La Mascota, Mark Kurzem

Es este un libro que, en la fecha de su publicación, allá por el año 2008, pasó prácticamente de rondón por el panorama literario español. Yo lo encontré por casualidad, husmeando entre las mesas de novedades de unos grandes almacenes. Me bastó ojearlo durante diez minutos para llevármelo a casa y descubrir uno de los episodios más asombrosos de la segunda guerra mundial.

En el otoño de 1941, un niño pequeño que huye de la gente que mató a su madre y hermanos vaga durante meses por un tupido bosque de Bielorrusia. Se alimenta de bayas salvajes y se refugia encima de los árboles para escapar de las manadas de lobos. Despoja a un soldado muerto de su abrigo, feliz suceso que le permitirá sobrevivir. Muerto de frío y desnutrido se arriesga a merodear por los alrededores de una aldea y es capturado por soldados letones.

Este libro trata de la asombrosa historia de un niño judío con una infancia nazi y está escrita por Mark Kurzem, desgraciadamente fallecido en 2009 e hijo de Alex Kurzem, el verdadero protagonista de esta historia.

Alex era a finales de los años noventa, un técnico reparador de televisiones jubilado, que vivía en Melbourne, Australia. Durante años, Alex había entretenido a sus hijos con sus asombrosas historias de la infancia, de cómo había sido el hijo de unos campesinos rusos, y de cómo, tras haberse perdido en el bosque, fue encontrado por unos soldados letones que lo llevaron a Riga, donde fue adoptado por una familia que poseía una fábrica de chocolate. Y de cómo en 1949, cuando la familia emigró a Astralia, se lo llevaron con ellos.

Sin embargo, todas esas historias son medias verdades, y por fin un día, decide contar a su hijo Mark toda la verdad; en parte terrible, y en parte difusa porque no logra recordar. En lo más profundo de su memoria hay algo que lleva torturándolo toda la vida. Conserva una maleta llena de recuerdos que nunca jamás ha abierto y que contiene muchas piezas siniestras del puzzle que ahora decide enseñar a su hijo.

Mark, que es un prestigioso graduado de Oxford, oye atentamente a su padre: “Quiero que hagas algo por mí, hijo. Quiero saber quién soy, mi nombre real. Y quiero poner flores en la tumba de mi madre”.

Entonces Alex, revela a su hijo que en realidad es judío, algo que nunca había dicho, ni siquiera a su mujer. Y empieza a recordar: tenía probablemente 5 años cuando un día su madre llorando le dijo que al día siguiente los matarían. El pequeño Alex huye de noche y al día siguiente presencia desde el bosque como soldados nazis disparaban a su madre y mataban con la bayoneta a sus hermanos pequeños en las afueras de su pueblo en Bielorrusia. Pensando que su padre había muerto también, huyó al bosque, donde fue capturado, probablemente por los soldados que mataron a su familia. Estuvieron a punto de ejecutarlo, pero cuando pidió un pedazo de pan, uno de ellos se apiadó de él y lo salvó.

El soldado descubrió que el niño era judío por estar circuncidado y le advirtió que nunca lo ensañara. Los otros pensaron que era un ruso más y lo llamaron Uldis Kurzemnieks. Hicieron del niño su mascota, un soldado en miniatura con uniforme propio. Acompañándolos, presenció atrocidades, recordando especialmente un episodio en el que cientos de judíos fueron quemados vivos dentro de una sinagoga en un pueblo del que no recuerda su nombre. Pronto llamó la atención y se convirtió en un atractivo para la propaganda apareciendo en artículos de prensa y en noticieros.

El jefe de los soldados que lo habían encontrado era Karl Lobe, un mando de la policía letona, implicado en el asesinato de miles de judíos en las afueras de Riga. En los años sesenta, Lobe fue investigado por crímenes de guerra, y Alex, presionado por su familia adoptiva firmó una declaración exonerándolo de responsabilidades. Ahora vivía olvidado en Suecia.

