La División Infernal, José Semprún

LA DIVISIÓN INFERNAL

BOVES, EL VENCEDOR DE BOLÍVAR

“Tuvo la fortuna D. José Tomás Boves de penetrar los sentimientos de estos [los naturales de Los Llanos] y adquirir un predominio sobre ellos por aquella simpatía o, como suele decirse, por un no sé qué que suele sobresalir en las acciones de un hombre y hacerlo dueño de sus semejantes. El difunto Boves dominaba con imperio a los llaneros, gente belicosa y tal que es preciso saberla manejar para aprovecharse de su número y su destreza. Con ellos venció en La Puerta,  en Bocachica, en Valencia, en Los Llanos, en la capital misma [Caracas] y últimamente en Urica, donde perdió la vida. Los soldados lo adoraban y lo temían y entraban en las acciones con la confianza de que su valor y denuedo había de sacarlos victoriosos. Comía con ellos, dormía entre ellos y ellos eran toda su diversión y entretenimiento, sabiendo que solo así podría tenerlos a su devoción y contar con sus brazos para los combates, (…)”

Representación de Morales al General Morillo (1816)

Tomás Morales, primer lugarteniente de Boves.

Muchos folios se han gastado en intentar pergeñar los méritos y los deméritos del controvertido caudillo asturiano de las Guerras de Emancipación Americana.  Más de los segundos que de los primeros, todo hay que apuntarlo, pues nuestro personaje no deja de estar en “el bando perdedor”. Sin embargo, el tema se muestra un asunto plagado de brumosos claroscuros que se hallan  condicionados por los sentimientos encontrados y la pasión patriótica más que por el rigor histórico.

Pero ¿quiénes eran esos hombres que siguieron a Boves, en apariencia, tan incondicionalmente?

Los llaneros eran en el siglo XIX los habitantes de los inmensas sabanas de Los Llanos –ocupan un tercio del actual país–. La  mayoría de los habitantes eran pardos libres, esto es, mulatos, zambos y mestizos cuyo oficio era el de vaqueros. Disponían sin problema de comida, alimento y vestido. Su desarrollo cultural no era muy acentuado, pero les molestaba sobremanera la intromisión en su mundo de cualquier tipo de autoridad, virreinal o republicana.

El autor nos presenta el marco prebélico, la efímera 1ª República venezolana y la Campaña admirable de Bolívar antes de que salte a escena Boves. Del Capítulo III al X, el autor, se concentra en el protagonista que se une a los Realistas en 1812 hasta que cae en combate en diciembre de 1814. Dos años sí, pero muy intensos y crueles.

El estudioso presta atención también al aislado frente sur neogranadino y a diversos caudillos realistas autóctonos como Agualongo. Tras la muerte de Boves el autor expone con menos profundidad el desarrollo del conflicto hasta su consabida resolución. Catorce capítulos con su introducción y conclusión conforman el libro; también hallamos ocho láminas a color, notas, tres mapas básicos, apéndices y una aceptable bibliografía. Todo en 320 páginas.

Semprún Bullón se muestra muy crítico con la historiografía tradicional, tanto venezolana como española, en cuanto al trato poco imparcial que dan al cabecilla llanero; parece una constante la visión romántica,  nacionalista y decimonónica, incluso de autores recientes. Las elucubraciones sobre Boves oscilan entre calificarlo de revolucionario, de nuevo Atila, de contrarrevolucionario y ¡hasta de precursor de la democracia venezolana…!

Semprún no justifica las brutalidades del comandante llanero sino que las contextualiza en aquellas circunstancias. También reconoce la enorme dificultad de bucear por el interior de aquel hombre arrebatado y orgulloso. El estudio de esta polémica personalidad sigue, sin lugar a dudas, abierto.

Provechosas lecturas.

DATOS DEL LIBRO

  • Nº de páginas: 316 págs.
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • Editorial: S.L. FALCATA IBERICA EDICIONES. ADRIANOPOLIS
  • Lengua: CASTELLANO
  • ISBN: 9788493044633

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