Las Tres Españas del 36, Paul Preston

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¿Existieron las tres Españas? ¿Era posible un tercera vía para el conflicto español? ¿Quién defendía esa tercera España? Paul Preston presenta 9 semblantes biográficos ordenados, según posicionamiento ideológico, de derecha a izquierda de algunos de los principales protagonistas que vivieron aquellos años, nuestra guerra civil.

Los personajes que trata son Franco, Millán Astray, José Antonio, Pilar Primo de Rivera, Salvador de Madariaga, Julián Besteiro, Azaña, Indalecio Prieto y la Pasionaria, en ese orden. A cada personaje dedica unas 45-50 páginas, aproximadamente. De casi todos traza una biografía al estilo clásico, partiendo desde su infancia, formación, comienzos políticos, parándose especialmente en los asuntos, que atañen a cada personaje, más importantes de la II República y la guerra. El único personaje al que no somete a este tipo de semblante es el del general Franco. Posiblemente porque piense que los españoles ya saben mucho de la vida del dictador (craso error si así pensara) o porque él mismo obvie muchos detalles por el largo tiempo que se ha dedicado a él, el capítulo de Franco está dedicado principalmente a su “hábil prudencia”, a su poca o mucha “sagacidad” en el gobierno , a su actuación en la Segunda Guerra Mundial o algunos retazos de su gobierno del régimen. Preston subraya al principio del libro que la vida de todos estos personajes tiene un denominador común, exceptuando a Franco: El sufrimiento arrostrado, causado de una u otra forma por los estragos de la guerra. Creo que es una apreciación muy correcta. Yo además añadiría que las experiencias vitales de los personajes biografiados muestran no que éstos estuvieran “hechos de otra pasta”, sino que la vida les había obligado a adaptarse, siempre ante condiciones muy duras: me acuerdo de Millán Astray, con sus lesiones y amputaciones, de Pilar Primo de Rivera, que bien pronto pierde a su madre y se tiene que criar con sus tías, sin el calor maternal, de Dolores Ibárruri, que sufre la pérdida de varios hijos, antes y después de la guerra civil, de Indalecio Prieto, que no sé de dónde sacaría las fuerzas para organizar y escribir, con los gravísimos problemas de salud que sufría: diabetes y serios problemas de visión, y circunstancias de este tipo. Yo creo que parte del pesimismo vital de Prieto tuvo que tener algo que ver con su salud. Algunos de ellos fueron auténticas figuras eminentes, habiendo crecido bajo condiciones muy adversas. Esto es un hecho que me ha impactado. Creo que un punto a favor de Preston es que no he visto un sesgo ideológico muy marcado. Hay luces y sombras en prácticamente todos los personajes.

Por comentar, la biografía de José Antonio la leí con especial interés, porque arroja luz sobre este hombre, lo desmitifica y porque me resultó muy interesante la historia de la génesis de Falange y la posterior apropiación de Franco. Todo esto, claro está, resumido en pocas páginas. Cuenta el autor que un día José Antonio a un conocido le confesó que si alguien lo llamara Pepe “le pegaría un tiro”. Con la biografía de Astray tambień hay momentos de risas, por lo estrafalario del personaje.
La vida de Ibárruri es una odisea y, me reafirma en que para ser un experto en la historia del comunismo hay que ser un poco masoquista: infinidad de corrientes, cambios en distintos congresos, luchas por el poder, comisarios trotskistas, visitas de Stalin, multitud de organizaciones, comités, etc. Esta es la que se me hizo más larga. La figura de Salvador de Madariaga es muy interesante, y son dos los aspectos de su biografía que me llamaron: Por un lado, Preston muestra a un Madariaga no muy interesado en la situación política en España durante la guerra y prolegómenos, una falta de interés que, unido a su idealismo, no es que muestre a un defensor de una clara tercera vía. Por otro lado, ese idealismo y militancia europeista de que hace gala se mantiene en primera línea de su forma de actuar durante toda su vida, mostrando una coherencia vital que le da una dignidad muy por encima de muchos y que, según cuenta Preston (porque yo no sé más de este hombre que lo que Preston aquí escribe), en el “Contubernio de Munich” es posible que llegase a su cénit.

