La batalla por Stalingrado, William Craig

Quizás estemos ante el mejor libro que se haya escrito sobre esta batalla. Stalingrado, quizás el peor episodio de la historia de la guerra, quizás el peor ejemplo del fanatismo llevado al extremo y las consecuencias que sufrieron miles de personas disfradadas de soldados que luchaban cada una por un lider y una causa. Quizás los peores líderes que pudiera tener cualquier nación, quizás la peor de las causas para defender.

De todos los libros, artículos y reportajes que he tenido la oportunidad de leer, éste libro para mí sin duda alguna es el que mejor me ha contado lo que sucedió en la ciudad de Stalingrado. El resurgir de las extenuadas y casi derrotadas defensas rusas en una ciudad que bajo ningún concepto podía caer en manos de los invasores y por otro lado la pérdida de un ejército completo, el VI ejército de Von Paulus que vió como su prematuro éxito se iba convirtiendo en un desangrado fracaso hasta la prácticamente aniquilación de todas sus fuerzas.

Mucho se ha contado ya de esta batalla, de como se libró, de lo que supuso política y moralmente para ambos bandos una vez concluyó, de los errores del mando Alemán, del papel jugado por el invierno, etc… , yo no voy a aportar más opiniones o juicios sobre el mismo tema. Lo único que me gustaría destacar es el libro en sí, la forma que ha escogido el autor de plantear la trama. El ir aportando testimonios de uno y otro bando en cada uno de los capítulos, en cada una de las situaciones. Desde que los Alemanes avanzan alegre y fácilmente hasta las orillas del Volga y tienen ante sí los primeros barrios de la ciudad hasta el cierre de la pinza y el desmoronamiento total del frente por parte alemana quedando el VI ejército totalmente aislado. Por parte Rusa, desde el bienestar de los habitantes de la ciudad que se creían lejos del frente de batalla y “salvados” de la vorágine de la guerra hasta la desesperación de los niños que lloran encima de los cadáveres de sus padres y no entienden la barbarie que están viviendo.

Todo descrito de una forma clara, con los datos necesarios y suficientes y como fuente de apoyo, aparte de los datos técnicos, los datos humanos, la recopilación de testimonios de supervivientes y excombatientes, de uno y otro bando, una fuente de conocimiento que no tiene precio, héroes anónimos que sobrevivieron e hicieron cosas para ayudar a los demás, gente que dió su vida para salvar otras o que se encontraron en situaciones que contadas parecen increíbles, y es que para la lectura de estos testimonios hay que recurrir al famoso dicho de “la realidad siempre supera a la ficción” para terminar de creer lo que cuentan.

Este libro, y otros que traten el tema también, debe ser leído para comprender un poco, solo un poco, lo que quizás haya sido la batalla más sangrienta e inútil de la historia de la guerra.

Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 9788427964181
Nº Edición:1ª
Año de edición:2005
Plaza edición: BARCELONA

 

 

11 pensamientos en “La batalla por Stalingrado, William Craig

  1. Estoy totalmente deacuerdo contigo. Este libro es siempre comparado con el de A. Beevor y no creo que éste sea mejor o peor. Simplemente es distinto, tienen puntos de partida y puntos de apoyo distintos. Al que le guste más los libros basados en testimonios le gustará más este, al que le guste más los libros técnicos le gustará más el otro. Para mí, como decía al principio, estoy deacuerdo contigo, quizás este sea el mejor libro que hay sobre Stalingrado.

  2. Efectivamente Ulises, así es. Pero es un error tan común que ha quedado de alguna manera asumido, en el propio libro el autor así lo cita , Friedrich von Paulus, incluido así el texto a pie de página en varias fotos. Y creo recordar que el de Beevor tambien lo cita así.

  3. No estoy de acuerdo, Javi. Que el error sea común no le otorga legitimidad. Efectivamente Craig le otorga a Paulus un título que no tiene, no se por qué razón, ya que ese error es típico de autores que no hacen más que copiar a otros (y copian los errores) o de traductores que le enmiendan la plana, por su cuenta, a los autores. Creo que es poco serio quitarle el título a quienes lo tienen y a otorgárselo a quienes no. En el caso de Antony Beevor, él lo pone en la forma correcta, Friedrich Paulus (me consta en inglés, no se en la traducción). Por último, puedo llamar como testigo al propio Paulus, citando el libro “Stalingrado y yo”, ya se que me vas a decir, que está descatalogado, pero es un documento invaluable, por más que esté naturalmente sesgado.
    Saludos.

  4. Gustándome ambos, tanto el de Craig como el de Beevor, yo diría que Beevor escribe para lectores que ya tienen un conocimiento previo de cierto nivel, en tanto que el de Craig es más divulgativo. El libro de Craig presenta una idea más de conjunto de la batalla, y con Beevor profundizas en algunos aspectos menos conocidos.

  5. Estoy deacuerdo con vosotros, creo que todos coincidimos más o menos que el de Craig es más divulgativo y el de Beevor más “técnico”. Por eso quizás el de Craig guste más, por que es más general o que requiere menos conocimientos del tema. De todas formas creo que ambos son totalmente recomendables y necesarios en una buena biblioteca de los amantes IIG.M.

  6. interesante amboa uno complemento del otro,en si una tragica partida de ajedres donde cada miviento costaba miles de vidas alos contrincantes.Peo que hubiese pasado si s libraba al sexto ejercito los rusos podriannotaravez atacar .Tal vez una retirada general ubiese sido mejor…no se..

  7. Si, pero no solo en Stalingrado, las retiradas tácticas realizadas a tiempo y bien planificadas eran una trampa para los Soviets, el problema era el jefe, el amigo Adolfo no quería ni oir hablar de una retirada, ni aunque fuera táctica. Sus encontronazos tuvo con muchos generales por eso, con el que más con Manstein.

  8. Me terminé el libro el otro día, y aquí os pongo mi opinión:
    es un libro duro, bastante duro, tanto por la magnitud de la tragedia como por la forma en que la cuenta: a través de numerosos testimonios de personas que se vieron implicadas en la batalla, desde altos oficiales que se encontraban junto a los grandes generales, hasta soldados de a pie que veían a sus compañeros morir entre las ruinas como ratas, o de congelación, o de hambre…
    Especialmente dramáticas son algunas cartas que reproduce de las últimas que escribieron soldados alemanes a sus familias, despidiéndose de sus esposas e hijos.
    Además de esto, son muy interesantes las reproducciones de los teletipos transmitidos entre el VI ejército cercado y el alto mando de Manstein, antes de que los rusos destruyeran la estación transmisora. El autor no da su parecer sobre las inhumanas órdenes de Hitler exhortando a resistir hasta la última bala, sino que deja que sean los propios grandes generales alemanes a través de sus conversaciones quienes pongan de manifiesto la insensatez de dicha orden. La última retransmisión de radio recibida desde la famosa fábrica de tractores de Stalingrado es escalofriante, el general Strecker fue el único oficial que cumplió con la orden del fuhrer.
    Pero el libro termina con un final feliz, el reencuentro de un soldado alemán, tras la batalla y el cautiverio, con su esposa. Una demostración de que la resistencia del ser humano es inmensa si se tiene un motivo para vivir.

  9. Acabo de encargar en estos momentos el libro a España y lo espero con impaciencia en dos o tres semanas,ya que la critica ha sido muy favorable.En estos momentos me dispongo a leer el libro “secretos del servicio secreto aleman” de Walther Schellenberg.

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