El Hitler de la Historia, John Lukacs

Escribo esta reseña desde Berlín. Dentro de veinte minutos exactamente, las selecciones de Alemania e Inglaterra se enfrentarán en Sudáfrica. Las terrazas están llenas, las barbacoas expeden cerveza y currywurst –las salchichas típicas berlinesas- a diestra y siniestra. Mientras los aficionados alemanes se preparan para animar a su selección, pasa un par de tipos con la bandera inglesa a modo de capa, pero no pasa nada. Es Berlín, domingo, aquí el Furhtruck, el desayuno, se puede tomar en un montón de cafés por todas partes hasta las cinco de la tarde, esto es un mar de tranquilidad. Ayer, sin quererlo ni beberlo, en un cementerio cerca del Spree encontramos las tumbas de nada menos que Lettow von Vorbeck, Werner Molders, Hans Udet, Erich von Falkenhayn, von Schlieffen y von Moltke. Y en medio de las tumbas gente tomando el sol en bikini. Con toda naturalidad, a dos pasos del Reichstag y de la Cancillería. Unas cuantas calles más allá se alza la cúpula dorada de la gran sinagoga de Berlín, en la misma calle donde se puede ver también uno de los edificios emblemáticos de los squatters berlineses de los sesenta, actualmente una especie de museo de la roña.

¿Es este Berlín diferente del que contempló la ascensión y la caída de Hitler? Yo creo que sí. ¿Existen actualmente las condiciones que en 1923-1933 ayudaron al ascenso de Hitler? Yo creo que, lamentablemente, existen ahora y existirán siempre. La dominación, el lado más negro de la Humanidad, están siempre presentes, como una espada de Damocles. Los que en una época fueron víctimas pueden fácilmente convertirse en verdugos. Lo que no creo que se de es alguien como Hitler, cuya personalidad resulta tan peculiar que define la época y la modifica, siendo uno de los raros personajes históricos que cambia el curso de los acontecimientos (junto con Cristo, Alejandro, Carlos V, Lenin, y quizás una media docena más de personas) ¿Cómo han visto los historiadores, que al fin y al cabo son los responsables de contarnos lo que pasó, a este singular personaje, cuya peculiar andadura simboliza en cierto modo el terrible siglo xx? Esto es lo que nos intenta contar en este magnífico libro John Lukacs, historiador en cierto modo atípico que los habituales de Novilis ya conocen por otras reseñas de sus magníficos libros sobre la Segunda Guerra Mundial (Junio de 1941, Cinco días en Londres…).

El Hitler de la Historia no es una biografía sobre Hitler sino un repaso de los libros, los más importantes, que se han escrito sobre Hitler y sobre el nazismo y su papel en la historia del siglo. En definitiva, cómo se ha escrito sobre Hitler y cómo se puede llegar, en los próximos años, a escribir sobre el que en cierta forma es uno de los personajes más desonocidos a fuerza de habérsele dedicado tantas miles y miles de páginas. Lukacs, que conoce aquello de lo que habla, y es capaz de comunicarnos su pasión por el estudio del periodo como pocos eruditos saben hacerlo, pasa revista a los autores de las más diversas ideologías que han escrito sobre el líder alemán, desde Toland y Haffner hasta Fest (la biografía más canónica, según Lukacs, recientemente reeditada por Planeta) y desde Irving –una de sus bestias negras, al que de hecho ni siquiera considera un historiador serio, demostrando que sus libros están llenos de juicios ideológicos de extrema derecha y plagados de errores- hasta Gisevius. Como era inevitable, también se encarga de hablarnos del famoso debate revisionista –con Nolte o Hillgruber como dos de las personalidades más destacadas, a ninguno de los cuales Lukacs, con su elegante lengua viperina, les ahorra sus comentarios más mordaces y sofisticados- y el más centrado en la academia alemana de los Nuevos Historiadores, en el que como es costumbre en Alemania, participaron pesos pesados del pensamiento, como Habermas, y no dejaron el debate a los periodistas de los suplementos culturales, una especie que a veces resulta más peligrosa que los vendedores de Linimento Sloan. Con el fin de clarificar algunos de los mitos o de los errores que muchos de los historiadores cometen a la hora de hablar de Hitler, Lukacs divide el libro en capítulos tematicos (la conversión política de Hitler, los judíos, la guerra, la personalidad íntima, su visión de la realidad, etcétera).

