Boris, Jaap teer Haar

“Esta novela, excepcional por la lección humana que entraña, narra las peripecias de Boris y su amiguita Nadia en la ciudad de Leningrado, asediada durante la Segunda Guerra Mundial. Boris y Nadia, para encontrar comida, se adentran en un campo cerca de las líneas enemigas, donde se encuentra el ejército alemán. En efecto, aparecen unos soldados alemanes, pero no hay funestas consecuencias de este encuentro. Por el contrario, los soldados alemanes arriesgan sus vidas para acompañarles hasta la primera línea del ejército ruso. Al acabar la guerra, hay un desfile de prisioneros alemanes. Entre ellos, Boris cree descubrir al soldado amigo. la guerra es el enemigo, no los hombres.”(Sinopsis de la contracubierta).

Este es otro libro de los que deberían ser de lectura obligatoria durante nuestra enseñanza (y no otros que se ven por ahí). No lo fue en mi época, pero sí en la de mi hermana, y por esta razón yo también lo leí en su momento y, ahora, con mi humilde pluma, os lo traigo a esta nuestra casa.

Cuando era niño me sucedía algo muy curioso con este libro: me atraía y me aterraba a la vez su portada. Puede que os parezca una tontería, pero es así y mis razones tendría. Supongo que se debía a la afición familiar por el cine bélico de la II Guerra Mundial y, en mi subconsciente, llegué a asociar al soldado con los “malos de la peli”, los cuales carecían de humanidad y solo aparecían en la pantalla para ser abatidos por los aliados.

Mi hermana me lo ofreció para la lectura en cantidad de ocasiones hasta que, un día, me envalentoné (ya habían pasado unos cuantos años) y me puse a ello (lo recordaba con unas páginas menos amarillentas que ahora, pero olvidé que contaba con algunas ilustraciones para guiar al joven lector).

Como ya habéis podido deducir con la sinopsis de la contracubierta, viviremos en el Leningrado del invierno de 1942-1943. Viviremos la historia de Boris que se enfrenta al día a día a pesar de su corta edad con valentía, con toda la que pueda tener un niño que cuida de su madre enferma y con la que ha tomado la decisión de no bajar al refugio antiaéreo cuando la ciudad recibe la acostumbrada oleada de bombas. La mujer no puede moverse tanto como desearía y, en caso de que suceda, ambos preferían morir en casa.

El invierno es cruel y las raciones que se reparten a la población sitiada no dan para mucho ya que, en la mayoría de las ocasiones, no son más que agua caliente con algo flotando (si es que hay algo distinguible), por tanto, se decide, junto a su amiga Nadia, a salir de los límites de la ciudad en busca de alimento, sobre todo para su propia madre. Es algo muy peligroso y termina pos suceder el hecho que no solo ilustra la portada del libro, sino que es el alma del mismo (capítulo VI): el encuentro con una patrulla alemana. En ese momento Boris se da cuenta de que, aunque sus uniformes son los del enemigo, el corazón de los hombres es bondadoso y que solo las ideas ponzoñosas y las mentiras de unos pocos pueden hacer llegar el horror de la guerra. Acepta parte, no todo, de la comida que amablemente les ofrecen aquellos soldados surgidos de la nieve como fantasmas. Si no recuerdo mal, les dan su chocolate y salchichón.

A fin de cuentas, asistimos a la paz más básica de la Humanidad escrita por un miembro de la Resistencia holandesa que trata de buscar la simplicidad de palabras para que, sobre todo los niños, sean capaces de conocer hecho de que la guerra puede sacar lo peor de cada uno, pero también lo mejor.

Si tenéis la oportunidad, haced leer este libro a vuestros hijos cuando tengan edad.

Lengua: CASTELLANO
ISBN: 84-279-3116-6
Nº Edición: Sexta
Año de edición: 1986
Editorial: EDITORIAL NOGUER
Plaza edición: Barcelona
Páginas: 135

 

3 pensamientos en “Boris, Jaap teer Haar

  1. Hay libros que no se le borran a uno de la memoria por más que quiera. Al leer esta reseña no he podido evitar los recuerdos de “El sitio de Leningrado”, muy buen libro que describe los horrores de este cerco.
    Un buen punto para crear una buena historia, una historia humana en medio de un infierno humano, intentaré hacerme con ella.

  2. Efectivamente, una lectura inolvidable. Desde luego después de haber leído ese libro uno puede meterse perfectamente en situación ante esta novela que nos propone El Comandante. Un buen tema a explotar en medio de tanta barbarie.

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