Desperta Ferro Moderna, Nº31, Rusia 1812 (III). La retirada de Napoleón

Tercera entrega de la magnífica serie de la cabecera de Desperta Ferro Moderna dedicada a la Campaña de Rusia de Napoleón en 1812. Tras el anterior número de la serie, dedicado a la batalla de Borodinó, una de las batallas más sangrientas e indecisivas de toda la era napoleónica, la Grande Armée llega a las puertas de la capital del Imperio Ruso. Cuando llega el momento de entrar, las tropas están de un ánimo magnífico y las bandas de música entonan sus mejores piezas. Pero al pasar los puentes del río Moscova se encuentran con grandes avenidas de palacios y grandes edificios al más fino y delicado estilo europeo totalmente desiertos. No hay multitud, nade se asoma a las ventanas. Solo se oyen algunos tiros en la zona del Kremlin y se ven por aquí y por allá extrañas figuras fantasmagóricas ataviadas con un poncho de piel de carnero y barba y caballera larga gris hasta la cintura. Era 15 de septiembre de 1812.

Napoleón pensaba que era cuestión de tiempo llegar a una paz con el emperador Alejadro, pero esta no iba a llegar, y lo que era aún peor, Moscú comenzó a arder por los cuatro costados por órdenes de su gobernador Rostopchín. La estancia de las tropas francesas se vuelve caótica en una ciudad que arde durante días por los cuatro costados, una situación descrita con todo detalle en el artículo de Vladimir Zemtsov sobre la estancia de Napoleón en Moscú.

La paz no llega y hay que retirarse, el benigno clima otoñal de Moscú es engañoso. Caulaincourt advierte a Napoleón de los peligros del invierno ruso y el emperador francés pierde unos días preciosos en Moscú esperando esa paz que no habría de llegar. El ejército ruso comenzaba a recuperarse de sus heridas y la vanguardia de Murat desplegada al suroeste de Moscú comenzó a ser atacada por contingentes de cosacos y caballería ligera. Hay que retirarse. Napoleón decide volver a Prusia por otro camino más al sur y evitar así la zona devastada por la marcha del verano a Moscú, pero la vanguardia del ejército topa con un gran contingente ruso y se libra una inesperada lucha por una aldea, la batalla de Maloyaroslávets, que analiza en su artículo Oleg Sokolov. Pese al heroico comportamiento del cuerpo italiano y a la muerte heroica del general Delzons, que contribuyen a quedarse finalmente con el dominio de la aldea, Napoleón comete uno de los grandes errores de la campaña y decide renunciar a la nueva ruta y volver al camino de Smolensko.

Es entonces cuando de repente se echa el invierno encima y se desploman las temperaturas. Las tropas empiezan a sufrir sus primeros padecimientos, pero lo peor está por llegar, porque el ejército cosaco de Platoff y las unidades de húsares acosan permanentemente a la gigantesca columna francesa y la obligan a quedarse en el camino, sin posibilidad de poder salirse de él a forrajear. Este tipo de guerra, ya llamada «guerra pequeña» desde la época de la Guerra de los Treinta Años, donde se dio con mucha profusión en Westfalia y en la región del río Elba, se trata en el artículo de Andrei Popov.

El hambre, el frío, los heridos, y un error de previsión tan nimio como la falta de herraduras, que hacia que los caballos resbalasen en el hielo y no pudiesen con los carros, aumentaron la confusión en la columna. Las unidades se deshacían y dejaron de marchar en orden y bajo el mando de sus oficiales. Las circunstancias de las inclemencias y de las claves de la falta de previsión por parte de los planificadores para una posible fase invernal de la campaña, y culpable en gran medida de la desintegración de la Grande Armée se analizan en el artículo de Marie-Pierre Rey.

Después de llegar a Smolensko y ver la imposibilidad de sostenerse en una ciudad destruida y sin depósitos suficientes de provisiones, se hace imperioso continuar la retirada hacia Lituania. El ejército de Kutuzov pisaba los talones a Napoleón y tres días más tarde trató de cortarle el camino. La lucha duró casi tres días y se llegó a combatir incluso de madrugada. Los soldados franceses apenas si podían recargar sus mosquetes después de disparar, pues tenían las manos congeladas. Esta serie de encuentros recibió el nombre de batalla de Krasnoi, analizada por Alexander Mikaberidze.

El número incluye también un artículo dedicado al servicio de sanidad de Francisco García Alonso y otro sobre los hallazgos de Vilna, una fosa común que fue identificada como de soldados de la Grande Armée fallecidos en la ciudad durante la retirada. Por supuesto, no podía faltar un análisis del célebre gráfico de Minard por parte de Fernando Quesada, muy revelador de la verdadera distribución de pérdidas de las tropas combinadas multinacionales de Napoleón, que viene acompañado de un excelente mapa tríptico con comentarios con los hitos más importantes de la retirada hasta llegar a las costas del mar Báltico.

 

  • SBN: 101013829
  • Editorial: Desperta Ferro Ediciones
  • Fecha de la edición: 2017
  • Lugar de la edición: Madrid. España
  • Encuadernación: Rústica
  • Medidas: 29 cm
  • Nº Pág.: 65
  • Idiomas: Español

 

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