Los Últimos Años de mi Primera Guerra, Javier Yuste González

El pasado mes de julio, con la mar en calma y un fondo tan profundo como falto de escollos, se estrenó en esto de las presentaciones Don Javier Yuste, autor de “Los Últimos Años de mi Primera Guerra”. Con la mano un tanto recelosa, al principio, sobre el timón, pero con el público a favor y el propio aplomo de quien ha sido capaz de escribir un libro tan interesante, pronto le tomó el aire al asunto y no tardó en surcar el acontecimiento con el motor pleno rendimiento.

De todo aquello que el autor y su editor nos dijeron entonces me quedo con el magnifico trabajo de documentación realizado, con la forma de diario que se ha dado a la novela y con su intención de convertirla en el principio de una saga, de ahí lo de “mi primera guerra”, en cuya segunda parte ya está trabajando.

Por otro lado también se expresó, y le preguntaron, sobre el lado personal que tiene la obra y los parecidos entre el autor y su personaje, pero como no quiso el escritor profundizar sobre el tema, tampoco yo me interesaré más por ello, salvo que… en fin (todo el mundo tiene su lado cotilla, creo yo).

Entrando a comentar la novela esta narra las aventuras de James E. Larrabeitia  durante los últimos años de la segunda guerra mundial, mayoritariamente a bordo de un destructor, aunque en un momento dado el argumento pega un giro (copernicano, si es que eso existe) y toma un derrotero no necesariamente nuevo, pero si igualmente interesante.

No voy a reventar el libro contando el argumento, a pesar de que es muy completo en lo que a ambientes se refiere (dentro de los posibles en la época) y muy realista, y con toda seguridad uno de los grandes aciertos de la novela, sino que voy a centrarme en lo que más me ha gustado: la forma.

La novela tiene en su mayor parte forma de diario, y si bien uno está acostumbrado a las novelas históricas con tal intención: Felipe II, Colón, Agamenón e incluso el porquero ande seguramente por ahí, esta es de las pocas que he leído que resulta absolutamente verídica; es decir, el autor no escribe el diario para que lectores del futuro disfruten de una novela, o de sus andanzas, como suele suceder; sino que realmente escribe para si mismo y en este sentido la novela no parece tal, sino un documento rescatado de algún oscuro archivo (aquí es donde uno echa de menos a los Illuminati esos, y demás personajes similares, pero en fin, ninguna novela es perfecta). No se extrañe pues el lector si se encuentra con reiteraciones pues así era la vida de los alter egos del protagonista en la vida real; ni si hay días en los que no se narra nada, nada era más insoportable que una larga travesía por el pacífico; o si algunas historias quedan a medio contar, pues a fin de cuentas, el personaje escribe para si mismo, y sabe muy bien, y sabrá siempre, de que está hablando sin necesidad de detallarlo con precisión en su propio diario.

Por otro lado este diario nos permite saber bastante bien quien podría ser James E. Larrabeitia: su familia, sus preocupaciones, su lugar en el barco, sus ilusiones, sus miedos… y muchos más aspectos, agradables y desagradables, compartibles o no, de sus personalidad. Y entonces el tono cambia, del diario se pasa a una narración escrita muchos años después de los acontecimientos, con más conocimiento del futuro, con avances de lo que podría ser la vida posterior del protagonistas, más fluida y menos influenciada con las fechas, y que pone perfectamente en valor la minuciosidad con que ha sido redactada la parte “diario”.

No me suele gustar terminar las reseñas de los libros que me han gustado sin sacar algún defecto, aunque solo sea porque el departamento de “marketing” nunca me paga lo suficiente como para que me calle; y en este caso lo cierto es que las obsesiones “virginales” del protagonista acaban siendo un leitmotiv un tanto repetitivo, y aunque no me cabe duda alguna de que debía ser una de las mayores preocupaciones de aquellos hombres, tal vez ahí tendría que haber jugado un poco más la inventiva del autor, buscando algún hilo argumental más que diluyera un poco el peso opresivo de estas obsesiones del personaje. A no ser que esa fuera la intención del escritor, claro está, en cuyo caso, su éxito, al menos en lo que a mi se refiere, es completo.