Este libro divulgativo es muy útil para un lector interesado en ampliar sus conocimientos en la guerra civil española y en el siglo XX español en general. Aunque está escrito muy fácil, está masivamente anotado. Divulgación de alta calidad: Mucha información e interpretación interesante y bien contrastada (hasta donde mis conocimientos pueden llegar). En la portada del libro han puesto un comentario: “Se devora”. Cierto. Se lee súper rápido y cuando más o menos estás agotado de un personaje (que no da tiempo), empieza otro. Para cualquiera que le atraigan las biografías tanto como a mí, creo que es un libro ideal.

Queda la pregunta del principio de la reseña. ¿Qué pasa con la tercera vía? Madariaga, Chaves Nogales, ¿Besteiro?… ¿Hubiera sido posible? El autor no contesta a esta pregunta.

Paul Preston tiene escrita una secuela: “Palomas de guerra”, que son 5 biografías de mujeres relacionadas con la guerra civil española: Carmen Polo, Mercedes Sanz-Bachiller, Nan Green, Priscilla Scott-Ellis y Margarita Nelken. El formato es muy atrayente y creo que en cuanto pueda también lo leeré.

Esta reseña se la dedico al compañero Viçent, porque es siempre muy generoso con sus muchas reseñas, y porque es verdad que toca todos los palos. Por eso esta reseña.

DATOS DEL LIBRO

  • Nº de páginas: 512 págs.
  • Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
  • Editoral: DEBOLSILLO
  • Lengua: CASTELLANO
  • ISBN: 9788497930611

13 pensamientos en “Las Tres Españas del 36, Paul Preston

  1. Gracias, Isidoro, por la dedicatoria de la reseña. Lo de la 3ª España lo leí por primera vez en un libro de Andrés Trapiello titulado “de las armas y las letras” que dedica al mundo de la literatura y del pensamiento español a los que atravesó la GCE y que sacaron en ella sus mejores/peores facetas personales ya que la GCE obligó a todo el mundo a posicionarse en un bando u otro: si ibas vestido con traje y chaleco era un señorito o un burgués y si eras protestante eras del otro bando. Muchos acabaron huyendo de la España que le toco en “suertes” en 1936, algunos murieron, otros se exiliaron, otros volvieron a España tiempo después y otros pasaron una posguerra demostrando una afinidad importada al régimen nacional-católico que sucedió a la contienda. La 3ª España la refieren Trapiello o Muñoz Molino a aquellos que tuvieron que exiliarse de las dos Españas: la nacional-católica y la comunista que acabaron abanderando los dos bandos. Chaves Nogales u Ortega y Gasset son un buen ejemplo de esta 3ª España que no se sentía cómoda con ninguno de los dos bandos.
    Respecto a los biografiados en el libro de Preston todos tienen dos lecturas, al menos: Franco es o el Caudillo invito o el maldito traidor, José Antonio es el ausente o el señorito metido a político, Pasionaria es la estalinistas callada o la heroína de noviembre de 1936, Besteiro es el santo laico del PSOE o el traidor amigo de Casado, Millán Astray es el fundador del mejor cuerpo de élite de la infantería española contemporánea o el tarado que insultó a Unamuno el 12 de octubre de 1936; Indalecio Prieto es el socialista que pudo gobernar con Azaña después de febrero de 1936 o el que se llevó el oro del Banco de España y vivió de él en Méjico y Azaña es el soberbio intelectual del discurso Paz, piedad y perdón o el gran torpe que no supo controlar a los revolucionarios de 1936. A mi sobran en este elenco Pilar Primo de Rivera y Salvador de Madariaga que no tienen la misma entidad que los otros biografiados.
    La historia revisa los mitos que algunos de ellos han llegado a ser y la posteridad lo describirá en su justa medida pasado el tiempo y los rencores/simpatías que cada uno de ellos despiertan en cada uno de nosotros.

  2. Leí ese libro hace mucho tiempo, tengo una edición de Plaza i Janés dentro de la colección Así Fue, en esta misma colección se encuentra el libro que menciona Isidoro “Palomas de guerra”, este último, si me apuras, creo que resulta todavía más interesante que este que reseña aquí nuestro compañero.

