El sitio de Leningrado, Michael Jones

El sitio de Leningrado (San Petersburgo) fue uno de esos actos que marcaron especialmente el desarrollo y la posterior historiografía de La II Guerra Mundial. Un asedio hecho a medida, ordenado por Hitler para agotar y exterminar la ciudad cuna del bolchevismo. Duró casi 900 días y en esos días de horror y hambre, frío y deseperación, la condición humana bajó a los infiernos. Muerte y desolación, robos y violaciones, canibalismo y mercadeo con los medios más básicos, fue una de las constantes en la vida sin vida de los ciudadanos asediados.

Toda esta increible atrocidad está contada en este libro. Apoyado en los relatos espeluznantes de los supervivientes, de sus testimonios, de diarios de los que ya no están, de documentación oficial y archivos recientemente abiertos, el autor plasma lo más cercano a la realidad el día a día de una ciudad condenada al abismo.

Primero tenemos los antecedentes bélicos. Una breve introducción a la Operación Barbarroja y el avance alemán por Rusia. Una vez establecido el frente y con el Grupo de Ejércitos Norte ante Leningrado se toman los últimos pueblos, carreteras y vías férreas para completar el cerco. Así, el 8 de Septiembre de 1941 la cuidad queda totlamente aislada.

A continuación tenemos otra fase del libro. Los acontecimientos bélicos y el acercamiento de los alemanes desde el lado ruso. Desde las primeras tíbias y frías reacciones al asalto alemán de las fronteras rusas hasta las medidas desesperadas de defensa cuando ya los invasores se encontraban a las puertas de la ciudad. También tenemos la parte de participación finlandesa al declarar la guerra a la URSS para recuperar el territorio que perdieron contra los rusos en la guerra anterior.

La siguiente parte es todo lo relativo al bloqueo y asedio de la ciudad. El día a día contado por supervivientes. Situaciones límite que realmente llegan al alma.

“Sentía la necesidad de comer cualquier cosa que me encontrara. Recuerdo que, al llegar a casa, tenía un hambre atroz. Había algo de madera junto a la estufa, uno o dos leños, de modo que cogí uno de ellos, recuerdo que era de pino, y comencé a roerlo. Estaba totalmente desesperado. Mastiqué la madera hasta que comenzó a salir resina. Esa fragancia me llenó en parte de felicidad porque finalmente estaba masticando algo. Tenía que comer algo”

Sirva éste párrafo como ejemplo de los testimonios que nos encontramos en el libro. De las situaciones con la artillería martilleando la cuidad constante y machaconamente. Sin agua, luz ni gas. En el libro hay fotografías y dibujos que ayudan a comprender todo lo que vamos leyendo.

El libro continúa con la Operación Centella lanzada por los rusos y el fín del asedio. El día 27 de enero de 1944 fue el día en que los habitantes de Leningrado habían ganado. La batalla la había ganado el Ejército Rojo pero el asedio lo habían ganado los habitantes de Leningrado que con su increíble aguante y sufrimiento no perdieron sus esperanzas y siguieron su particular lucha, el vivir un día más, cada uno de los días que duró el asedio, 872 nada más y nada menos. Un libro que os recomiendo mucho.

Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 9788474236293
Nº Edición:1ª , Crítica
Año de edición:2008
Plaza edición: BARCELONA
   

 

17 pensamientos en “El sitio de Leningrado, Michael Jones

  1. Comer madera!!, qué grado de deseperación se puede llegar a tener. Este libro lo tengo en la lista desde que lo vi en las novedades. Me parece que es un capítulo de la guerra en el Este que hay que leer, y no es por morbo, es quizás más por solidaridad con esa pobre gente que lo pasó tan mal y que con sus testimonios, diarios e incluso dibujos quisieron dejar constancia al resto del mundo del infierno por el que pasaron.

  2. A mí uno de los testimonios que más me impresionarion es el de una niña que deseaba que sus padres se muerisen para poder comerse su ración de pan, eso si es deseperación!!.
    Un libro imprescindible y que efectivamente hay que leer, de hecho lo he propuesto como futura lectura simultánea, estaría bien ir sacándole el jugo entre todos.

