DACIA – LA CONQUISTA ROMANA, RADU OLTEAN

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VOL. I: SARMIZEGETUSA

Dice Oltean en el prefacio de esta obra: Puede que algunos lectores se sorprendan al descubrir que los hechos, o su interpretación, no son, en absoluto, tal y como los aprendieron en el colegio o los hayan visto en el cine, libros, revistas o incluso en ciertos museos. Lo que aporto en esta obra es mi intento de acercarme a la realidad histórica que todos buscamos o, al menos, afirmamos buscar.

Y a fe que lo consigue. Resulta sorprendente y gratificante el resurgir académico y de campo que está teniendo lugar en los antiguos países del este, cuya comunidad científica está descubriendo para el mundo yacimientos y materiales de excepcional importancia que permiten arrojar una luz cada vez más brillante a los modos de organización social de las poblaciones de los Balcanes y el Danubio en la Antigüedad.

El origen de las llamadas Guerras Dacias es el mismo que perturbó el limes de la Roma Republicana y posteriormente del Imperio: tribus “bárbaras” de orígenes célticos, germanos, dacios, getas y sármatas que desde tiempos de Breno asaltaban de década en década las provincias y territorios romanos limítrofes en expediciones de rapiña o con la intención de obtener tributo.

Concretamente, en esta campaña las protagonistas van a ser las tribus dacias y getas. Ambas compartían la misma lengua, pero hay alguna controversia acerca de sus orígenes y de la existencia de una raíz común geto-dacia. Parece ser, por la alusión expresa que hace el autor a la dudosa interpretación de los hechos recogida en el sistema educativo rumano, que la dictadura de Ceaccescu pretendió enraizar su política nacionalista en míticas concepciones de estos dos pueblos, cuestión que el autor analiza y zanja poniendo las cosas en su justo lugar.

Los dacios fueron unos recién llegados, al menos con esta denominación, a la historia, pues los primeros rastros de escritura que los mencionan apenas son del siglo I a.C. Los getas, sin embargo, son mucho más antiguos y ya habían sido mencionados en tiempo de los griegos por Herodoto. Se trataba de los nómadas de las llanuras. Alejandro Magno en su expedición a la Bactriana fundó la actual Bagram en Afganistán a los pies del Hindu Kush y la nombró Alejandría del Cáucaso, creyendo estar aún en alguna estribación de esta cadena montañosa, por crecer en las inmediaciones los robles de hoja blanca que abundaban en la región de Tracia al norte del Danubio. Más al norte, en la Sogdiana tuvo que enfrentarse a tribus nómadas escitas, los masagetas, que inspiran ese aire tracio y caucásico.

Ya en tiempos de Julio César tenemos noticias de expediciones de castigo y razias por parte de las tribus del norte del Danubio a regiones como Panonia y Moesia, y de los planes que concibieron los romanos para atajar esta amenaza. Las victorias se alternaron con las derrotas para los romanos, sufriendo las legiones romanas algunos varapalos de importancia, en especial la debacle de la primera Batalla de Tapae librada en el año 87 d.C, durante el reinado de Domiciano, uno de los emperadores de la brevísima dinastía Flavia. El contratiempo fue muy importante, un ejército compuesto por cinco o seis legiones fue severamente derrotado, su general Cornelio Fusco muerto y algunas de sus águilas capturadas (recuperadas quince años después en 102 d.C en un fuerte Dacio).

El victorioso jefe tracio había sido un tal Diurpaneus, que sería conocido posteriormente como Decébalo, rey de los dacios. Las cosas habían pasado de castaño oscuro, y ya antes de la llegada de Trajano al poder, estaba organizando éste una expedición de conquista contra las problemáticas tribus del norte del Danubio, campañas que llevaría a cabo entre los años 101 y 106 d.C.

Solo con hojear u ojear (cada cual escoja) este libro saltará inmediatamente a la vista que es una criatura de la factoría Desperta Ferro, y no una cualquiera, todo un hermano mayor de la revista, pues el libro incluye hasta 190 láminas a color. No solo con recreaciones, de guerreros dacios y getas, legionarios romanos o combates, también con una recomposición y un detallado estudio gráfico de cómo debieron ser las ciudadelas dacias más importantes, como Costesti, Blidaru, Piatra Rosie o la capital Sarmizegetusa. Sencillamente espectacular.

La descripción de la campaña se ilustra a partir de las escenas de la columna trajana y de las recomposiciones ideales de las ciudadelas y emplazamientos sacados a la luz por los arqueólogos. Un trabajo transversal que logra sumergir al lector en la época y descubrir, más allá de la mera cronología histórica, las formas de vida de las tribus tracias del norte del Danubio en la época de máximo esplendor del Imperio Romano.

Título: Dacia. La conquista romana. Vol. 1
Subtítulo: Sarmizegetusa
Autor: Radu Oltean
Notas: 152p. R. ilustrado con láminas, f. y dibujos color. 295×210
Fecha de Edición: 2015
Precio: 24,95 €
Idioma: Español

7 pensamientos en “DACIA – LA CONQUISTA ROMANA, RADU OLTEAN

  1. ¿Es tapa blanda?

    Lástima que no hagan una edición conjunta (teniendo en cuenta el número de páginas) porque los dos volúmenes saldrán por 50 €.

  2. Yo lo compré y me ha gustado mucho. Es como una revista típica de Despertaferro en cuanto a documentación y láminas pero en este caso “gigante”, aunque si, un poco caro si que es.

  3. Bueno Vicent, con todo el respeto y al margen del interés que a ti te despierte el tema, que eso es inalienable, comparar este libro con los de Posteguillo es algo parecido a lo de la velocidad y el tocino, tanto en concepción, como en contenido y objetivos. Como bien dice Miguel Ángel, este volumen es una Desperta Ferro “gigante”.

    saludos

  4. No me parece bien que para vender una cosa haya que desprestigiar a otra y tildar a Posteguillo de “tocino” no me parece de recibo. Yo, con el de Almena, y la trilogía de Posteguillo ya voy servido de Trajano y las campañas dacias. Y has hecho una buena reseña del libro, te felicito.

  5. Hola Vicent, explícame mejor lo de “vender” que no se si lo he entendido bien. El único que ha tildado a Posteguillo de “tocino” has sido tu. Yo solo he empleado una frase del idioma castellano que se utliza para significar que no se pueden comparar con un mismo patrón dos cosas que son intrínsecamente distintas. Saludos

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