    Preston hace un esbozo de estos personajes y, coincido con Viçent, me sobrarían Madariaga y la hermana de Primo de Rivera, personajes que también dispusieron de su protagonismo , pero que no se hasta qué punto puede englobárselos en una tercera España, pudiera ser Madariaga…pero Pilar Primo de Rivera…..

    El historiador británico es un autor que tiene sus pros y sus contras, yo he leído varias obras de él y me quedo sin ningún género de dudas con su biografía de Franco, para mí magnífica. De los personajes que menciona en esta obra tal vez como curiosidad me quedaría con Millán Astray por su figura pintoresca, es decir, representa la tradición de toda una vida dedicada a la milicia hasta el punto de haber perdido varias partes de su cuerpo durante la misma. En mi caso, y como lector habitual de temas sobre la GCE, me quedaría con este último mencionado, pero sí que aconsejaría esta obra por su carácter divulgativo y que puede abrir el interés en conocer y adentrarse más en un conflicto que ha producido tantas miles de hojas escritas.

    Un libro muy fácil de leer.

    Un saludo.

  3. Buenos días,

    Preston pone al principio un par de ejemplos de personas que fueron repudiadas tanto por un bando como por otro. No tengo el libro delante, y no recuerdo sus nombres. Por supuesto que Pilar Primo de Rivera no forma parte, ni siquiera lo sugiere Preston, de esa “tercera España”. Mi escepticismo con respecto a esa “tercera España” reside en que para que hubiese habido una “tercera España”, ese grupo tendría que haber estado formado por unos cuantos miles, o cientos de miles de personas, y no 20 personajes. Se me ocurre pensar. ¿Qué opinan los expertos?

    Saludos.

  4. Había una España militante (fascista vs comunista, a grosso modo) y había una España silente que huía de la significación pública pero había una España culta y liberal que aspiraba a una democracia al estilo de la República francesa o al estilo de la monarquía parlamentaria inglesa. ¿cuanta gente componía este grupo? Debía ser una élite porque era militante y huía de los “istmos” que atontaban a las masas. Madariaga podía ser representante de esta tercera España como lo eran Ortega y Gasset, el Dr. Marañón, los Machado, Casals, Falla o muchos españoles anónimos pero ilustrados que querían una España mejor que la del caciquismo pero que no incendiara iglesias o matara señoritos por simple rencor social. El padre de García Lorca es un buen ejemplo: era un terrateniente culto y liberal que procuraba el bien posible a sus aparceros.

  5. No he leído el libro. La guerra civil es un tema en que siempre he querido entrar, pero me da una pereza extraordinaria. Supongo que la pereza acabará venciendo.
    La España de 1936 no se diferenciaba gran cosa de las otras sociedades de su época y de la de todas las épocas: gran parte de la gente “pasaba” de la política. Yo creo que no había tres Españas, porque no hubo dos. La guerra fue el resultado del acoso de la derecha a la República, un régimen que no estaban dispuestos a aceptar, fuera como fuera. Simplemente estaban en peligro sus privilegios.
    Ese acoso comenzó inmediatamente después de la proclamación de la República en 1931, no en 1939 como sostienen los autores filofranquistas, y contó con la colaboración de la gente del dinero, los curas, los militares, los monárquicos y la derecha, especialmente la CEDA, que era un partido con un ideario de extrema derecha. Las incitaciones a la violencia de Calvo-Sotelo eran notables.
    En el otro bando también hubo mucha gente irresponsable, especialmente los anarquistas (los anarquistas nunca me han caído especialmente bien, es una cosa mía), pero la conspiración contra el gobierno republicano se hubiera producido de igual forma, porque lo que estaba en juego era la modernización y el cambio en España y eso el poder que representaban esos señores no lo admitía ni lo admitirá nunca. Basta escuchar las jilipolleces que se están diciendo ahora contra Podemos o contra cualquier opción que no sea la casta que gobierna en España para entenderlo. En España siempre ha gobernado el partido de La Caixa, BBVA, Santander, etc. Todo lo demás es para servir y callar.
    Durante la guerra hubo que elegir bando. Cada cual lo hizo según le dio a entender sus creencias o e lugar donde le pilló el jaleo. En eso ya no me meto. No sé qué hubiera pensado yo en aquella época. De pensar como ahora, hubiera luchado por la República. Hay gente que conozco que hubiera luchado a favor de Franco. Son cosas de las circunstancias.
    Las heridas de la guerra civil se cerrarán, claro. La mayor parte de la gente la considera tan lejana como la guerra de las Galias. Muchos, la única guerra que conocen es la del Anillo. El problema es que hay nietos de los vencedores de la guerra que todavía disfrutan del botín y no han hecho el más mínimo esfuerzo por ocultarlo. Y es comprensible, cuando incluso a mí me da pereza maldecirlos.
    En cuanto a Pilar Primo y Madariaga, creo que Preston los ha sacado porque quería una mujer del bando de la derecha, para compensar a Pasionaria (así la llamaban, sin el “La” que ahora se utiliza) y Madariaga es un liberal anglófilo que a Preston le resulta muy cercano. Creo que su hija Isabel, que es una historiadora británica, tiene una biografía de Iván el Terrible bastante notable.

