Desperta Ferro Arqueología e Historia nº 13: El mundo vikingo

 Los vikingos siempre han despertado en nosotros un sentimiento aventurero, no sé si emplear el término épico. Desde aquella plegaria «¡Líbranos señor de los hombres del norte!» que cantaban en sus misas los pobladores de las riberas de medio mundo cristiano, pasando por Kirk Douglas y Hollywood, los cascos con cuernos y las borracheras épicas de cuernos de cerveza en las pantagruélicas fiestas de aquellos fornidos barbudos que saqueaban y mataban por Odín, hasta sus extraordinarios viajes por mares y océanos hasta el Mediterráneo, hasta Sevilla, hasta Groenlandia y hasta las costas de América del norte, conforman nuestro imaginario colectivo del mundo vikingo.

Pero, ¿qué hay detrás de esa fachada? ¿Quiénes eran aquellos hombres? ¿Por qué se vieron obligados a salir de sus tierras? ¿Qué costumbres tenían? Son buenas preguntas que este número de Arqueología de Desperta Ferro trata de contestar, rascando más allá de la fachada de los tópicos y adentrándonos en la realidad cotidiana de aquel pueblo. No eran hombres muy distintos de los demás. Trataban de cultivar sus tierras y de criar animales en sus granjas, pero las inclemencias del tiempo hacían que no siempre obtuviesen el fruto de su trabajo, una vida dura.

Los artículos tocan distintos aspectos relevantes de esta sociedad nórdica, como su desarrollo del comercio y el urbanismo, o el salto tecnológico en construcción naval que les permitió echarse al mar. También se abordan distintos aspectos de su religión, prácticas funerarias, y su transición al cristianismo, así como el papel relevante que jugaba la mujer en el entramado de relaciones sociales.

Ningún pueblo se vuelve belicoso sin necesidad, y como rezan estos versos del Havámál:

Mejor es vivir que ya no vivir
La riqueza solo el vivo la tiene
Buen fuego vi yo en la casa del rico
Pero la muerte en la puerta esperaba

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