Yo personalmente he disfrutado con este libro de Lukacs. Es de los pocos autores que me pillan desprevenido, que me enseñan cosas, que le dan la vuelta a otras que yo creía inamovibles y que me dejan boquiabierto con su capacidad para abordar los aspectos más trillados y solicitados del periodo con una valentía y una elegancia tremendas. Cien por cien Lukacs.

Por cierto, uno a cero para Alemania.

Leiva, corresponsal de Novilis en Berlin.

Grüße und gute Messwerte

Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788475065953
Nº Edición:1ª, Turner
Año de edición:2003
Plaza edición: MADRID

10 pensamientos en “El Hitler de la Historia, John Lukacs

  1. Bravo, Leiva. Seguro que generas sentimientos de envidia en más de uno. Por cierto, en Agosto yo voy por allí. No estaría mal que me dijeras dónde viste esas tumbas.

    Éste también parece un interesantísimo libro. La verdad es que por el precio que tiene, y , por supuesto por el contenido que debe tener según cuentas, hay que comprarlo.

    Saludos.

  2. Gracias Leiva, cada reseña del ya amigo Lukacs es como una especie de soplo de aire fresco, ya solo su nombre significa leer HISTORIA de una manera distinta al resto de autores. Sobre Irving mejor no entrar en debates, menudo personaje.
    Tengo pendiente la visita a Berlín, ¡qué bien tener un corresponsal internacional!, ¡es emocionante!!.
    Al final ganaron los alemanes, con gol fantasma incluído, más de uno que yo me sé se habrá llevado un alegrón de la paliza sufrida por la pérfida…. 😉

  3. ¡Magnífica y original reseña Leyva! Este es el único libro de Lukacs que me queda sin leer, aunque ha decir verdad lo acabo de encargar esta misma mañana, tras leer tu reseña anoche.
    Es una apuesta segura.

    Por cierto, a mi también me interesaría que me dijeras donde están esas tumbas exactamente; tal vez visite Belín en Septeimbre y sería genial poder ir a visitarlas 😉

    Un saludo y gracias!

  4. Bueno, gracias por los comentarios a la reseña. El libro es muy interesante. La lástima es que dos de los mejores libros de Lukacs, La última guerra europea y otro sobre Churchill y Hitler no están traducidos al castellano. La única editorial que se atrevió fue Turner, en su magnífica colección histórica, pero las demás editoriales desgraciadamente van un poco erráticas en ese sentido.
    En lo que respecta a Berlín, yo recomiendo visitarla. Es una de mis ciudades europeas preferidas -he estado dos veces y no me cansaría de ir-, no tan solo por su extraño simbolismo, como una especie de resumen de la historia del siglo XX, sino porque ha renacido de sus ruinas y ha sabido reinventarse, convirtiéndose en capital del arte de vanguardia, de las más diversas movidas y de una calma y una civilidad extraordinarias que en nuestras ciudades ibéricas, un tanto saturadas de automóviles y de ruidos a todas horas se echan francamente de menos. Esto no puede ser más que un consejo de alguien que tiene unos determinados gustos y que no se puede tomar al pie de la letra, pero yo francamente pasaría del Pergamum Museum y de todo lo que atrae a los turistas. Al fin y al cabo, el altar de Pérgamo o Nefertiti se pueden ver en libros. Sí que en cambio iría a ver los Holbein y los Rembrandt de la Gemalde Gallerie, una de las pinacotecas más bonitas que he visto (su bufet de ensaladas es también recomendable). Iría al Tiergarten, desde luego, a apoltronarse en un parque de verdad, al monumento soviético de Treptower Park, que está un poco lejos, pero que vale la pena, con su estatua colosal de bronce de soldado soviético y que a mí mujer le sigue pareciendo el monumento más católico que ha visto jamás. Por lo que respecta al cementerio, es el Invaliden-Friedhof, está en el centro, al norte del Reichstag. Si buscáis en el Google Maps lo encontraréis enseguida, es mejor que no os de señas. El paseo es al lado de un canal que bordeaba el muro. Al lado del canal se encuentra un museo de arte moderno que está emplazado en la antigua estación de Hamburgo. Si no queréis ver Warhols o Beuys, siempre podeís visitar la excelente librería y el café del museo, el Sarah Wiener, que por módico precio ofrece cocina de alta calidad y pasteles de exhibición.

