El Club de Lectura de los Oficiales Novatos, Patrick Hennessey

Antes de comenzar con la parte amarga de la reseña, quisiera hacer una pequeña recomendación feliz: comprad y leed El Gatopardo, de Tommaso de Lampedusa. Olvidaos de la película de Visconti, que todo y siendo absolutamente magnífica no colma la grandeza de ese libro, breve e inteligentísimo. Frente a tanta novelucha histórica de cartón piedra, El Gatopardo, el íntimo mundo de los Salina y de su desgraciada isla se alza como un ejemplo de sabiduría y de literatura de verdad. Estos son los libros que deberían seguir leyéndose dentro de cien años.

Lo que sería mejor que olvidáramos la semana que viene, si no mañana mismo, son los libros del estilo del que vengo a reseñar a continuación. El Club de Lectura de los Oficiales Novatos (de ahora en adelante CLON) tiene el subtítulo de O como matar el tiempo mientras se hace la guerra. Pero más bien debería llamarse Cómo hacer que el lector incauto se gaste el dinero para leer chorradas o también Masturbación en la Frontera Noroeste. De la misma forma que os decía que hiciérais lo imposible para leer la novela de Lampedusa, también os digo que no leáis CLON ni aunque os lo recomiende vuestro propio padre.

Patrick Hennessey (que es el gachí de la camiseta de la foto), nieto de militares condecorados en Normandía, se alista después del 11-S en el Ejército Británico, se gradúa en la Academia de Sandhurst (la Academia de Zaragoza de los ingleses) y consigue que le admitan en los Guardias Granaderos. Después de una temporada paseando el palmito por Londres (esta es quizás la única parte rescatable del libro, en la que el muchacho nos cuenta las aburridas guardias en Wellington Barracks y el palacio de Buckingham), es destinado a Bosnia y, tras desearlo mucho mucho mucho, a Iraq y a Afganistán. Allí nuestro amiguito va a conocer, por fin, el verdadero aspecto de la guerra. Su compañía es destacada para acompañar a una brigada del Ejército Nacional Afgano en combate contra “Terrence”, apelativo cariñoso con el que los soldados ingleses conocen al Talibán.

Las narraciones en primera persona sobre las guerras actuales tienen siempre una tendencia a imitar el estilo supuestamente apocalíptico de un clásico del género, War dispatches, de Michael Herr. Esa, creo, es su principal debilidad. En su época, las crónicas periodísticas de Herr sobre Vietnam causaron tanto impacto que Ford Coppola lo eligió para poner voz a los tremendos diálogos de Willard en Apocalypse Now –algo que se pierde, entre otras muchas cosas, en la versión doblada, claro. Hoy en día no se puede leer a Herr sin encontrarlo incluso un poco naif, un poco hortera incluso. En cuanto mezcla los helicopteros Iroquois con la música de Jimmy Hendrix, o habla de las putas vietnamitas y la base de apoyo de fuego de Nah Trang, la cosa comienza a ser demasiado estereotipada para no darte cuenta de que, como tantas otras veces, Herr escribe para un público ansioso de contracultura y de discurso antibélico, pero al mismo tiempo se trata de la típica guía de viajes al Infierno para leer calentito en casa y exclamar al final: “¡Madre mía, qué bien estamos aquí y cuánto están sufriendo nuestros muchachos!”. No es algo de lo que tengan culpas los muchachos aludidos, claro, pero hay algo que no acaba de cuajar.

Pero aún así, uno no puede evitar sentirse identificado con Herr, porque se opone a esta guerra y porque a pesar de su exhibicionismo, escribe con una cierta gracia. Con Hennessey uno no sabe, en cambio, a qué atenerse: no sabe si se encuentra ante un perfecto imbécil descerebrado que se bebería cincuenta Guinness en Calella antes de las seis de la tarde o de un montaje editorial con escenas gore cuidadosamente esparcidas por el libro para espantar a los bienpensantes. No puede ocultar que es un pijoteras de buena familia –después de todo, su papuchi es periodista, su mamuchi es rectora- y por eso cuando pasa a describir los ambientes neocoloniales en que trascurre su “carrera” militar resulta aún más patético.

