Años de vértigo, Philip Blom

Eric Hobsbawm, el historiador marxista recientemente fallecido, explicaba que un alumno le preguntó, alarmado, si el término de Segunda Guerra Mundial implicaba que había existido alguna vez una primera y cuándo se libró. Hobsbawm utilizaba el ejemplo para mostrarnos la extrema fragilidad de la memoria histórica, siempre manipulada y siempre debatida con mayor o menos rigurosidad por los que hacen la cultura. Si un alumno de postgrado de historia no sabía de la existencia de la Gran Guerra, ¿qué esperar entonces del común de los mortales cuyo horizonte epistemológico podría remontarse, siendo optimistas, a la última jornada futbolística?

Esperemos entonces que, incluyendo al alumno de Hobsbawm, todo el mundo esté al tanto del simbolismo de la fecha: en agosto de 2014 se cumplirán cien añitos, un siglo nada más y nada menos, del comienzo de la Primera Guerra Mundial, el acontecimiento fundacional de una época de violencias. Parece que fue ayer que acabó “el mundo de ayer”, como le llamaba Stefan Zweig, una de las muchas, incontables, víctimas de aquella época de brutalidad, de catástrofe y matanza sistemática que fue el siglo XX.

Zweig consideraba los años previos a 1914 como un tiempo de progreso, paz, confianza en la civilización, optimismo, seguridad y gran cultura. Comparados con los cosmopolitas balnearios en que se habían convertido las grandes capitales europeas, Viena, París, Berlín, Londres, las ruinas calcinadas de Europa parecían una pesadilla inventada por cualquier Caligari enfebrecido.

¿Pero fue tan beatífica e ideal la época que precedió a 1914?¿Fue la Belle Èpoque ese remanso de paz que a menudo se invoca para oponerlo al barro, las trincheras, el totalitarismo, la “guerra civil europea” que vino después? Barbara Tuchman escribió que la mayor parte de las imágenes positivas de la época anterior al estallido de la Gran Guerra fueron escritas después de 1918, cuando cualquier tiempo pasado fue mejor. Antes de 1914 también cocían habas, también había hambre, tiranía, desolación, muerte. 1914 solo exacerbó o culminó, como una especie de aria de una extensión tenebrosa, los ruidos de fondo de una cultura como la europea que se consideraba a sí misma en rigurosa e inevitable decadencia.

Y esta es la idea central del libro de Philip Blom (Hamburgo, 1970), historiador alemán especialista en historia de las formas culturales, formado en Viena y Oxford. La tesis central de Años de vértigo, Cultura y cambio en Occidente (1900-1914), es que el cambio, la rápida transformación de las costumbres y las esperanzas, el lugar mismo del hombre en el Universo, contribuyeron a definir los hechos posteriores a 1914. En esos años, no hubo actividad humana, desde el sexo hasta el arte, desde la guerra hasta la economía, desde las formas de la realidad hasta la materia misma del Universo, en la que todo se pusiera en duda de una forma y otra. Había unas ganas de sacudir a fondo las alfombras del pasado, de dinamitar lo viejo, de subirse al vértigo de la máquina, veloz hacia el futuro, un futuro que, al igual que hoy, en plena tempestad de crisis, era percibido entonces por los contemporáneos como una época incierta. Es el momento de Freud, de Einstein, de Picasso, de Schlieffen, de Schönberg, de Kafka, de Duchamp y de madame Curie. Los rayos X y el cine, el automóvil, las vacaciones, el feminismo, los grandes almacenes, la moda, el genocidio del Congo para apoderarse del caucho, el darwinismo social, por citar solo algunos de los aspectos tratados en el libro, eran el caldo en el que se movía esa inquietud. Blom dedica un capítulo a cada uno de los quince años que van desde 1900 hasta 1914, constituyendo un hábil fresco, inteligente, bien escrito, fértil en ideas y riguroso, del fénix de la modernidad. El libro comienza con la Exposición Universal de París y acaba con un asesinato político que en 1914 preocupaba mucho más a los franceses que el atentado de Sarajevo: la muerte del director de Le Figaro, Gaston Calmette por los disparos de Henriette Caillaux, affaire típicamente francés en el que se mezclaban los cuernos con la ley de tres años de servicio militar decretada en 1913.