  6. He leído todos los comentarios y creo poder decir que me gustan todos menos uno, el de “leiva”. Su comentario es harto sesgado porque ve le historia de la GCE desde la óptica de los que creyeron que había que acabar de un plumazo con la derecha, es decir, con una parte de la sociedad española que fue satanizada por comunistas y anarquistas coinciediendo en eso a pesar de saberse enemigos a muerte. La República es hija del Pacto de San Sebastián, erigido en faro iluninador de un grupo de libre pensadores antimonárquicos que creyeron que todos los problemas de españa, que eran muchos y graves, se resolverían por el arte de magia de erigir en dueños de la solución a quienes estaban ahitos de buena voluntad y ayunos de habilidades políticas. Paradigma de todos ellos fue Azaña, un intelectual de izquierdas cuyo lugar eran las bibliotecas y no el protagonismo de la política. En ella demostró su incompetencia y sus debilidades. Terminó tirando la tolalla al dimitir como Presidente. No supo calibrar el poder de la derecha, desató los demonios y se lo llevó la corriente de la historia pero los efectos de sus errores los sufrió el pueblo al que se propuso ayudar para abocarlo a una guerra fratricida y a una posguerra vil y sombría. La tercera España es la que supo evitar su peligroso buenismo. Un buenismo que sacó las orejas una vez más de la mano de ZP. Sus efectos los tenemos delante de nosotros: Una España en crisis y un PSOE en bancarrota. Qué desastre.

  7. Azaña es uno de los personajes más interesantes de los que conformaron aquella generación de políticos que dispusieron de un gran protagonismo durante la República y la GCE. Yo de Azaña tengo muy buen concepto, creo que era un hombre adelantado a su tiempo al que le perdió en ocasiones su excesivo ego. Creo que sus ideas podrían haber cuajado y haber reformado y modernizado España. No era un radical, no le gustaba la violencia y posiblemente detestaba más a los anarquistas que a la propia derecha, pero tuvo que gobernar un periodo de la historia de España y, si me apuras de Europa, muy complicada, Intentó reformar y adaptar el Ejército español acorde a las capacidades logísticas y económicas de nuestro país y, aunque ya sé que muchos me dirán que no, despolitizar al mismo y conseguir que esos militares tan dados a hacer política dejaran de hacerlo y se centraran en su deber militar. Personaje controvertido Azaña, pero una lástima todo lo que pasó…creo que podría haber hecho grandes cosas por España.

    Un saludo.

  8. David L. acabo de leer el último libro de Paul Preston, El Final de la Guerra, que describe los últimos dos meses de la República con el golpe de Casado en Madrid, la huída del Almirante Buiza con la flota desde Cartagena, el reconocimiento diplomático por parte de Francia/Inglaterra de la España de Franco y la dimisión de Azaña como Presidente de Gobierno y su sustitución por Martínez Barrio. Azaña queda muy malparado en el libro al contrario que Negrín. Preston lo califica como un cobarde moral que deja tirada a la República en el peor momento. El típico capitán que abandona el barco como una rata cuando éste se está hundiendo. Si quieres te busco una cita en concreto del libro de Preston.

