La campaña de 1812 en Rusia, Carl von Clausewitz

“Es el peligro del momento el que hace siempre más grande al hombre y es por eso por lo que a menudo se observa como una temeridad aquello que, en última instancia, es el único camino para la salvación y, por consiguiente, lo más prudente”.

Con esta aseveración concluye Clausewitz, este gran teórico sobre la guerra y el comportamiento humano en el campo de batalla, la razón de Bonaparte y su particular visión de la guerra en su intento de conquistar Rusia. En otras palabras, lo que hacía audaz y exitoso a Napoleón en sus campañas era el actuar de forma fulminante, de forma “temeraria” contra el enemigo en golpes de mano que barrieran a sus ejércitos de un plumazo, arrinconar a sus dirigentes políticos y firmar rápidamente la paz. Ese mismo método intentó usar en Rusia, lo más temarario era al fin y a la postre lo más prudente pues una campaña metódica era del todo imposible en un país con la extensión de Rusia y con su particular climatología, pero su plan no resultó.

Y no resultó por que los rusos no se pusieron a tiro de ser barridos. Replegándose constantemente, sin ofrecerse para una gran y decisiva batalla fueron cediendo terreno. Terreno que por otra parte los franceses no supieron sacar provecho de él. El estilo de Napoleón, altivo y orgulloso, avanzando y pensando en el siguiente objetivo descuidó por completo la retaguardia. Una retaguardia que si se hubiese cuidado con fortificaciones, estableciendo puntos de avituallamiento y sanitarios hubieran producido por ejemplo una retirada bastante menos desastrosa de la que se produjo.

Bonaparte consiguió su principal objetivo, conquistar Moscú en la primera campaña, en unas cuantas semanas, del 23 de Junio al 2 de Septiembre, pero, ¿de qué le sirvió?. No le sirvió de nada, el ejército ruso estaba bastante entero y de los más de 400.000 hombres que habían comenzado la campaña en el ejército de Bonaparte, solo entraron en Moscú 90.000

Es aquí donde entra el estudio de la logística, de la planificación, de la evaluación. No todo es ganar batallas y avanzar. El reguero de pérdidas francesas que se iban produciendo cada día entre rezagados, enfermos, muertos y heridos era a todas luces insostenible. Eso y la paciencia rusa a no acpetar un plan de paz obligó a Napoleón a abandonar Moscú unas semanas después, antes que llegase el duro invierno.

Si el avance y la conquista de Moscú no fue desde luego un paseo militar, mejor no hablamos de la retirada. Creo que es lo que más ha marcado la historia de esta campaña. Lejos de los éxitos obtenidos, la desastrosa y lamentable retirada. Una retirada cuyo efecto no fue más que la causa de una inexistente gestión de los territorios conquistados por parte francesa. Al final, consiguieron llegar unos 10.000 hombres de todo el increíble contigente reunido para la invasión.

Aparte de los juícios de Clausewitz y de sus teorías, en el libro tenemos descrito con bastante detalle todo el transcurrir de los preparativos y de las dos campañas, la de invasión y la posterior retirada; los combates, las posciones de cada ejército con sus efectivos en cada amomento, las localizaciones, etc…. Sobre los preparativos de la defensa y la estrategia a seguir de los rusos es un apartado con mayor nivel de detalle y profusión de datos ya que es donde Clausewitz estaba sriviendo durante esta campaña.

Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 9788496364325
Nº Edición:1ª , Inédita
Año de edición:2005
Plaza edición: BARCELONA
 

 

5 pensamientos en “La campaña de 1812 en Rusia, Carl von Clausewitz

  1. Este es un libro muy interesante, Javi. Lo tengo por ahí, de la colección de grandes batallas de RBA, creo recordar. Pero no lo he leido. ¿Has leido “De la Guerra”?
    La única aproximación que he tenido a Napoleón en Rusia es Tolstoi.

  2. Hola Isidoro,
    Pues no he leído “De la guerra”. Tengo entendido que es todo un compendio de la teoría de la guerra y después de leer este me puedo hacer una idea más o menos, por el estilo que usa Clausewitz, aunque no lo tengo y no puedo opinar. Si alguno lo tiene y nos puede aportar algo. Este libro sobre la campaña de Rusia, la verdad es que me ha resultado bastante agradable su lectura, da que pensar en muchos temas que toca. Si tienes la edición de RBA es una suerte ya que en la introducción viene un mapa con todas las localizaciones y que viene muy bien para la lectura, sobre todo en la parte del desarrollo de la campaña para ir siguiendo todo con visualización geográfica. Cuando lo estaba leyendo era inevitable la comparación, sobre todo en el avance de Napoleón hacia Moscú, con Barbarroja.

