El Bergantín Potrillo, Luís Delgado Bañón

Nuevamente dedicamos estas líneas a comentar la decimoctava entrega de la Saga Marinera Española, en la que Luis Delgado (Murcia, 1946), capitán de navío y escritor, nos relata pródigamente las aventuras del marino Santiago de Leñanza, conde de Tarfí, y a la sazón ya Duque de Montefrío. Serie marinera e histórica, en la que el autor dirige su atención a la historia naval española, como eje y marco de las aventuras de toda una saga familiar, la de los Leñanza y los Cisneros, unida por lazos de amistad y de sangre.

Tras las aventuras pasadas y relatadas en El navío Asia, Santiago de Leñanza sufre doble humillación: la de tener que volver a España para cumplir sus deberes para con el honor familiar y hacerse cargo de los desastres ocasionados por su prima, abandonando a su amada Beatriz en Veracruz, y a la vez, por lealtad al teniente general don Cayetano Valdés, cae en desgracia a los ojos de los políticos fernandinos, ya que el liberalismo se entiende como un peligro para que se cumpla la real voluntad del Deseado Fernando el séptimo. Así, se le recomienda, perdido el mando del navío Asia, que desaparezca una temporada de la Península, y marche a Indias. Resuelto desgraciadamente el tema familiar, le falta tiempo a Santiago para partir a las Indias, empeñado en recuperar a su amada Beatriz, sin pensar ni por un momento en la situación en que la había colocado con su desaire. Desembarca en La Habana, y espera la oportunidad para partir a Nueva España, lo que finalmente ocurre con la goleta Ventura, cuyo nombre no corresponde a lo que le ocurre en tierras americanas. Hundido y entristecido, retorna a la Habana, con la idea de iniciar el tornaviaje a Cádiz y obligarse a olvidar a su amada.

Pero la fortuna da muchos giros, y he aquí que nuestro protagonista se ve requerido para otras misiones, recibiendo un importante encargo, además de un ascenso: ya exhibe oro en las vueltas, y la faja de general. Celebrando por todo lo alto, recibe otro premio a sus desvelos, éste de índole más personal, íntima y placentera, por parte de una dama habanera de alcurnia.

Así pertrechado, se forma el convoy de buques que Santiago habrá de dirigir y escoltar hacia el continente americano, donde deberá transportar tropas y pertrechos para refrenar con mano dura las ansias independentistas de los territorios de Tierra Firme y Nueva España, así como los de La Plata y el Perú. Pero el flamante virrey de Nueva España, Ruiz de Apodaca, le encomienda otra misión oculta y muy personal, por lo que, una vez colocadas a buen recaudo las tropas de refuerzo, su derrota habrá de continuar hacia el norte de Perú, en aguas del Pacífico y costas mexicanas: Acapulco y San Blas. Es curioso cómo, siendo de bando político distinto, puesto que ya podemos hablar de bandos (el liberal y el absolutista), Apodaca y Leñanza, cuando abordan temas militares, sobre todo la defensa de las posesiones americanas, tienden en seguida al acuerdo.

Así pues, la escuadra comandada por el ya general Leñanza inicia desde La Habana, Cuba, un recorrido que les llevará, primero a las costas venezolanas, donde contactará con el joven general Don Pablo Morillo, que se aprestaba a tomar los baluartes de Isla Margarita y posteriormente, sitiar Cartagena de Indias, y al que le hace entrega de la mitad de las tropas transportadas.

Una vez cumplido este primer paso, el resto del convoy  parte hacia el Sur, para doblar el Cabo de Hornos y dirigirse a Lima donde hará entrega del resto de las tropas, que eran esperadas por parte del virrey del Perú, Marqués de la Concordia, para iniciar una ofensiva en tierras chilenas. Navegación no exenta de peligros, humanos y naturales, de los cuales Leñanza va saliendo triunfador, si bien con algunas desgraciadas pérdidas, como la ocurrida por el naufragio de una de las naves al chocar contra un iceberg en las aguas gélidas del lejano Sur, episodio dramático y muy bien narrado. Desde el principio Leñanza decide izar su insignia en el bergantín Potrillo, embarcación que considera la más marinera y manejable que la fragata Maria Cecilia. Además, la tripulación y los oficiales, comenzando por el teniente de navío Aldana, el teniente de fragata José Butrón, que funcionarán de maravilla en las acciones de guerra que más adelante tienen lugar.

Salpica el autor la navegación de anécdotas y relatos del propio Leñanza, aficionado a mantener a sus oficiales atentos a la historia naval, así como de otros marinos que cuentan de las características y peculiaridades de la costa que se recorre. Muy curiosa la historia del marino cartagenero Juan Fernández, descubridor de las islas que llevan su nombre actualmente, y de la nueva ruta para el tornaviaje hacia el sur.

Una vez en Lima, Santiago Leñanza recibe contraórdenes del virrey, con gran contrariedad por su parte, pero al menos se le permite continuar durante un breve tiempo hacia el norte, en cumplimiento de la misión encomendada por Ruiz de Apodaca, de la que el virrey del Perú tenía información.