  5. La pólemica en torno al monumento sovietico en Treptow es conocida. Lo que me intriga es la apreciación de tu mujer considerándolo el “monumento más católico”. Reconozco que no pillo la relación. A no ser que se refiera a “católico” como “universal” y aún así tampoco lo veo claro.

  6. Pues es justamente a lo que se refiere mi mujer, la solemnidad, el peso de lo sagrado que le dieron al monumento, con el soldado (el hijo) en un extremo y la estatua de la madre (Rusia, Mater Dolorosa) al otro, rodeado de sauces llorones al inicio y luego castaños. Independientemente de la ideología que uno tenga (si es que hay alguien que tenga alguna ideología que no sea la de la Coca-Cola) yo no veo nada malo en el monumento. A mí me gusta más que el cementerio de Omaha. Aquí todo el mundo está enterrado junto; en Omaha cada uno tiene su tumba, como su aparcamiento o su segunda residencia.

  7. Es curioso que te haya hecho esta pregunta sobre el cementerio, Leiva, cuando hace tres años que yo había estado allí. Y ni lo sabía. Esta tarde he empezado a darle vueltas a la cabeza y se me ha encendido la bombilla: ¡Pero si yo tengo una foto allí, en la tumba de Hans Valentin Hube!

    Efectivamente, la he encontrado.

    Pues la verdad es que me costó bastante tiempo encontrar el cementerio. Además recuerdo que cuando preguntaba a la gente, nadie sabía nada.

    Dí con este precioso lugar, ahora sí recuerdo, gracias a la maravillosa guía PASTFINDER de Berlín, que compré en la misma puerta de Brandemburgo, y en español. Estas son las cosas que pasan cuando vas a un sitio y nadie quiere ver nada, sólo beber cerveza (Tengo buen recuerdo, no obstante, de mi primera visita a Berlín).

    http://www.amazon.com/PASTFINDER-BERLIN-1933-45-History-Guidebook/dp/3861533634/ref=sr_1_1?ie=UTF8&s=books&qid=1277927700&sr=8-1-spell

    Recomiendo sin reparos esta pequeña pero útil guía de los resquicios del Tercer Reich en Berlín.

  8. Gracias por la magnífica reseña Leiva. Es muy interesante aquello que comentas sobre la capacidad de Luckas para hacernos replantear clichés o ideas preconcebidas que hemos ido adquiriendo tras muchas lecturas. Eso suena muy bien.

    Por cierto, cuando comentas que la biografía de Hitler escrita por Fest, según Luckas, es la más canónica, ¿a qué crees que se refiere con esta afirmación?

    Un saludo.

  9. Creo que se refiere a que es la más completa, la más equilibrada y una de las pocas en las que el autor no acaba sintiendo una especial simpatía por el biografiado. Esto es algo que a Lukacs le preocupa, claro, porque en el caso de Hitler define muy bien el futuro de la percepción de este personaje para las nuevas generaciones. No hay que olvidar que hay un buen número de neonazis en Rusia, por ejemplo, lo que es precupante y demuestra que la desesperación puede utilizarse políticamente con resultados más efectivos que, por ejemplo, la concordia o el bienestar. En pocas palabras, el Hitler de Fest es el más completo, pero si compras el libro de Lukacs verás que recomienda otros más cortos (porque el de Fest es un tocho-tocho), que se pueden leer con igual disfrute (si es que la vida de este señor puede hacer disfrutar a alguien: ya decía Joselito que “hay gente pa to”).

  10. Excelente reseña de un libro sobradamente recomendable, aunque por su fecha de publicación no haya podido ocuparse de trabajos posteriores que ya resultan esenciales en la materia. La biografía de Hitler en dos tomos de Ian Kershaw, por ejemplo, que David conoce, y que es al menos tan canónica como la de Fest.

    Se puede complementar con el libro “La dictadura nazi”, del mismo Ian Kershaw (ed. Siglo XXI). Un sesudo estudio sobre la bibliografía relativa al nazismo y el III Reich: más actualizado que el libro de Lukacs, sin la elegante lengua viperina de éste pero también muy critico de los revisionistas.

    Saludos.

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