máxima energía en el sector comprendido entre el mar y Ruweisat Ridge y amenazar cualquier avance del enemigo al sur de este último  desde una posición fuertemente defendida y preparada en las colinas de Alam Halfa. Este prolegómeno del Alamein resultó una victoria defensiva para las Fuerzas británicas, el Mariscal Alexander así lo reconoce en sus memorias, alabando a Montgomery y reconociendo que a pesar de no ser definitiva la derrota de Rommel ésta les ofrecía una buena base de partida para continuar su siguiente objetivo: el Alamein.

En el Alamein, Alexander se deshace en elogios hacia Rommel, al califica como un gran táctico, tal vez habría que leer entrelineas y preguntarse qué quería decir solamente con el calificativo anteriormente mencionado, defiende también la táctica prudente, por denominarla de alguna manera, que aplicó Montgomery en ése escenario de batalla, creo que aquí Alexander está totalmente imbuido del espíritu de Winstón Churchill por aquellas fechas tan sombrías para Gran Bretaña, si no se conseguía una victoria definitiva al menos había que empezar por aplicar la consigna de “no más derrotas”. El pueblo británico necesitaba levantar la moral, demasiados reveses acumulados. El tándem Alexander- Montgomery parecía el idóneo para cambiar esa dinámica negativa. Con los norteamericanos ya desembarcados en África  también resultan muy interesantes los comentarios hacia  otro gran protagonista de la IIGM, el general Patton. Genio y figura, como reconoce el propio Alexander, menciona también el desagradable hecho de las bofetadas de Patton a un soldado norteamericano ingresado en un hospital en Sicilia, parece ser que el bravo militar de los EEUU le solicitó consejo sobre cómo actuar después de este escándalo, a lo que Alexander decidió inmiscuirse…..sabía que nada bueno podía salir de esa situación..así que discretamente se apartó de la polémica. En cuanto al resto de la campaña de África, ¿qué decir? Pues que consiguió sus objetivos, no sin dificultades como reconoce el propio Alexander, pero llevando a buen término el plan estratégico que consistía en limpiar las costas norteafricanas para que el Mediterráneo quedase abierto a la navegación Aliada, consiguiendo con ello aliviar  a la isla de Malta, buena base de operaciones en la zona, y, de esta manera, preparar el gran asalto a la Europa del Sur…..Italia en el punto de mira.

El capítulo dedicado a Dunquerque y Birmania es el más breve de los tres que componen las memorias. En Dunquerque, Alexander reconoce que cayeron en la trampa tendida por los alemanes en Bélgica, se suma a aquellos que culpan a Hitler del frenazo germano en su objetivo de cazar a las tropas anglo-francesas cercándolas en la costa atlántica y, de esta manera, como director de la planificación de repliegue en Dunquerque se anota un tanto, justifica, para que no haya suspicacias…que las hubo….que no distinguió a la hora de evacuar las tropas entre infantes franceses o británicos, al final tuvo que decidirse por “levar anclas” y dejar en Francia un gran número de soldados galos…Alexander comenta que entiende que muchos de ellos prefirieran no abandonar su país aunque con ello pasasen a ser prisioneros de guerra. ¿Su papel en Birmania? Nombramiento apresurado, dificultades para gestionar su logística con sus homólogos chinos, algo de prepotencia marcado por esa aura del Imperio Británico, son apenas diez páginas en todo el relato y, para Alexander, el trabajo se llevó con éxito al acudir al rescate de Birmania.

Tercer  y último gran bloque, el referido a Italia. Es el más extenso, va acompañado de una buena serie de mapas, aquí es donde se nota más claramente un relato puramente de Historia Militar, el desarrollo de los desembarcos en Salerno y posteriormente en la Italia continental, la polémica lucha en Montecassino con la destrucción del Monasterio de dicha localidad, para Alexander justificada ante la historia y ….ante el Papa de Roma, un poco de lamento sobre el hecho de que se desviaran fuerzas de este frente para la programada Operación Overlord, a la vez un gran orgullo al mostrar los datos que acreditaban el gran papel de las fuerzas Aliadas en Italia al contener importantes fuerzas que podrían haber sido utilizadas por los alemanes en otros frentes de batalla. A destacar la dura reprimenda y crítica hacia el general Lucas jefe al mando de las fuerzas desembarcadas en Anzio a principios de 1944. A este hombre le sacuden por todos los lados, lento, demasiado cauteloso, sibilinamente deja caer también que un militar más joven podría haber reaccionado de una manera más eficaz y, sobre todo, razona el por qué del fracaso…palabras textuales:” …..el general Lucas esperaba tener que luchar para poner pie en la costa tal y como hicimos en Salerno y que, en resumidas cuentas, contaba con una repetición de aquel desembarco. Al ver que no topaba con resistencia quedó sorprendido y no pudo ajustar su mente a aquella nueva situación.”

Acabada  la guerra, el Mariscal Alexander fue nombrado Gobernador general en Canadá, donde pasaría seis años inolvidables como él mismo relata, poniendo fin a estas interesantes memorias.

Como punto final, me gustaría destacar esta edición publicada en el año 2008 por la editorial Caralt, tapas duras, una gran cantidad de mapas y fotografías, algunas de ellas en color, hacen de este reedición un trabajo magnífico.

  • Editorial: NOGUER Y CARALT
  • Lengua: CASTELLANO
  • ISBN: 9788421757475

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