Se ha dicho que si quieres saber cómo es la guerra contemporánea hay que leer este libro. No es cierto. La guerra contemporánea es igual a la guerra antigua: una mierda. César ya cuenta toda la guerra que hay que leer, aunque sus soldados lleven pilum y no rifles bullpup. Hace poco un amigo mío me comentó que había tenido que dejar de leer La guerra del Peloponeso de Tucidides porque el mamoneo del libro, sus discursos para engañabobos, la prepotencia de los poderosos y las masacres que se cometían en nombre de la avaricia le sonaba actualísimos y esa continuidad de casi dos mil años de desvergüenza le sacaba de quicio. En CLON, Hennessey habla de que al salir de patrulla por Iraq, hacen una votación en su pelotón para elegir la música (es decir, la banda sonora) que sonará en el Ipod con altavoces que han colocado en el salpicadero del transporte. Los dos candidatos más adelantados son Metalica y Enya. Gana Metalica, claro. Es más apropiado para una patrulla militar postmoderna. Y con esa riqueza de datos continúa CLON hasta el final, que es la parte más refrescante de este engendro. Hennessey no juzga, no toma partido, no nos habla de la guerra real. Probablemente no lo hace porque ya le está bien así, o porque tiene menos seso que las gallinas. Willard tenía pesadillas, Kurtz se vuelve loco. Hennessey no tiene motivos para ello, porque en el fondo, aunque todo se lo tome a cachondeo, está convencido de la superioridad moral de la causa occidental (y de sus aliados afganos, los traficantes de heroina) sobre el morerío terrorista. Yo también creo lo mismo. Pero, si iba a contarnos esto, señor Hennessey, ¿porqué demonios el libro se llama El Club de Lectura de los Oficiales Novatos?

Saludos y buenas lecturas.

Nº páginas: 288 pags
Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788415070047
Nº Edición:1ª , Libros del Lince
Año de edición:2011
Plaza edición: BARCELONA

12 pensamientos en “El Club de Lectura de los Oficiales Novatos, Patrick Hennessey

  1. Desde luego, jejej, vaya revolcón le has pegado al «niñato». Anda que si tenía alguna duda sobre comprar el libro, bien que me las has despejado Leiva. Muchas gracias amigo.

  2. Pues si, se agradecen las reseñas sobre libros que NO son buenos. Hay que advertir a los demás de los pestiños que publican, que además no está el panorama para ir tirando el dinero, por que otras cosas aun, pero los libros no son reembolsables, ni vendiéndolos de segunda mano, no sacas ni la mitad de la mitad.

  3. Bueno, gracias por los comentarios, aunque sean acerca de un libro fallido. Que quede claro que se trata solo de una impresión mía; a lo mejor hay gente que lo encuentran incluso divertido.

    Saludos

  4. ¿Y qué tengo que hacer según tú, reseñar positivamente un libro que no me ha gustado? No solo el título no se correspondía para nada con el contenido, sino que como recuerdos militares no aportaba absolutamente nada a la narrativa bélica contemporánea. Por ejemplo, Barbusse o Jünger, son autores con los que uno puede estar más o menos en sintonía, pero no cabe duda de que consiguen comunicar sus experiencias con verdadera eficacia, y se toman en serio lo que dicen. Este muchacho, no.
    En cuanto a lo de la bilis, ¡pero si esta reseña era light!

    Saludos

  5. Pues yo tenía muchas esperanzas puestas en esta obra cuando la ví anunciada en un periódico que me pasó mi hermana. Es una lástima. Me fío de tu criterio, Leiva, aunque me hubiera gustado que el libro no acabara siendo algo como fuegos de artificio.

    Habrá qeu esperar a que alguien se atreva a esgrimir la pluma con algo más de cordura y buen hacer para llevar la guerra a las paginas de un libro.

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