“Con el espíritu de intentar descubrir esos días tal como fueron –escribe Blom en el prólogo del libro-, me gustaría invitar al lector a que lleve a cabo un experimento mental: que imagine, por ejemplo, que una plaga voraz, pero altamente selectiva, de gusanos de los libros ha atacado todas las bibliotecas del mundo y se ha comido libros, fotografías, películas y otros registros, devorando toda la información histórica relativa al tiempo transcurrido desde julio de 1914 hasta el año 2000; que imagine que no sabe nada del asesinato de Sarajevo ni de la batalla del Somme; que no sabe nada del gran crac de la bolsa, de la noche de los cristales rotos, de Stalingrado, Auschwitz, Hiroshima, de los gulags o el Muro de Berlín, pero que la historia ha entrado suavemente en su memoria después del cambio de milenio. Que imagine que no ve las biografías, los pensamientos y las obras de aquellos que vivieron hacia 1910 a través del prisma de un siglo de crímenes monstruosos y logros monumentales, sino que, durante un rato al menos, puede quitarse esas gafas históricas. Que se imagine a sí mismo en los años que van de 1900 a 1914 sin las alargadas sombras del futuro que oscurecían ese presente histórico, un momento con toda su complejidad y sus contradicciones, sus esperanzas y temores, y con un futuro abierto, como lo vivió la gente de entonces”.

En definitiva, una guía erudita de una época de euforia y angustia que, en muchos aspectos, inventó la nuestra.

Saludos y buenas lecturas

  • Tapa blanda (reforzada): 680 páginas
  • Editor: Editorial Anagrama S.A.; Edición: 1 (3 de noviembre de 2010)
  • Colección: Argumentos
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8433963171
  • ISBN-13: 978-8433963178

8 pensamientos en “Años de vértigo, Philip Blom

  1. Hombre Leiva, cuanto tiempo…
    Desde que me aconsejaste la lectura de este libro han pasado muchos meses. Creo que ya te lo comenté en su momento, el primer capítulo que leí fue el del año 1914 (un año que me atre, que “me engancha”…), el cual me dejo un buen sabor de boca… después me lei los otros y bueno: impresionante. Creo que el autor nos muestra una muy magnifica y acertada “radiografía” de todos estos años y de hecho es posible que hasta aprendamos…

    Gracias por la reseña.
    Saludos!

  2. “Años de vértigo”, qué buen título. ¡Y buena reseña! A mí creo que también me caló tanto “El mundo de Ayer” de Zweig como a Leiva. Sin duda, la visión pre-1914 de Zweig está tamizada por la juventud y por el dinero. Pero aún así el libro de Zweig es una caramelo. Y sus novelas mejor todavía.

    Si el libro consigue en medida alguna que el lector se retrotraiga a esa época sin pensar en lo que vino después, entonces es un buen libro. Por cierto, Leiva, ¿puedes hacer una comparación con La torre del Orgullo más allá de la división del de Blom por años y el de Tuchmann por, digamos, “monografías”? Ese sí lo he leído y también es calidad.

    “Una guía erudita de una época…” Por la juventud del autor y su formación creo que debe ser un libro que merezca la pena.

    Quizás las Navidades del 2012-13 lo lea… porque éstas quiero leer “País de sombras”, de Peter Mathiessen. Todo el mundo me da buenas referencias.

  3. Gracias a todos por los comentarios.

    Isidoro, si te gustan las obras de Zwei, no dejes de leer, si es que no lo has hehco ya, la obra de Joseph Roth, especialmente La marcha Radetzky, La cripta de los capuchinos y Hotel Savoy.

    En cuanto a la comparación entre Blom y Tuchman, no soy un especialista, pero a mí me gustan más los libros de Blom (tiene uno sobre los enciclopedistas que es también muy interesante). Por cuestiones que ahora no vienen al caso, volví a releer hace muy poco Los cañones de agosto y me pareció un poco superficial. Pero (como dice Koenig), opino.

  4. ¡Hombre! Por fín alguien que piensa como yo acerca de “Los cañones de Agosto”. Y muy pretencioso, pero mucho. Eso sí, entretenido y legible.

    Me encanta Joseph Roth. Sí que tiene una novela que no me gustó nada, “LA noche mil dos”, editada en Anagrama. Pero el que tiene sobre el Berlín de los años 20 (editado en Minúscula), el Berlín de Döblin, es una maravilla. Tengo “La marcha Radetzky”, pero el tiempo que dedico a Literatura me hace que una y otra vez lo postergue. Los intelectuales del asfalto…

  5. Íntegra reseña para una atrayente obra, Leiva. Gracias.

    ¿No te parece que se queda , digamos, algo corto Blom en esta retrospectiva y que podría haber retrocedido hasta 1885 -crisis “existencial” de la burguesía mercantilista- o incluso hasta 1870 -Naturalismo, determinismo, imperialismo y colonialismo, Guerra franco-prusiana, etc.-?

    Saludos

  6. Bueno, Tasos, todas estas causas del “mal del siglo” burgués están ya en la obra, lo único que pasa es que las ha enmarcado en una cronología de quince años, simplemente porque le iba bien así.

  7. Me interesa mucho Años de vertigo; tengo una visión muy parcial y escasa de esos años.
    ¿Alguien sabe de una venta que, por PVP y/o promoción, resulte de precio inferior a 12.30 euros?

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