  9. Bueno corren muchos ríos de tinta cuando se habla de los últimos momentos de Azaña como Presidente de la República, se vuelve otra vez a la elección entre “buenos y malos”, para Preston, Negrín seguramente representaba la resistencia a ultranza y la tenacidad frente al enemigo franquista y le confiere un aura de responsabilidad que no es del todo incierta, pero también hay que entender la posición de Azaña, una decisión que no fue fruto de un momento de cobardía…hay mucha trama política durante los últimos meses antes de que el presidente republicano cruzara la frontera. Aquí nos encontramos ante dos posiciones encontradas. Por una parte, Negrín, mantiene tras haber perdido Cataluña y retener solamente la zona Centro en febrero del 39, la posibilidad de seguir combatiendo a la desesperada esperando que una coyuntura internacional pueda hacer girar el devenir de los acontecimientos. Para Azaña, hace tiempo que veía muy difícil lograr una victoria y , como mal menor, siempre intentó alcanzar una paz que permitiera evitar más muertes innecesarias. ¿Qué abandono el barco? Azaña era el Presidente de la República, él fue quien nombró a Negrín como Jefe de Gobierno, y él asumió la responsabilidad, sobre todo en conversaciones con los representantes británico y francés, de intentar lograr un acuerdo de paz deseado no sólo por el Presidente, sino también por los mencionados países mencionados ya que todavía existía la posibilidad de poder llegar a algún tipo de acuerdo que evitase una victoria total de Franco. Azaña sabía muy bien que la República, y eso puede gustar o no, dependía muchísimo más de Francia y de GB que de los envío de Rusia.
    Se le acusa de cobardía…pero…..¿qué debía hacer? volver a Madrid cuando ya no creía en una resistencia desesperada que no serviría para nada, cuando el propio general Rojo se negó también a continuar una lucha que estaba abocada a seguir llenando de muertes a España, y cuando él había estado intentando llegar a algún acuerdo de paz en las mejores condiciones posibles. Yo desde luego no le voy a juzgar por ello, en mi opinión Azaña se mantuvo al frente de la II República de una manera más que digna, maniatado por la propia idiosincrasia de la guerra, sometido a unas presiones internas y externas que desde luego afectaron seguramente a su estado físico y moral…..por cierto….Martínez Barrio su sustituto tampoco se decidió a viajar a Madrid……..la guerra se perdió para la República….la caída de Cataluña fue el golpe de gracia.

    Un saludo.

  10. El concepto de “las 3 Españas” me despierta simpatía emocional e intelectual puesto que no me siento identificado con el nacional-catolicismo franquista ni con igualitarismo revolucionario de Largo Caballero. Entiendo que la tercera España es una España con una democracia liberal al estilo de la inglesa o del republicanismo moderado francés. Pero hay que entender la época: el fascismo y el comunismo (versión estalinista) son esencialmente antidemocráticos y destructoras del disidente; en la España de 1936 se combatieron a muerte dos Españas mutuamente excluyentes que tenían como fin aniquilar a la otra. Y en medio pillaron a gente como Chaves Nogales, Ortega y Gasset o Unamuno que no se sentían cómodos eligiendo entre susto y muerte (cada uno que piense hoy en día que bando es su susto y su muerte). El último libro de Fernando Zavala sobre José Antonio descubre un líder fascista que no se sentía incómodo en las tertulias de la ballena azul y al que mataron los de un bando pero que, seguramente, no hubiera acabado bien en el otro bando.

  11. No hay duda que la figura de José Antonio Primo de Rivera(JAPR) podría haber sido realmente incomoda para un sector importante de militares, de hecho ya fue muy complicada su relación con el general Mola el ideologo del golpe, y todavía no había estallado la guerra. El caso de Fal Conde, líder de los carlistas, podría servirnos de ejemplo para poderse hacer una idea de cómo podría haber evolucionado el tema. Fal Conde intento crear una academia de milicias al margen del control militar, ¿resultado? O exilio forzoso o Consejo de Guerra y asunción de las responsabilidades pertinentes….y en aquellos momentos podría ser la pena de muerte. JAPR resultó incomodo antes de la guerra, durante su cautiverio también sirvió para polémicas…y durante su ausencia los falangistas acabaron a tiros entre ellos..así que ….¿alguien duda de qué podria haber pasado en el bando nacional con un JAPR vivo?

    Un saludo.

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