En resumen y tras todo este rollo, quiero concluir manifestando que la novela me ha gustado y desde mi punto de vista merece la pena por su originalidad, de argumento y de forma. Me quedo pues con la curiosidad por saber como continuará la saga, y con unas expectativas bastante elevadas.

En todo caso la recomiendo, pero esto es solo una opinión, por supuesto.

DATOS DEL LIBRO

  • 4.0×15.0x23.0cm.
  • Nº de páginas: 630 págs.
  • Editorial: DE LIBRUM TREMENS
  • Lengua: ESPAÑOL
  • ISBN: 9788415074304
  • Año edicón: 2012
  • Plaza de edición: MADRID

19 pensamientos en “Los Últimos Años de mi Primera Guerra, Javier Yuste González

  1. Koenig, eres un crack! Acepto la crítica y tu profundidad. Se nota que me has leído hasta el fondo 🙂 Y me alegra haber causado lo que buscaba al crear un diario.

    Gracias!

    Un saludo!

    (Pd: continuaciones? Estoy en ello, pero no tan avanzado como me gustaría. Los ríos indochinos me tienen estancado, jejeje). A ver si hay más reseñas!

  2. ¡Completamente de acuerdo! Yo soy uno de esos «frikis» del detalle, que disfrutan cuando una serie de buque o una canción se usan en el momendo adecuado… ¡BZ!

  3. Muy buena reseña. Nuestro gran Navegante, Javier Yuste, creo que tendrá una buena travesía a lo largo de este difícil y a veces encrespado mar de la literatura. Es un marino con una gran experiencia que sabrá reflejarla en un papel en blanco. Saludos.

  4. Bueno Javier, estoy leyéndote de momento (a pesar de que no soy dado a las novelas) y, -va viento en popa ese diario y demás intríngulis-.
    Después de la «radiografía» que nos muestra Koening en la reseña, creo que la obra es más «abierta» para todo aquel que se quiera acercar…
    Javier, si estás en Indochina llama a La Legión (jejeje) seguro que te solucionará de raíz el problema sacándote de esos ríos pantanosos.

    ¡Un saludo!

  5. Javier muchísimas felicidades,espero sea el comienzo de una prolífica carrera como escritor.En su día leí el ingrediente básico que se necesita para escribir un buen libro:pasión,pasión por lo estas escribiendo (aplicable a todos los ámbitos de la vida),y estoy seguro,habiendo leído tus reseñas,que has puesto toda la pasión del mundo.

    Mucha suerte tocayo!

    P.D:De quién leí lo de la pasión es de dos escritores muy «novatos» en esto de escribir: Ray Bradbury y Santiago Posteguillo, ¡casi nada!

  6. Koening,perdona,tanto felicitar a Javier y me he olvidado de decirte que tu reseña me parece muy minuciosa,parece que no te has dejado nada e incluso tienes la «bendición» del propio autor.Me gusta también que hayas encontrado algún «pero»,en la vida es importante que alguien te diga dónde debes mejorar,y estoy segurísimo que Javier te lo agradece para futuros libros.

    Saludos.

  7. Bendición, si, en cierto modo. Pero sobre todo quiero aclarar, después de muchas reseñas, que esta ha sido de las fáciles. Hay libros de los que uno no sabe que decir y otros, como ha sido el caso, que se reseñan practicamente solos.

    Ahora a ver si resulta un best-seller y puede cumplirse el plan de la obra, así que comprad, comprad malditos.

    Un saludo.

  8. Pues muchas gracias, Xavi y Tasos (sí, no os olvidéis de Koenig!).

    Sin pasión no se crea nada. Sin ganas. Sin pretender dar un pedazo de tu cuerpo, de tu alma.

    Espero sorprenderos más y que me querráis leer. Sería un puntazo, sobre todo cuando el tema es tan especializado, novedoso y poco conocido su formato.

    Eso eso: «así que comprad, comprad malditos»! (Koenig dixit) 🙂

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