La noche de los cristales rotos, Mitchell G. Bard

Historia oral del horror que antecedió al Holocausto

“Imagina que tienes nueve años, y que estás durmiendo tranquilamente en tu cama calentita. Antes de acostarte haces el mismo ritual de siempre. Te lavas los dientes, las manos y la cara. Tu madre viene a leerte un cuento. Cuando te levantes, desayunarás e irás al colegio como cada día.

De repente, te despiertan unos fuertes golpes en la puerta de entrada. Aún no estás totalmente despejado, pero oyes cómo la puerta se viene abajo y empieza entrar gente. Apenas te incorporas, cuando tu madre entra corriendo y te toma de la mano. Te lleva abajo con ella, a la sala de estar,y allí encuentras a tu padre, gritando a un grupo de hombres vestidos con camisas marrones y armados con hachas, cuchillos y palos de escoba.

Uno de ellos golpea a tu padre en la frente con el mango de un cuchillo, y él empeiza a sangrar. -¡Papá!, gritas mientras te abalanzas hacia él.

Los otros matones empiezan a destrozar las mesas y las sillas y a rajar la tapicería del sofá. Después de hacer añicos los cristales de las ventanas que dan a la calle, cogen los libros de la familia de las estanterías y los arrojan por ellas. Puedes oír el ruido de los platos rompiéndose en la cocina mientras otro intruso saca las cosas de la alacena y las tira por el suelo.

El hombre que ha pegaso a tu pasre dice: -Queda detenido, ¡Venga conmigo!. […]”

Y  así, sin anestesia, es como comienza el libro. Esta horrible escena que nos pone los pelos de punta es la introducción de este episodio de la historia llamado “La noche de los cristales rotos”, una historia muy reciente.

Lo atractivo del libro y su peso es que está basado y salpicado de múltiples testimonios que dan vida a esos días de pesadilla. Los hechos ya son conocidos, bastaría teclear en un buscador “La noche de los cristales rotos” y en unos minutos tendríamos toda la información básica de lo ocurrido en los oscuros días del mes de noviembre de 1938. Pero este libro no va de eso, no nos informa de los hechos ocurridos, no, va mucho más allá y nos transporta a las casas, a las habitaciones, a los negocios, a las calles, a los colegios, a las sinagogas, etc… y nos lleva a ponernos en el pellejo de esas personas que fueron pisoteadas y desalojadas de toda su dignidad,  de su estatus social y por supuesto, de sus pertenencias. Nos lleva a vivir en primera persona estos acontecimientos para los que no hay palabras, por más que las busco no encuentro las palabras para poder expresar lo que esos testimonios transmiten.

Es una lectura dura, pero aleccionadora sobre el comportamiento del hombre. No hace tantos años de estos acontecimientos y no creo que estemos tan alejados como para poder pensar que algo así nunca volverá a suceder, de momento mantengo la esperanza pero a veces me cuesta.

Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 9788497349833
Nº Edición:1ª , La Esfera de los libros.
Año de edición:2010
Plaza edición: MADRID

7 pensamientos en “La noche de los cristales rotos, Mitchell G. Bard

  1. Estoy deacuerdo. El libro es durillo pero es una magnífica recopilación de testimonios sobre lo sucedido, un episodio que pasó bastante desapercibido y que tuvo pocas repercusiones contra la Alemania de la época.

  2. No dudo de la efectividad de los testimonios para atraer al lector a que lea una historia de sufrimiento, que en ese momento no había hecho más que comenzar, pero de nuevo lo que me llama la atención es la insistencia de las editoriales de poner esvásticas en la portada más como reclamo publicitario que como otra cosa. El Holocausto vende, pero al final te puedes quedar con tres o cuatro libros cruciales: Friedlander, Goldhagen, Hillberg, Arendt.

  3. Hay temas que me cansan de tan tratados que están: las campañas de Alejandro, la muerte de Julio César, la guerra de los cátaros, la familia Borgia, Waterloo o el aniquilamiento de los judíos europeos por parte de Hitler. Y no porque sea antisionista sino porque a la par que judíos se masacró a gitanos, deficientes mentales, homosexuales, comunistas o cristianos en los mismos sitios y porque ha habido otras masacres a lo largo de la historia que no están tan estudiadas como el Holocausto: los kurdos, los congoleños del imperio belga (que ahora es tema del próximo libro del reciente Nobel de Literatura), los indios norteamericanos, los tutsis o los uzbekos a los que masacró Stalin al final de la IIGM. Si yo tuviera que destacar un libro sobre el Holocausto sería el de “Aquellos hombres grises” de Christopher Browning.

  4. Interesante el tema que nos traes con la reseña. Sí, el tema es conocido, pero ello no significa que se haya superado. Fíjate si no está superado que hasta en nuestros días se pone en duda (por individuos) el que haya existido el Holocausto judío. Efectivamente, lo atractivo del libro son los testimonios: hablan por si solos. Sí, es una lectura dura como dices y aleccionadora sobre el comportamiento humano (no sólo el judío, otras razas, movimientos, confesiones como las de los Bibelforscher, etc., fueron masacradas o intentaron acabar con ellas a lo largo de la Historia entidades o grupos opresivos no sólo en Alemania); pero también nos da una lectura en particular o indirectamente sobre el compartamiento del odio del “gentil” al judío (en la Alemania nazi fue su clímax, aunque no se inventó allí) por desgracia llega hasta nuestros días.

    Saludos.

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