En la noche y entre los hielos, Fridtjof Nansen

En el otoño de 1884 un hombre leyó casualmente un periódico, el Morgenbladet; en el aparecía un artículo escrito por el meteorólogo Henrik Mohn. Dicho profesor (autor de una teoría de la deriva transártica) contaba que en la costa sudoccidental de Groenlandia se habían encontrado restos del “Jeannette”, barco naufragado frente al archipiélago de Nueva Siberia en 1881.

El hombre en cuestión era el doctor Fridtjof Nansen, y el proyecto que comenzó a gestarse en ese momento es el de la Expedición Polar Noruega de 1893 a 1896.
La historia de la expedición la narra el propio Nansen en su libro “En la noche y entre los hielos”.

El libro detalla la gestación del proyecto y su desarrollo a lo largo de años de discutir las posibilidades, convencer a las instituciones, conseguir los recursos, construir un barco y seleccionar cuidadosamente a los hombres, los equipos y vituallas. Luego el relato del viaje, con sus viscitudes, sus esperanzas y sus dudas.

Trece hombres en un barco se enfrentan al terrible invierno ártico, a la soledad del desierto de hielo y la estrecha convivencia.

Si hemos leido acerca de la conquista del Polo Sur, de cómo Amundsen llegó a su objetivo en una forma que parece demasiado sencilla, mientras Scott padecía mil y una tribulaciones en su fallida expedición, nos llenamos de asombro. Pero si leemos el libro de Nansen, y entendemos que Amundsen pertenece a su misma clase y escuela, comprenderemos que el éxito depende muchas veces, además del valor personal, de una sólida organización.
Nansen no deja nada al azar, desde el barco mismo, el Fram, fabricado especialmente para su propósito (nada de barcos adaptados), pasando por el equipo y los alimentos, cientificamente escogidos, especialmente preparados y en cantidad suficiente como para cinco años. Todo lo detalla Nansen, y asombra leer los alimentos con que contaban: galleta de centeno y trigo, mermelada de naranja, queso, carne, jamón enlatado, lengua, tocino, caviar, café, té y chocolate, nada de monotonía.
El equipo científico (la expedición era por sobre todo científica) moderno y de la mejor calidad.

El viaje en si consta de dos partes bien diferenciadas, la primera la navegación y posterior deriva del barco sobre los hielos. La segunda, el intento de Nansen, con un compañero, de llegar al Polo Norte en trineo, para luego dirigirse al sur buscando el regreso a Noruega. La primera parte es interesante, la segunda, por sobre todo apasionante, si la primera nos muestra a Nansen como organizador, la segunda nos lo muestra en toda su dimensión humana, increible, admirable.

Nos sucede que asociamos facilmente la historia de la humanidad con sus conflictos bélicos y nos dejamos llevar por el fragor de las batallas, pero el hombre también libra batallas no menos terribles y dignas de ser recordadas, aquellas emprendidas en contra de lo desconocido.

Escribe Nansen el último día de 1895:
… La luna llena que, tranquila y silenciosa, sigue su ruta de un año al otro. Brilla sobre los buenos y sobre los malos, indiferente a las estaciones, a las privaciones, a las añoranzas. Solos, abandonados, a centenares de millas de lo que nos es caro; pero los pensamientos vueloan silenciosos por sus silentes vías. Se vuelve otra hoja del libro de la eternidad, para abrirse otra página en blanco, y nadie sabe lo que el destino escribirá en ella.

El destino inscribió a Nansen entre los grandes, dignos de ser recordados e imitados.

Editorial Labor, S.A., Barcelona, 1962.

Tambien descatalogado:
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
ISBN: 9788408053323
Colección: BOOKET
Nº Edición:1ª Planeta
Año de edición:2004
Plaza edición: BARCELONA

11 pensamientos en “En la noche y entre los hielos, Fridtjof Nansen

  1. Siempre que escribo una reseña (y no es que haga muchas) o cuento una historia, me queda un mar de dudas: ¿Dije todo lo que quería decir?, ¿puse realmente todo lo importante?, ¿me faltó algo que es relevante?, bueno, pero lo hecho se puede enmendar. Me faltó algo importante, la duración del viaje, fueron tres años, de los cuales uno y medio trancurrieron sobre el barco, es decir en un ambiente protegido, y uno y medio, aunque esta vez solo Nansen y su compañero Johansen, sobre los hielos polares, ¡Válgame!, un año y medio sobre los hielos, y en un ambiente terriblemente hostil:

    «Domingo 31 de marzo. Ayer cambió el tiempo; lo esperábamos desde hace muchos días: viento Sur y temperatura ascendente. Esta mañana hubo -30ºC, que saludamos como auténtico verano.»