Y aquí viene, tras unos cuantos capítulos tranquilos y de poca acción, salvo la cotidiana de mar, la guinda del libro. Los cuatro últimos capítulos, correspondientes a la misión mexicana, son intensísimos y de lectura seguida, acabando con una sorpresa final completamente inesperada, que nos deja con un agradable sabor de boca, y nos prepara para la siguiente entrega, que esperamos nos presente el autor en los próximos meses.

La edición, como siempre correcta y atractiva, incluye un mapa general del recorrido, lo cual es muy de agradecer, aunque quizás hubiera podido mejorarse con algunos planos más concretos de la bahía de Acapulco, de san Blas  o del ataque a isla Margarita.

Publicado en: http://www.hislibris.com/el-bergantin-potrillo-luis-delgado-banon/

Nº páginas: 400 pags
Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Encuadernación en tela
ISBN: 9788474862300
Nº Edición:1ª , Noray
Año de edición:2010, Nº18 de Una Saga Marinera Española

9 pensamientos en “El Bergantín Potrillo, Luís Delgado Bañón

  1. Anda otra nueva incorporación al mundo de los reseñístico de Novilis. Pues nada, bienvenida Ariodante y muchas gracias por la reseña, ya hacía tiempo que no veíamos por estos lares alguna obra del profuso Delgado Bañón.

  2. Bienvenida Ariodante, aunque ya te había leído en algún comentario por aquí.
    Bueno, no puedo dedir mucho de la obra, pues la Novela no es lo mio como ya he comentado otras veces; lo que si te puedo decir que el autor lo conozco por su excelente ensayo: «Gibraltar 1704-2004…» (publicación que un servidor reseño en Novilis) obra que me encantó en su momento y me sigue gustando donde el autor impregna narrativa conjugandola a la perfección con la Historia pura y dura. Aunque no conozca su Novela ( permiteme una licencia: para hablar de la Muerte, no hace falta estar muerto), si que creo que Luis Delgado Bañón hace una labor muy importante con la narrativa española, con la «saga marinera española», donde demuestra que no hace falta ser «anglosajón» para escribir como digo de la Mar y sus historias…
    Espero «arrancar» alguna vez con alguna novela suya.

    Un saludo.

  3. Pues gracias, por vuestra amable acogida. Como soy abanderada de Luis Delgado, me temo (jaja) que vais a ver bastantes reseñas sobre la Saga a partir de ahora, y probablemente alguna que otra entrevista. Su labor me parece encomiable para contrarrestar el casi monopolio británico en temas de historia naval.Y sigo su obra muy de cerca.
    En fin, ¡un saludo a todos!

  4. Bueno, bueno, bueno. Si tenemos en el puente una Srta. Capitana, ¡a su servicio!.
    Yo dejé de leer la serie hace algún tiempo, me tomé un respiro. Demasiadas cosas por leer. El nº18 ya, tendré que ponerme al día y levantar velas de nuevo, sobre todo si vamos a tener más reseñas de la Saga.
    Pues nada, bienvenida por estos puertos y espero que la singladura sea de su agrado.

  5. Bienvenida a bordo de aqueste buque militar llamado «Novilis», experta marinera. Este tipo de aventuras marineras son las que a mi me gustan y por lo que veo, esta saga te tiene muy absorta. No me extraña. Felicidades por tan atractiva reseña pues parece que uno forma parte de la tripulación de ese navío tal y como nos relatas las vicisitudes por las que pasa este general. Buena travesía tengas, Ariodante, en tu siguiente viaje a través de los siete mares. Un saludo.

  6. Muy bienvenida, Ariodante, por estas apacibles aguas de Novilis. Espero que te veamos con cierta frecuencia.

    Desde luego que Delgado Bañón no podría tener mejor reseñadora; menuda síntesis nos haces de esta novela. Abres el apetito lector a cualquiera.

    Cuando apuntas que «Salpica el autor la navegación de anécdotas y relatos del propio Leñanza, aficionado a mantener a sus oficiales atentos a la historia naval,» ¿a qué tipo relatos te refieres en concreto?

    Saludos y gracias.

  7. Disculpad mi tardanza en responder, pero al no llegarme aviso de los comentarios que van surgiendo, mi respuesta puede demorarse.
    Gracias, Galaico y Tasos por vuestra amable y simpática bienvenida.
    Respecto al párrafo que me preguntas, Tasos, está claro que ahí me explico mal: quiero decir que el autor pone en boca de Leñanza, para amenizar tiempos muertos en la navegación,anécdotas históricas, como la del descubrimiento de la isla Juan Fernández y las peripecias que rodearon su vida. Y las explicaciones del nostramo, el piloto chileno y de otros marinos, también son aportaciones de leyendas y narraciones de la mar con las que el autor, por medio de sus personajes, nos ilustra a los lectores.

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