Desde entonces, Alex está en el punto de mira tanto de los fascistas bálticos que lo amenazan si revela el pasado de Lobe, como de las agencias del Holocausto que lo investigan por colaboracionista. Su hijo Mark tiene que descubrir su pasado, ordenando sus pensamientos y recuerdos. Padre e hijo viajan a Letonia y buscan en los archivos estatales, donde van descubriendo los detalles de la infancia de Alex en Riga como la mascota nazi.

En los últimos años, la historia ha quedado rodeada por la polémica. Algunos historiadores y organismos sospechan de la veracidad de la historia de su padre. Dudan que su Alex hubiera podido sobrevivir en el bosque todo ese tiempo y opinan que quizá se fue con los soldados voluntariamente, y ahora tiene fallos de memoria. También hay quien los da por ciertos, como un grupo de Judíos de Minsk.

Se hacen impresionantes descubrimientos en los archivos de Riga, entre los que se haya la película de propaganda que Alex recordaba, donde aparecía vestido con su uniforme y jugando con otros niños “arios”. Tirando del hilo y barriendo la zona donde los trágicos hechos relativos a su familia pudieron haber sucedido, los Kurzem encuentran el pueblo, la casa en incluso a la familia de Alex, unos hermanastros nacidos después de la guerra de su padre, que había logrado sobrevivir como partisano. También se encuentra allí la tumba de su madre, la de sus hermanos y la de las demás víctimas de uno de los asesinatos en masa perpetrados por los einsatzgruppen en esa época.

Mark Kurzem le da a la narración un aire novelesco, de intriga, con un estilo narrativo trepidante, ordenando premeditadamente la información de manera que la secuencia de hechos mantenga al lector en vilo desde el principio hasta el final. Y lo más increíble de todo es que se trata, en mayor o menor medida, de una historia verdadera.

  • LA MASCOTA
  • Mark Kurzem
  • Editorial: SUMA
  • Lengua: ESPAÑOL
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • ISBN: 9788483650486
  • Año edición: 2008
  • Plaza de edición: MADRID

8 pensamientos en “La Mascota, Mark Kurzem

  1. La esencia de esta historia es maravillosa,los adornos son necesarios para todos,por el bien de la historia y por nosotros,los lectores.
    De la reseña solo puedo decir que se me ha hecho demasiado corta,jejeje.

    Saludos Verdoy.

  2. Gracias amigos! Os dejo un par de videos sobre el protagonista y su historia.

    En el primero (está en inglés) hacen una entrevista a Alex Kurzem donde va relatando su historia, y salen extractos del famoso video de propaganda que encontró en Riga. También se ve cuando llega a su pueblo y descubre que el manzano por el que escapó y su casa siguen allí tal cual. Enseña también la colina desde la que vio como asesinaban a su madre y hermanos junto con otros 1600 judíos.
    https://www.youtube.com/watch?v=8tB01V-K-kI

    Este otro video contiene fragmentos de la película de propaganda:
    http://www.youtube.com/user/alexkurzem

    saludos

  3. La verdad es que la historia de Alex Kurzem es impresionante; mezcla de Tom Sawyer y síndrome de Estocolmo. La historia recorre el mundo del holocausto en el norte de Rusia y los países bálticos y mezcla los grises que permitieron que un grupo de soldados alemanes “adoptaran” a un niño judío como mascota y que este, sorprendentemente, pudiera sobrevivir. La acción detectives-historiadora del hijo la hace narrativamente muy emocionante. De esto no harán una película los americanos porque no es políticamente correcto que un infante judío colabore con los nazis, encarnación del Mal Absoluto.

  4. ¡Vaya mentira!, ¿hasta cuándo estos Judíos van a seguir inventando historietas cómicas como esta para mantener a gente descerebrada creyendo tales mentiras y artimañas?; no todos somos estúpidos para creer tales sandeces; hay también, ¡sólo para ilusos!, una Ana Frank Polaca, una chica que en Varsovia, supuesto, vivió lo mismo que Ana, esta se llamaba Rutka Laskier, y casi 60 años después sale esta ficción a la luz; ¿qué pasa?, ¿piensan que todo el mundo es iluso e ingenuo y no sabe pensar para creer tales historietas de fantasía?: no todos somos tontos, ilusos e ingenuos, ¡por favor!.

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