  3. Buena resñea compañero. El libro lo tengo pero no le he incado el diente todavía. Cuando lo compré me fijé en las fotos y los dibujos y retratos que trae y algunos son una fiel imagen de lo que comentais, sobre todo los retratos, solo con el tono de los colores y las expresiones ya se hace una la idea de lo que se va a encontrar. Yo no sabía que Hitler en persona había ordenado el asedio explícito de la ciudad. Me pregunto por que no quiso hacer lo mismo en Stalingrado, hubiera evitado el desastre del VI Ejército y si Leningrado era la cuna del bolchevismo Stalingrado era la ciudad que representaba a Stalin. En cualquier caso, una barbaridad calcular y ordenar con esa frialdad el asedio, no por razones estratégicas o tácticas sino puramente raciales.

  4. Gracias Anthony por la reseña. La verdad que el libro impresiona. En todas sus partes, pero desde luego en la que más es en todo lo que se desarrolla en el asedio propiamente dicho. La parte bélica, aunque es a groso modo y superficial es lo suficiente descriptiva como para hacerse una idea primero del avance alemán, la situación táctica y movimientos y posteriormente los contraataques rusos hasta la liberación definitiva de la ciudad.

  5. Justo, pues hay una referencia en todo el libro y es una reunión de Muñoz Grandes con Hitler en la Guarida del Lobo, por lo demás nada. El libro principalmente se centra en el asedio y aunque las tropas españolas tuvieron un papel muy destacado en la batalla de Krasny Bor no hay nada más.

  6. Impresionantes testimonios, el de comer madera es fuerte pero el otro es sencillamente impresionante. Yo si había leído algo sobre el sitio de Leningrado, pero siempre en referencia al frente, al tiempo de asedio, los movimientos y esas cosas relativas que aparecen en libros como Victorias Frustradas o Tierra Calcinada pero nunca nada desde el sufrimiento dentro de la ciudad. Es un libro que me parece interesante y que junto al de Stalingrado, Tierra Calcinada y la batalla de Moscú completarían mi colección sobre el frente del Este.

  7. He leído el libro y me parece muy justa y mesurada la nota de Antonio. El libro se centra en el sufrimiento ruso ante la determinación de los alemanes por exterminar de hambre a los habitantes de Leningrado (todo lo contrario que hicieron los alemanes en Stalingrado). El libro es una pormenorizada descripción de los horrores y del descenso a los infiernos de los leningradeses durante el invierno de 1941/1942. En esos tiempos surgió lo mejor del género humano y lo peor. Madres que se comían a sus hijos y seres anónimos que ayudaban a otros seres anónimos caídos en la calle. Es muy interesante el libro porque al centrarse en la visión rusa del asedio destapa la ineptitud del general Voroshilov y la degeneración moral de los principales dirigentes políticos comunistas que se dedicaban a gozar de la vida mientras que el resto de sus “camaradas” se morían de hambre y desesperación en una ciudad asediada. Este no es el libro que le hubiera gustado ver publicado a Stalin.

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  9. Respuesta a Vicent, de parte de Vicente. Ciertamente, este no es el libro que le hubiera gustado ver publicado a Stalin, pero seguro que les encantaría a Margaret Thatcher, Ronald Reagan. George W. Bush, etc. si fuesen capaces de leer un libro. La heroicidad y el sufrimiento es de “los rusos”, pero la incompetencia, la desidia y la corrupción es de “los soviéticos”. Quizás olvidamos que fue el Ejercito Rojo, el solito, el que derrotó a los nazis en la segunda guerra mundial (los norteamericanos entraron en guerra solamente después de que “los soviéticos” ya hubiesen derrotado al ejército alemán en Stalingrado y en las acciones subsiguientes. ¡No serían tan ineptos “los soviéticos”! El sufrimiento no tiene color político, pero la guerra sí que lo tiene. ¿Alguien duda de que las dos grandes guerras de siglo XX fueron provocadas por la “cultura occidental” y su prepotencia? Gracias por escucharme.

