En la Patagonia, Bruce Chatwin

“En el comedor de la casa de mi abuela había una vitrina, con un trozo de piel en su interior. Un trozo pequeño, pero grueso y correoso, con mechones de pelo áspero y rojizo. Estaba sujero a una tarjeta mediante un alfiler herrumbroso. Sobre la tarjeta había algo escrito con tinta negra desvaída, pero entonces yo era muy pequeño y no sabía leer.

–¿Qué es eso?
–Un fragmento de brontosauro.”

Así comienza uno de los libros de viajes más extraordinarios que he leído nunca. En verdad, no hay un libro de Chatwin que no sea apasionante, que no dé unas ganas tremendas de mandarlo todo a la porra, coger la mochila y el Moleskine (él fue uno de los apóstoles de estos cuadernos que reciéntemente han vuelto a fabricarse) y lanzarse por los caminos a conocer gentes o paisajes nuevos. Chatwin fue el último escritor viajero en un mundo de autopistas de la información y de aldea global (término estúpido que significa que en Rawalpindi y en Badalona todo tiene el mismo aspecto, es decir, que es como no estar en lado alguno). Amaba el nomadismo y todos sus libros son una reflexión más o menos constante sobre el nómada frente al sedentario, de la cultura del movimiento frente a la de la aldea/ciudad, de la desterritorialización (como diría otro apasionado del nomadismo, Gilles Deleuze) frente al Estado. Dotado de una personalidad magnética, al decir de Susan Sontag, nadie podía resistirse a sus demandas y no alojarlo en su casa como un cachorro abandonado para que pudiera escribir sus libros; armado con una cultura excepcional, Chatwin podía conversar sobre antigüedades asirias (trabajó en Sotheby’s y se convirtió en un experto en piezas del Creciente Fértil, de donde le venía su pasión por el coleccionismo), nudos marineros o vegetación, saunas gays, Robert Louis Stevenson o religión griega. En fin, un personaje de leyenda que creó su leyenda ya en vida.

Chatwin mentía con la misma elegancia que escribía. En la Patagonia es el relato, mistificado y convertido en una narración tan redonda que es imposible que sea completamente real, de la primera “escapada” hacia los límites de un hombre que siempre hizo lo que quiso, que estuvo siempre empeñado en no parecerse a ningún otro escritor (y lo consiguió) y que dejó una obra memorable y diversa que le convierte en un gran clásico. El libro narra el viaje de Chatwin a esta región meridional de Chile y Argentina para intentar encontrar el origen de ese fragmento de piel de diez centímetros que un primo marino, exiliado en los confines del Imperio británico, había entregado a la abuela del escritor como regalo de bodas. A través de un viaje donde realidad y ficción, sueño y reflexión se combinan, leeremos la historia de un singular mundo poblado por personajes absolutamente improbables y de historias terribles, desoladoras y dominadas por el extraordinario paisaje patagónico. Desde Orélie-Antoine de Tournens, aventurero francés que pretendió crear el reino de Araucania y Patagonia en el siglo xix, a Butch Cassidy, que dió unos cuantos golpes allí; desde los inmigrantes galeses que llegaron tras las ovejas hasta las guerras con los indios; desde los gauchos hasta Arthur Gordon Pym; de una revuelta de anarquistas a los faros del fin del mundo en los que se inspiró Julio Verne, y mucho más. Una gozada de viaje.

Saludos y buenas lecturas.

Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788483075432
Colección: ALTAIR VIAJES
Nº Edición:2ª, Península
Año de edición:2003
Plaza edición: BARCELONA

6 pensamientos en “En la Patagonia, Bruce Chatwin

  1. Yo estoy suscrito a la revista Altaïr desde hace muchos años y por aquel entonces, mediados de los años 90 creo, Chatwin acababa de morir de Sida en una época en que morían celebridades culturales de la misma enfermedad. Tras su muerte relativamente joven y gracias a mi relación comercial con Altaïr empecé a leer acerca del extraordinario inglés y me informé que este libro dedicado a la Patagonia es el libro que le dió fama mundial. Es tan bueno como dice Leiva porque mezcla un viaje a ninguna parte con leyendas propias del fin del mundo: los hijos del Capitán Grant, el estrecho de Magallanes, Sundance Kid y Butch Cassidy y otras historias a cual mas sorprendente. El otro libro que he leído de él se llama, creo, “los trazos de la canción” que nos hace vivir la cultura de los aborígenes australianos.
    Si a la comunidad de Novilis le gusta el tema viajes les recomiendo a Patrick Leigh Fermor. En 1933 hizo un viaje a pie desde Rotterdam hasta Constantinopla recorriendo la primera Alemania nazi y el curso del Danubio. El libro es extraordinario va mezclando el juicio de valor con la erudición y la descripción periodística de culturas y comunidades que quedaron arrasadas poco tiempo después en el decurso de la SGM. El autor será también familiar a los amantes de la campaña de Creta de la SGM porque Fermor será el dirigente de la guerrilla cretense insurgente contra la ocupación alemana. Un tipo interesante, vamos.

  2. Fíjate qué casualidad, Vicent, porque Leigh-Fermor era uno de los autores preferidos de Chatwin. Creo que ahora Acantilado ha publicado uno de Leigh-Fermor sobre la mitología griega. Efectivamente, Los trazos de la canción es un reportaje (siempre, como tú dices, un reportaje muy especial, si se trata de Chartwin) sobre los aborígenes australianos y su peculiar forma de entender la tierra en la que viven. Si te gusta Chatwin, te recomiendo también ¿Qué hago yo aquí?, que es una recopilación de artículos breves sobre diversos temas, desde una entrevista a Jünger hasta un seguimiento de la campaña electoral de Indira Gandhi antes que la asesinaran, hasta otros sobre viajes, pintura, etc.

    Saludos

  3. La edición del libro de Leigh-Fermor, que consta de tres tomos, es de la editorial Península. En Español, que yo sepa, hay editados dos: El tiempo de los regalos que recorre la primera parte del viaje desde Rotterdam por el Rhin y la Alemania nazi de 1933 hasta un puente sobre el Danubio entre Eslovaquia y Hungría. El segundo tomo se titula “Entre los bosques y el agua” y narra el viaje, a pie siempre, entre Budapest y la región de Transilvania a lo largo del curso medio del Danubio y la gran llanura húngara que recorre a caballo como los hunos. Creo que el tercer tomo, en que llega a Constantinopla, no está editado en español.

  4. El mismo, su vida ya es una novela de aventuras. Fue compañero de Ian Fleming en la inteligencia britanica y dice que se inspiró en él para James Bond.

  5. Bueno Vicent, si como dices a la comunidad de Novilis le interesa los viajes… recomiendo para comenzar (no hace falta tanta obra anglosajona) al magnifico e impresionante libro de viajes, descubrimientos y exploraciones; que además es muy español… Me refiero a: “Atlas de los Exploradores Españoles” de la Sociedad Geográfica Española-Geoplaneta. Si después queremos tambien algo básico (antes de entrar en más profundidades) recomiendo: “Los setenta grandes viajes de la Historia” de Robin Hanbury-Tenison.

    ¡Saludos!

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