  3. Existe un excelente libro sobre la campaña rusa de Napoleón, editado por DEBATE. Se trata de “1812: La trágica marcha de Napoleón sobre Moscú”, de Adam Zamoyski.
    Sin duda la derrota napoleónica en Rusia y sus consecuencias ha sido objeto de numerosísmos libros, y resulta difícil elegir uno con el que quedarse. El de calusewitz, por su prestigio de estratega y teórico de la guerra, y por su participación personal en los hechos tiene un gran valor.
    La campaña tiene gran interés porque si las campañas napoleónicas son ya el germen de la guerra moderna (enormees ejércitos de leva, “la nación en armas”, etc), en la campaña rusa este aspecto llega a su expresión más alta: el carácter despótico de la ocupación, la visión de los rusos por las tropas francesas como un pueblo bárbaro y subdesarrollado, lo poco libertador de la “liberación” ilustrada llevada hasta Moscú por las bayonetas de la “Grand Armé” o las propias dimensiones del conflicto. Un ejemplo, en la batalla de Borodino, que marca la derrota del ejército ruso de Kutuzov, las bajas de franceses (28,000) y rusos (45,000) sumaron unos setenta y tres mil hombres, en una sola jornada!. Una cifra que no se volvería a alcanzar hasta más de cien años después, durante la Primera Guerra Mundial en la batalla del Somme.
    El genio de Napoleón había ya decaído. Más que nunca las batallas erán ganadas a base de acumular y acumular cadáveres y cadáveres (Borodino fue una masacre, ganada en todo caso, no por táctica, sino por coj…). Las líneas de abastecimiento eran infinitas y débiles, y el autoabastecimiento sobre el terreno impensable, cosa que distaba mucho de las campañas europeas anteriores. La caballería, los valiosos caballos!!!, insostenible. Y sobre todo, como señala javi en la reseña, la guerra no se libró en los términos políticos acostumbrados: Te derroto en gran batalla, tomo tu capital (moral, al menos, pues San Petesburgo era la política) e impongo condiciones. ¿Qué hacer ante un enemigo que se niega a rendirse? la negativa a claudicar del zar Alejandro puso patas arribas la estrategia napoleónica, que ya desde antes intuía lo que se avecinaba si la campaña se prolongaba demasiado. Fue una campaña in extremis, temeraria en lo estratégico, mal ejecutada tácticamente y, desde un principio, lo cual condicionó todo su desarrollo, sin un objetivo político claro (¿comprometer a Rusia de nuevo en el embargo a Inglaterra, deponer al zar, llevar la revolución a Rusia y ocuparla enteramente -esto último impensable-?). La falta de un objetivo político claro o por lo menos factible y realizable es señalada por algunos autores como importante factor en relación al desenlace de la campaña rusa (que le cuenten esto a los norteamericanos en Irak o Afganistán). En fin, la llegada del “general invierno” hizo el resto y dio la puntilla…
    Vaya, perdón por la longitud del comentario pero el tema me apasiona…Felicitaciones por la reseña, Javi.

  4. No te preocupes por la longitud del comentario, faltaría más. Sobre el libro, creo que la reseña es muy acertada pues en vez de centrarse en lo descriptivo del libro sobre movimiento de tropas, regimientos, localizaciones, número de efectivos, etc… se ha sacado el jugo a la esencia de las enseñanzas a ojos vista de Clausewitz. Este libro lo leí hace años y por lo que se se estudia en las academias militares. Desde luego es una campaña para anlizar y estudiar, no me extraña que el tema te apasione Ricardo, lo que yo me pregunto es por qué esta campaña se analiza desde un punto de vista estratégico, pausado y tranquilo y sin embargo la campaña de Rusia de Hitler se analiza siempre desde un punto de vista ucrónico, más pasional y hasta con perspectivas distorisionadas. ¿Cuántos libros y tesis existen sobre que hubiera pasado si se hubiera conquistado Moscú por parte de las tropas alemanas?, ¿y si el invierno hubiera sido menos duro?, ¿ y si en vez de pararse en Stalingrado hubieran seguido adelante tal y como estaba previsto desde un principio?, ¿y si……?, es una campaña sobre la que se ha escrito ríos de tinta pero en comparación con la de Bonaparte no se analiza igual. En una se asume la derrota y lo que significó y en la otra aun se le da vueltas a los por qués y los cómos, como intentando justificar la derrota alemana y buscando las vueltas para buscar una derrota más “liviana””??.
    En fin, perdón por la disertación y por la comparación con Barbarroja, pero Javi, tu sabías que esto ocurriría, verdad?.

  5. Hay la logística!. Qué tema tan recurrente, verdad?, pero que ha hecho perder tantas guerras.
    Muy buena la comparación Ricardo de la falta de un objetivo político claro para empreder una campaña de estas dimensiones, comparando con lo que ocurre en la actualidad con Irak, muy ilustrativo.

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