    Es admirable el valor que demuestran estos hombres, seguramente sufrieron momentos de angustia y desesperanza, pero todo lo afrontaron con admirable entereza. Esa misma voluntad es la que demuestra Nansen en las épocas siguientes de su vida, cuando tuvo que enfrentar otro ambiente más hostil quizás, el de los hombres en conflicto, y que le mereció ganar el Premio Nobel de la Paz, realmente ganado, no regalado. Nansen fue un hombre extraordinario, un soñador, pero al mismo tiempo un científico realista.

    «El hielo y las largas noches de luna, con su tormento, parecíanme un sueño remoto de otro mundo, un sueño que había surgido y se había desvanecido. Pero, ¿qué valor tendría la vida sin sus sueños?»

  2. Los libros sobre las grandes expediciones y conquistas de los polos tienen un «algo» especial, como las gestas, a veces trágicas, de los hombres que las llevaron a cabo. Una muy buena reseña de un libro que desconocía por completo.

  3. Bienvenido de nuevo Ulises, cuanto tiempo!!. Pero la espera ha merecido la pena, nos vuelves a traer otro libro de esos que tienen solera y que son más que atractivos con historias épicas y humanas. Muchas gracias y me alegro de volver a leer una reseña tuya.

  4. Me encanta ver que hay tanto por descubrir. Gracias Ulises por que sin tu reseña seguramente no hubiese conocido esta parte de la historia.
    ¡-30ºC, madre mia!, son fascinantes las historias en los que la naturaleza nos pone en nuestro sitio. Por cierto, que historia se esconde detrás de ese barco llamado Jeannette, tengo curiosidad.

  5. Gran reseña, Ulises, se nota que has disfrutado con la lectura del libro y has sabido trasmitirnos ese entusiasmo, en especial a los que no gusta ese mundo de la exploración de los polos. Me permito recomendarte otro de la misma temática que me pareció excelente. Se trata de «El peor viaje del mundo» de Apsley Cherry-Garrard, que fue uno de los integrantes de la expedición de Scott para conquistar el Polo Sur. Otro gran libro.

  6. Muchas gracias Ulises por tu vuelta y por traer esta aventura. Yo todavía me emociono cuando leo las aventuras de Shackelton por ejemplo y su increíble hazaña en la Antártida o cuando leo sobre otro tipo de expediciones a los polos, es un tema ciertamente apasionante.

  7. Gracias por el apunte, el libro de Cherry-Garrard está en mi pequeña biblioteca. Recuerdo que lo compré junto con uno que cuenta la historia de Jorge Juan y Santacilla y Antonio de Ulloa, integrantes españoles de la expedición francesa al Ecuador y el de la Expedición Fawcett (tres libros, tuve que echar mano a la tarjeta de crédito, en lo que solo pudo ser un ataque de «locura momentánea», de la que no me arrepiento por supuesto, pero es lo único que pude que alegar en mi defensa frente a mi esposa…).
    El libro de Cherry-Garrard es muy interesante por los detalles que entrega de la última expedición Scott, pero recuerdo también que tiene un fondo bastante amargo y deja en la boca el sabor de la derrota.
    El «Jeannette» es el barco de la Expedición De Long. De Long era un teniente norteamericano que pensaba poder llegar al Polo Norte desde el estrecho de Bering siguiendo la corriente del Japón. El «Jeannette» quedó aprisionado en el hielo a la altura de la isla Wrangler y derivó durante dos años (hacia el Oeste, no hacia el Norte) hasta ser despedazado frente a las islas de Nueva Siberia. Algunos sobrevivientes lograron llegar a Siberia donde terminaron también tragicamente. Restos del barco fueron encontrados años después en las costas de Groenlandia, ayudando al profesor Mohn en su teoría de la deriva transpolar y despertando en Nansen el propósito de llegar al Polo Norte.

  8. Estoy con Julián. La exploración polar tiene ese «algo» de última aventura en un mundo que se volvió demasiado pequeño. Y para encontrar la última aventura se enfrentaron al peor ambiente que se pueda imaginar.

    Interesantísima aventura e interesantísima reseña.

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