  10. Estimado tocayo.
    Yo no soy comunista, creo que el comunismo en el poder (stalinismo, maoísmo) es un totalitarismo aniquilador de miles de individuos que no comulgan con su idea de “bien socialista común”. Dicho esto, en mi comentario me limito a decir que hubo soviéticos que lo pasaron menos mal que otros debido a la cercanía al poder de estos últimos y que el general Voroshilov era un incapaz y un inepto pero era colega de Stalin desde la guerra civil de 1919. Esto lo dice el autor que describe las purgas del paranoico Stalin contra el mariscal Tukhachevskii y a mí me parece interesante el libro porque a la archisabida vesania del Führer Adolfo Hitler al atacar a la Unión Soviética hay que decir que atacaba a un colega dictador con el que estaba aliado en esos momentos y con el que se había repartido Polonia un par de años antes. Y hay que decir que sí, que los soviéticos contribuyeron a derrotar al Reich de los Mil Años pero que si lo hicieron no fue gracias a Stalin precisamente.

  11. Perdón por la pedantería de autocorregirme pero creo que no es correcta la frase “hubo soviéticos…de estos últimos”. Lo que quiero decir es que los asediados que estaban mas cerca del poder municipal controlado por los comunistas tenían menos problemas alimenticios que la plebe no cercana al poder municipal que tenía que conseguir alimentos en una ciudad asediada, bombardeada diariamente y en condiciones climatológicas extremas.

  12. El libro se ha traducido de forma algo apresurada, tiene páginas con errores gramaticales injustificables. Su valor historiográfico es endeble, sobre todo es refrito de numerosas fuentes de “inspiración”. Útil para quienes no sepan nada o sepan poco del Sitio.
    Más que al “Stalingrado” de Beevor se parece al “Stalingrado” de Craig, casi una novela.

  13. Estoy de acuerdo con Joseba, me termino de leer el libro y la impresión general es más de descripción de sentimientos o situaciones personales que desde el punto de vista historiográfico, militar o político. La descripción general es muy breve y sucinta. La corrupción reinante en la cúpula soviética en general, y de la propia ciudad en particular, tampoco es muy amplia. No es comparable al libro de Stalingrado de Beevor. Existen efectivamente errores gramaticales. Las fotos y dibujos son más curiosos que otra cosa. Ahora bien, resulta interesante su lectura, dado que fue una de las batallas que más duraron y que más ineptamante fue dirigida por el gobernante Stalin, desde sus famosas purgas, hasta su amigos carentes del mínimo sentido común y conocimientos militares. Estoy de acuerdo con Vicente en su comentario que la WWII fue ganada realmente por lo rusos, pero con el inicio de la guerra fría ese tema no resultó politicamante interesante y “se omitió”. En ese sentido seguimos olvidando el esfuerzo y el sufrimiento que soportaron los rusos, bielorusos, ucranianos etc para vencer a las tropas germanas. Lo que se traduce en la escasez de buenos libros acerca de la lucha en el Este. Sin olvidar ,eso tampoco, el sufrimiento que provocó el repuganante gobierno de Stalin en sus propios ciudadanos y en los de los paises ocupados. Ahora voy a empezar a leer ” A las puertas de Leningrado” recien publicada en Tempus… para comparar.
    Salu2 a tod@s

  14. Hay dos libros que he leído recientemente sobre la guerra germano-soviética y que recomiendo vivamente: “Armageddon” de Max Hastings (Crítica) y “Tierra calcinada” de Paul Carrell (Inédita).

  15. Veamos decir que el ejército soviético solito ganó a Hitler es totalmente falso. El Ejército Rojo fue tremendamente ayudado especialmente por los americanos (la casi totalidad de jeeps, camiones, etc,, y las raciones de comida de los soldados eran americanas, y los británicos les dieron muchos barcos también, por no hablar de los quirófanos o de las medicinas y aoparatos radiológicos – principalñmente británicos- ,etc…). Lo que derrotó definitivamente a Hitler fue declarar estúpìdamernte la guerra a Estados Unidos, cuando no había necesidad de ello.Fue la excusa para que Roosevelt entrara contra Alemania en lugar de concentrarse en Japón, que es lo que quería desde el principio, pero la oposición interna se lo impedía.

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