La España de la Guerra Civil, Fernando Díaz-Plaja

La vida cotidiana

Al igual que del cerdo se aprovecha todo, lo mismo le pasa a la Historia. Para conocerla a fondo hay que tocar todos los palos, pues para intentar comprender un período o bucear en la época correspondiente hay que adentrarse en todos los aspectos de la misma sin menospreciar ninguno. Con respecto al tema que les traigo hoy aquí, el bélico, no solo hay quedarse en los puntos de estrategia, táctica, conquistas y armamento. Éstos serian los principales, no lo dudo, pero hay otros casi igual de relevantes que muchos escritores han desechado por parecer o más sencillos y nimios de investigar, o frívolos en su presentación. Les hablo, para no andarme más por las ramas, de la sociohistoria, es decir de la historia, o intrahistoria, de la población y formas de vida cotidiana tanto en tiempos de paz como en tiempos de guerra. Si les digo la verdad, ahora que nadie nos oye, es uno de mis puntos preferidos pues le da a la temible cosecha de muertos un elemento más colorista e incluso a veces misterioso. Sobre la sociohistoria hay verdaderos maestros en el tema. Así a bote pronto me acuerdo, siempre centrándome en la Historia de España, de Rafael Abella, con sus magníficos libros sobre la vida cotidiana en las dos Españas durante la guerra civil, o Juan Eslava Galán con sus amenas obras sobre el carácter español tanto en su historia como en el anverso de lo desconocido. Dos grandes escritores a los que habría que sumar un tercero, un polígrafo autentico, que nos ha enseñado todos los recovecos del español de a pie y sus secretos más insondables a través de sus más de cien obras imprescindibles. Les hablo de Fernando Díaz-Plaja. Emérito escritor del cual les traigo hoy uno de sus mejores libros La España de la Guerra Civil.

Hace algunos años la editorial Edaf sacó una colección de libros llamada Clío Crónicas de la Historia. Excelente selección de libros diría yo, en la que aparecen títulos muy necesarios tanto del tema que les hablo aquí, la sociohistoria, como de otros elementos históricos. En esta colección, como les iba indicando, había una sección titulada La vida cotidiana, y en ella se hablaba del día a día de los españoles a través de su historia. La componían varios escritores pero sobre todo destacaban los escritos de Fernando Díaz-Plaja que abarcaba desde la España romana hasta la actualidad. Pero había uno de ellos que era diferente de los demás, La España de la Guerra Civil, pues el autor no trataba el asunto desde la lejanía del tiempo histórico sino desde sus experiencias propias al haber vivido en la época en que se desarrolló este triste conflicto bélico. Por tanto no nos encontramos con un libro aséptico sino con una obra de primera mano y con conocimiento de causa. La verdad es que tenemos entre manos un libro muy ameno que trata el día a día de los españoles bajo la fuerte lluvia de las bombas. El que lo lea no piense, o no busque, que va a encontrar un libro partidista defendiendo a un bando o a otro, pues Díaz-Plaja se convierte en un testigo meramente observador de lo que pasaba en España tras las trincheras. Nos habla de como se vivía en aquellos aciagos días en la calle, con la familia, en los espectáculos e incluso en los actos sexuales. Nos hace observar como la sociedad, al pasar los años, se iba incluso insensibilizando con la muerte y con las injusticias de uno y otro bando. No se conforma con mostrarnos un escaparate de anécdotas o situaciones sino que mediante pluma hábil, y como si mirara a través de una mirilla, nos da paso franco a lo más íntimo de los hogares españoles enseñándonos lo que leían, lo que oían en la radio de galeno e incluso la manduca pobre que con mano temblorosa se llevaba el hispano antes de correr al refugio al sonido de las sirenas.

Y todo ello trufado de un aparato crítico impresionante. No escribe por escribir. Sus textos no son de oídas. Siempre se apoya en los periódicos del momento, no en dichos posteriores, o en otros medios de comunicación mostrando página tras página dichos extractos sintiendo que estamos en ese momento y que lo que escribe no es tan lejano en el tiempo. Incluso el texto, para que quede más redondo a veces esta lleno de fotos de la época o viñetas, satiricas unas y políticas otras, mostrándonos como un bando u otro se hacían propaganda nefasta de difamación continua, deformando ideológicamente a los que estaban al otro lado. Esta forma de escribir de Díaz-Plaja da como resultado un libro redondo necesario en cualquier estante de librería privada para mayor conocimiento de un periodo de la Historia de España. Pero el autor no nos muestra una página de nuestra historia de manera triste y desangelada. Nos enseña, claro esta, las penalidades que sufrieron los españoles, pero también que dentro de esa negrura había brotes verdes, y que la vida inevitablemente seguía su curso y que había que pasarla de la mejor manera posible. España no se quedó paralizada del todo sino que el español siguió disfrutando y siendo tan chusco como siempre, pues ya se sabe, las penas con pan son menos penas. Un texto en el que Díaz-Plaja desgrana de manera prudente e inteligente su dosis de humor y nos alecciona constantemente con anécdotas y hechos insólitos e increíbles en aquella vieja piel de toro que en esos momentos se estaba desangrando por la sin razón y la locura colectiva.

La España de la Guerra Civil, un libro que no pasara desapercibido a cualquier lector interesado en la época y que quiera saber qué era lo que hacían su abuelo o abuela, cómo se vestían, como vivían, qué comían e incluso cómo se divertían en aquella agónica España que lloraba por la muerte de sus hijos.

Un libro necesario y ameno, se lo recomiendo yo.

  • Editorial Edaf, S.A.
  • 1. ed.(10/1994)
  • 400 páginas; 21×13 cm
  • ISBN: 8476408765 ISBN-13: 9788476408766
  • Encuadernación: Rústica
  • Colección: Clío crónicas de la historia, 10

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