Con alas de Águila, Michael Korda

¡No entiendo como es posible que los gánsters de Chicago lleven cristales a prueba de balas en sus coches y yo no en mis Spitfire!

Sir Hugo Dowding, mariscal del Ejército del Aire

Este libro cuenta la historia del desarrollo de la batalla de Inglaterra desde la trastienda de la organización y adaptación de las armas aéreas, de las políticas de sus gobiernos o de los desarrollos tecnológicos acaecidos en esos años. En mayor grado el libro se centra en la parte inglesa, aunque también analiza y trata las contrapartidas desde el lado alemán.  Comenzando desde los años 30 y  el desarrollo de la RAF y de la Luftwaffe en los años previos a la contienda, pasando por el desarrollo de sistemas de vigilancia costera o la aparición e implantación del radar. En definitiva, es un trabajo sobre las políticas que llevaron a cabo ambos bandos y que marcó el resultado de la batalla.

Que el autor es inglés no se puede negar. Ya sabemos el partido que sacan los ingleses a sus victorias. Y es que para el autor, la batalla de Inglaterra no se ganó en los cielos, no se ganó por el sacrificio de unos pocos e Inglaterra no se encontraba tan indefensa y en tan precaria situación como se ha atribuido convencionalmente, sino que se ganó con las políticas y desarrollos que se implantaron en Gran Bretaña desde los años previos al estallido de la guerra y era una nación preparada para defenderse.

El factor determinante para el autor es la existencia de un personaje especial, la existencia en aquella época de Sir Hugo Dowding. Todo un iluminado de su tiempo que supo imponer su criterio, con gran dificultad, para que la RAF, el Gobierno y el Air Council se inclinasen por el desarrollo de aviones de caza y no de bombarderos de media distancia. La idea que imperaba en las altas esferas inglesas prácticamente desde el final de la Primera Guerra Mundial era la de tener y desarrollar una flota de bombarderos con la que persuadir a cualquier adversario de intentar entrar en hostilidades con Gran Bretaña: “El bombardero siempre logrará pasar”.

Downing consiguó con muchas peleas y esfuerzo aparcar esa predisposición y consiguió que se comenzase con el rearme de aviones de caza, mayormente de Hurricane y posteriormente de Sptifire. El relato nos lleva a todos los entresijos de este tipo de decisiones, al fin y al cabo todo eran decisiones políticas que se tenían que aprobar por el gobierno. Este punto es muy interesante pues muestra como unas decisiones tomadas en el momento justo, posteriormente influyeron en el desarrollo de la campaña.

A parte de las decisiones políticas y estratégicas, el libro nos lleva al mismo tiempo al desarrollo tecnológico. Desde los prototipos de aviones que se diseñaban en los primeros años 30 a cómo van evolucionando para ir adquiriendo las características y requerimientos que luego veremos sobre el cielo, básicamente los Hurricane y Sptifire del lado británico y los Bf109 del lado alemán, entre otros modelos. Como nota apuntar que la mayoría de los aviones usados por los ingleses eran los Hurricane, luego vendría el Sptifire Supermarine, pero en menor número. Cuenta el autor que los alemanes siempre que derribaban aviones ingleses decían que eran Sptifire, aunque en gran número eran Hurricane.

Otro nivel de análisis es el del liderazgo de cada bando y la situación geoestratégica. Mientras Gran Bretaña después de Dunkerque se queda sola y arrinconada en Europa ante el empuje Alemán, éstos consiguen desde Francia posicionar la Luftwaffe en aeródromos que están prácticamente a tiro de piedra de Inglaterra. Estos hechos harán tanto en un bando como en otro variar y afrontar la futura batalla de forma distinta a cómo estaba planteada sobre el papel.

En la parte del desarrollo tecnológico no solo están los aviones, un factor casi vital y que fue en gran medida la salvación inglesa fue la puesta en marcha de toda la red de vigilancia costera, la implantación del radar y la creación de la sala de control donde se centralizaba toda la información y se trataba prácticamente en tiempo real. Ahora nos es fácil imaginar una sala de información y control, una sala donde la información va llegando y todo se actualiza al instante, pero en 1940 no era algo habitual y mucha gente estaba en contra de este ingenio, muchos detractores no conseguían ver las ventajas de este centro que Sir Dowding diseñó y puso en marcha. Posteriormente se demostraría como la información llegaba en tiempo real y era transmitida a los pilotos de los escuadrones, los cuales sabían perfectamente por donde venían las oleadas alemanas.

El libro es muy interesante por que maneja todos estos datos, toda esta trastienda del desarrollo de la campaña, antes, durante y posterior a ella. Quizás, como no podía ser de otra manera en un autor británico, el libro peca de exceso de patriotismo, euforia e idolatría por la figura de Dowding, pero bueno, era algo de esperar nada más leer las primeras líneas y al llegar al renglón número cinco ya se hace referencia a la derrota de la Armada española y a la decisiva victoria de Trafalgar para la supervivencia Inglaterra. En fín, esto es algo que ya no debe sorprendernos. Con todo, el libro es muy recomendable.

Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 9788432314452
Nº Edición:1ª , Siglo XXI
Año de edición:2010
Plaza edición: MADRID

2 pensamientos en “Con alas de Águila, Michael Korda

  1. Gracias por la reseña Tornado. Creo que los británicos dispusieron de una visión estratégica en el arma de aviación superior a los alemanes, ellos sí apostaron por una fuerza de bombardeo estratégico, creo que tuvieron muy claro que la victoria, o al menos no ser derrotado, pasaba por una fuerza aérea donde los mencionados bombarderos dispusieran de una autonomía lo suficientemente sólida como para no depender en exceso de la protección de los cazas y creo que consiguieron su objetivo…aunque fuese a costa de grandes sufrimientos.

    Un saludo.

  2. UN factor decisivo para que Inglaterra tomara la decisión de defender y luchar por la libertad del mundo fue el revés que tuvo en Dunkerque, comprendiendo que para defender estos valores, debía de poner a trabajar toda su industria, implementando sistemas defensa para lograr detectar a las fuerzas alemanas en caso de invasión a su territorio

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